EXODIA – Hellbringer, 2014

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Menudo cóctel Molotov les ha salido al comando thrasher EXODIA. Cuando muchos aficionados al género esperaban con ansia este segundo disco, y otros todavía tienen las vértebras desencajadas por su debut Slow death, los valencianos se descuelgan con un disco inclemente ante cuellos delicados y marcado a fuego por SLAYER y los máximos exponentes del  sonido inmisericorde.

Por supuesto que el gran momento que todavía vive el thrash patrio les sirve de trampolín con el que avasallar a la parroquia metálica. Pero si algo demuestra Hellbringer es que tienen claro por dónde desfilan EXODIA, sin dar bandazos estilísticos como sucede a menudo con bandas así de jóvenes.

 Y es que la metralla que abre el disco con “Wicked seed” es para pedir cita previa con el osteópata. Una locura de idas y venidas de riffs Hannemaníacos donde las cuerdas se les ponen al rojo. Como el órdago “Infected hate“, que haría sentir orgulloso al mismísimo Kerry King si se dejara seducir por estilos más ortodoxos. Y es que EXODIA han hecho respirar a este disco con más melodía tradicionalista, que para nada resta fiereza sino más intensidad al conjunto de temas. Ocurre precisamente eso en “South the nations“, bendecido por un thrash afetamínico y aderezado con guitarrazos melódicos al estilo en el que maquinarias de demolición rollo TESTAMENT tiran de armonías épicas. A estas alturas Hellbringer sigue vomitando furia con mi, de momento, favorita del disco: “150% attitude“. Una declaración de principios para dejar desolado el planeta de casposos y apocados, e impedir que se reproduzcan con el riff machaca-cojones final. Que en este cuarto corte sigan sin dejarte el cerebro dentro del cráneo demuestra cómo han querido gastárselas EXODIA. Las zarpas tanto de MEGADETH como de ANGELUS APATRIDA en los estribillos (David Alvarez colabora en el disco) desgarran la atmósfera de “Anesthetics“. Una favorita para corear en directo dejándose la garganta en el mismo cubo de basura que las costillas. Y ya que hablamos de dejarse la garganta es de destacar el impresionante trabajo de Amando a las voces, con tantos registros demoníacos como técnica a la guitarra de Pablo y Rafa. Ambos guitarristas deberían ser censurados por las autoridades religiosas y todo su cónclave de eunucos. ¡Esos riffs speedicos y solos afiladísimos invocan directamente a todas las huestes del infierno!

De guitarras inteligentes y ejecutadas con precisión clásica estamos hablando. Lo bastante como para que, en un estilo muchas veces tan anquilosado por sus propias coordenadas como es el Thrash y el Speed Metal, Hellbringer sea un disco que hace desear subir el volumen hasta el genocidio de neuronas. El histerismo de “Go!” participa mucho de esta masacre. Onda “Overkiller”. “Future generations recuerda la poderosa influencia que tienen ANGELUS APATRIDA, en lo musical y en lo personal, con ese ambiente creado durante los solos tan conseguido y armónicamente tan apocalíptico. Parece que la intensidad del disco se vaya a frenar durante “The train of death” a pesar de que amalgama influencias del pasado y el presente metalero, pero la canción muestra a EXODIA con los oídos abiertos también a la actualidad musical. Gran aportación vocal de Pla Vinseiro de MUTANT SQUAD en “The town of no return“, como si hubieran invitado a James Hetfield a recuperar sus pelotas en un estribillo cojonudo. Y como si no pudiese ser de otra manera el disco acaba igual que la primera vez que los ví en directo: Apología continua de la fiesta alcohólica en una divertidísima y desquiciada “The art of drinking“. Descontrol riffero en otro ejercicio de desenfreno rítmico, y que vuelve a demostrar lo bien que “aostia” los parches el nuevo miembro Toni. Acompañado del bajo estructurador de Victor Tello, por supuesto.

Y así acaba el disco, señoras, señores y animales de compañía. Pocas bandas del estatus de estos valencianos cuentan con un artefacto tan explosivo como este Hellbringer. Combustible líquido para motores cohete que debería impulsar a EXODIA no hasta el infinito y más allá, pero si bien lejos en el panorama de este país. Ahora es el directo el que debe confirmar las expectativas y poner un foco bien iluminado sobre ellos, porque estoy convencido de que cada vez que alguien pincha este disco Jeff Hanneman sonríe desde el infierno.

firmaguill

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