EXOCRINE (FRA) – Maelstrom, 2020

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Nos encontramos ante el cuarto trabajo en larga duración de EXOCRINE; cuarto paso en ascenso para la banda francesa tras las buenas reacciones cosechadas por su anterior obra en 2018. Efectivamente, parece que Molten giant fue su disco más importante hasta la fecha, por significar un notable avance tanto en términos de exposición como de dirección musical. Se trataba de un álbum de death metal técnico intenso y compacto de alto nivel cuyo único obstáculo, si es que se puede llamar así, fue aparecer en medio de una auténtica edad de oro para el death metal técnico. El género está alcanzando unos niveles altísimos y viendo cómo cada año aparecen bandas nuevas haciendo cosas que en la década pasada parecían al alcance de solo unos pocos talentos privilegiados. Esto es muy positivo para el público, pero una importante complicación para las bandas: ya no basta con tocar bien para llamar la atención, por lo que el foco de atención se pone en los fundamentos de la composición. La búsqueda de variedad, innovación e identidad nos ofrece muchas opciones, pero también facilita que pasen desapercibidas muchas propuestas a las que les falta ese punto extra para destacar.

No sé si en EXOCRINE se habrán planteado nada de esto, pero está claro que Maelstrom es un disco que busca diferenciarse. Es mucho más abierto y de influencias más variadas que Molten giant, para bien o para mal. Sigue los procedimientos del death metal técnico o progresivo que practican hoy muchas bandas de Europa y Canadá, y en ocasiones puede sonar a BEYOND CREATION o a ARCHSPIRE, pero parece sugerir algunas intenciones experimentales interesantes. La mayor parte del álbum se compone de riffs y pasajes de death metal rápido, técnico y complicado con un carácter épico y grandioso. Esta sensación se potencia con el uso de sonoridades sinfónicas e incluso algunas voces limpias. Éstas resultan muy efectivas en el primer tema, “Maelstrom”, aunque más adelante comprobaremos, tristemente, que su inclusión es muy puntual y no volveremos a ver un uso semejante en el resto del álbum.

La variedad tímbrica se completa con sonidos de sintetizadores con aire de película ochentera que funcionan muy bien, y también con algunos pasajes de trompeta. Sin embargo éstos aparecen como interludios o secciones separadas, en lugar de integrar el instrumento en el sonido general de la banda. Es una pena, en mi opinión, porque creo que es un recurso con muchísimo potencial.

Aparte de las secciones limpias más progresivas y experimentales, que me han parecido de las mejores partes del disco, hay muchos momentos en los que se opta por riffs machacones en tempos más bajos a la manera del slam o incluso el deathcore, con pig squeal incluido. Estas partes me han parecido las más débiles de Maelstrom. Los riffs más épicos, las melodías limpias y meditabundas, los teclados, los solos de trompeta o el sonido de las olas del mar le dan al disco un sentimiento de solemnidad, melancolía, misterio y trascendencia que, por lo que a mí como oyente respecta, desaparece cuando se utiliza esta clase de recurso, por otra parte, bastante típico. El tema título, “The chosen one” o “Abyssal flesh” son grandes ejemplos de la capacidad de EXOCRINE para generar ideas memorables sin necesidad de recurrir a cosas que a estas alturas parece que se meten simplemente porque tienen que estar ahí; logrando en su lugar algo tan complicado como crear ambiente tocando death metal.

No obstante, el problema más importante de Maelstrom es que todos los recursos que he comentado son tan diferentes entre sí que se hace complicadísimo crear temas que sigan un hilo coherente. El disco se antoja disperso, errático y desordenado demasiado a menudo. Si te pones un disco de death metal técnico/progresivo se supone que ya sabes a lo que vienes; tienes que prestar atención y no ponértelo de fondo. Pero incluso desde esa perspectiva en ocasiones resulta difícil diferenciar entre los distintos temas o incluso saber cuándo acaba uno y empieza otro. En demasiadas ocasiones la banda intenta utilizar todo lo que tiene en la misma pista, y los contrastes son fortísimos. Se echa en falta una dirección más cuidada o un sentido de composición más tradicional.

Maelstrom da la sensación de ser un disco de transición, que plantea un análisis muy interesante y sin duda un momento importantísimo en la evolución musical de la banda, pero no creo que termine de desarrollar todo el potencial que tiene EXOCRINE. Como decía al principio, en estos tiempos hace falta algo más que tocar bien para hacerse notar. No creo que EXOCRINE lo tengan todavía, pero creo que Maelstrom demuestra que tienen todo lo que hace falta para conseguirlo.

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