EXENEMY (BGD) – Overture, 2015

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exenemy01El EP que presentan EXENEMY está a la altura de los mejores discos de HELLOWEEN.

Dicha la “blasfemia” de rigor, hablemos en serio. Ni son una banda conocida, ni nadie hubiese pensado que una formación oriunda de Bangladesh podría desafiar a la industria y al underground. Pero ahí están. Con un sonido que muchas bandas “profesionales” envidiarían. O que deberían envidiar; no siempre es un sentimiento negativo, a veces nos da pie a hacer mejor lo que hacemos, sin que haya una acritud malsana o una rivalidad digna de «jebis» de dieciséis años que han visto “Rockstar” y se piensan que la industria de la música consiste en llevarse mal con todo el mundo, y ser el más chungo del barrio.

Pero dejémonos de lo que deberían o no hacer las bandas. EXENEMY. Desafío. Abajo el poder establecido. Si no habéis escuchado el EP (eso si que es una blasfemia, si te consideras fan del power/speed) os lo explico. La pasión que desbordan las TRES CANCIONES se la he visto a muy pocas bandas. Si hacemos balance, si. A muy pocas. La cantidad de bandas que descubro cada semana (y las que desecho por gustos personales o por falta de calidad) es inmensa. Algunos suenan muy mecánicos, otros huelen a “perrito de discográfica explotadora” (que las sigue habiendo, y en grandes cantidades) y si te paras a escuchar con atención, con la paciencia digna de quien espera ver un cometa en el cielo nocturno, encuentras perlas como esta.

«¡Pero Eloy! ¡Déjate de contarnos la vida y obra de tu alma de poeta y ve al grano! ¿A qué suenan?» ¿A saco? Pues a saco. A década de los ochenta. Voz aguda melódica, batería frenética, y guitarras capaces de trabajar a velocidades trepidantes sin perder definición. Y un bajo… ¡Qué bajo! ¡Qué intensidad! ¡Qué creatividad! Nada de seguir como un borreguito a la rítmica, marcando el ritmo con timidez, y para hacer bulto.

Pero también suenan a potencia. A impacto brutal. A descarga furiosa. No solo beben del power y el speed más tradicional, sino que saben combinarlo con pinceladas muy sutiles de thrash, medidas, y sin que estas se apoderen de la canción. Pero no ese thrash americanísimo que a veces roza la caricatura. No, thrash alemán, pesado, intenso.

Pensándolo bien, beben totalmente del metal alemán más clásico. Claro que tienen su propia identidad. Eso es obvio… si no, no me estaría molestando ni en escribir esta crítica.

Y son tres canciones nada más. Cada una con una particularidad, y al mismo tiempo, parte de un buen trabajo de composición que mantiene el EP a un nivel de equilibrio con el que no todos pueden soñar. Algunos pierden fuelle, otros no saben plantear una narración mediante algo tan simple como el orden de las canciones… Pues nada. Tres canciones. Tan simple.

Claro, algo malo tenía que tener editar solo tres canciones. Que te quedas con unas ganas inmensas de más. Ese vacío que surge cuando una canción tan buena se acaba, mientras te tomas algo en un garito con los colegas, y cuando empieza a sonar lo siguiente dices “no es tan bueno, me voy a echar el cigarro o a que me de el aire”. No porque lo demás sea malo, sino porque te ha dejado un sabor de boca tan intenso, que todo lo que venga después sería como comerte una patata frita, después de un bocado de chocolate 99% cacao. Las dos cosas están deliciosas (si te gustan) pero no vas a poder mantener la primera sensación.

Es una pena que no tengan todo el apoyo del mundo, como lo tuvieron antes otros grandes desconocidos. El ascenso meteórico de esta formación estaría más que asegurado.

firmaeloy

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