EVOKEN (USA) – Hypnagogia, 2018

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Hace poco más de un año, los yankees EVOKEN recalaban en los madriles como parte del elenco de la quinta edición de nuestro festival por excelencia en lo que se refiere al doom metal y cucaracheos sonoros varios: el Madrid Is The Dark 2017. Lo que, para un servidor, iba a ser uno de los platos fuertes del evento se quedó en un «ni chicha ni limoná» que supo a decepción, en comparación con bandas en las que tenía puestas menos expectativas y que terminaron dando unos shows más que solventes, como en el caso de WARNING, IN THE WOODS… o los repescados TIAMAT, que se resarcieron con creces de su floja aparición del año anterior.

¿Por qué me dedico a contar este tostón en lugar de meterme de lleno con la crítica de Hypnagogia? Pues porque después de quemarlo a base de bien a fuerza de escucharlo durante las últimas semanas, el último trabajo de EVOKEN me ha devuelto la sensación que me produjo ese directo, y que no fue otra que volver a mirar alternativamente al escenario, al reloj y al running order mientras pensaba «¿Pero quién cojones son estos tíos? ¡Joder, ¿de verdad que en esto tan descafeinado se han quedado EVOKEN?!«.

Y, sí, así es. Ciertamente me cuesta encontrar en este Hypnagogia los elementos que, en su día, me enamoraron en discos como Embrace the emptiness, Quietus o, sobre todo, Antithesis of light; trabajos en los que los de New Jersey conjugaban con maestría elementos del funeral doom y del doom death para lograr un reconocible híbrido de sonido pétreo y lúgubre en el que se sentía rezumar su sello personal: baterías y bajos monolíticos, voces cavernosas en cuanto a profundidad y reverb y, por encima de todo, esa genial combinación de guitarras graves y distorsionadas con otras limpias que iban desgranando fraseos lentos y melancólicos; todo ello aderezado por una capa de teclados atmosféricos perfectamente enmascarados en el conjunto. Lamentablemente, en este nuevo trabajo me cuesta encontrar una continuidad coherente con dichos elementos. Aquí todo suena más limpio y definido y se ha prescindido de esa característica producción con «efecto cueva» que también se daba en los inicios de bandas coetáneas como MOURNFUL CONGREGATION, DISEMBOWELMENT o, más tardíamente, AHAB. ¿Eso es algo malo? Seguramente, para mucha gente no lo será. Se hablará de evolución, de abrirse a nuevos sonidos, de buscar un nicho de nuevo público… de lo que sea, pero, joder… a mí a lo que no me suena es a EVOKEN. No digo que en términos cualitativos sea mejor o peor, pero no es lo que esperaba de ellos y, francamente, desde esa perspectiva me ha defraudado.

No dispongo del libreto para bichear los créditos del disco, si es que recogen la autoría de los temas, pero la cantidad, variedad y predominancia de líneas y registros de teclados y sintes da que pensar que gran peso de la responsabilidad compositiva ha debido recaer en el actual  teclista, Don Zaros, en detrimento del habitual estilo del alma mater y fundador de la banda, el cantante y guitarrista John Paradiso. Compositivamente hablando, el álbum es más variado que el material precedente, no sólo en cuanto a sonido, sino también a la sección rítmica, más «movidita» y alejada ya definitivamente de los tempos y cadencias monolíticos del funeral doom; a estos efectos podríamos decir que el disco se acomoda en parámetros más cercanos a bandas de doom death como SWALLOW THE SUN o NOVEMBERS DOOM.

Para dar un par de pinceladas en relación con el repertorio, dividido en ocho cortes con un metraje total ligeramente superior a una hora, únicamente comentar algunos momentos del disco. Tras la introducción atmostérica de rigor, incorporada al propio tema, el álbum arranca con «The fear after«, un corte que combina guitarras pesadas con pasajes de cuerdas y pianos preciosistas, que nos va a dar una pista bastante clara de los derroteros por los que se moverá la generalidad del disco, salvo algunas excepciones puntuales (como es el caso de «Valorous consternation«, que tiene cierto deje progresivo e introduce ritmos más rápidos, incluyendo algún tupatupa). De destacar algún tema sobre el conjunto, quizá podría ser «The weald of perished men«, que se hace eco de los cánones del doom metal de corte más romántico, con estrofas habladas en la línea de unos primeros MY DYING BRIDE y estribillos pegadizos y algo facilones… en la línea de unos actuales MY DYING BRIDE. Como curiosidad, «Ceremony of bleeding» es una pieza más oscura y que recupera trazos de la antigua solemnidad de la banda, hasta que a mitad del tema irrumpen unos coros melódicos mixtos a lo Pesadilla antes de Navidad que parecen salidos de la época más turbia de CRADLE OF FILTH y que hacen que el tema pierda toda seriedad.

En resumen: para un oyente que cate por primera vez un disco de EVOKEN posiblemente sea un disco interesante, que espero le pueda servir como aliciente para decidirse a escuchar su anterior discografía. Si lo que esperas es una nueva entrega del antiguo material cavernario y decadente de la banda, pasa de largo; esto no es para ti.

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