EUPHOREON (NZL) – Ends of the earth, 2017

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Al hacer referencia al “death metal melódico” mucha gente a estas alturas piensa en bandas con influencia incluso de metalcore. Habrá quien me quiera echar a la hoguera ya mismo, pero es una realidad. Los 90 y los 2000 se pasaron y nuevos estilos tomaron conceptos y los adaptaron a lo que ellos querían hacer, que eran las vanguardias del siglo XXI.

Por eso encontrarnos con gente que aún es capaz de mantener vivo (y muy fresco) ese sonido, también conocido como “de Göteborg” por los más puristas y debido a que fue donde se desarrollo de manera más prolífica, en Nueva Zelanda, pues impacta. Impacta por la disonancia cultural y por que si nos dijeran que la banda es sueca y del 95 nos lo creeríamos.

¿A qué suenan? Esta es fácil: CHILDREN OF BODOM, KALMAH, DARK TRANQUILITY, IN FLAMES en su parte menos progresiva… Incluso se dejan ver algunos dejes ENSIFERUM (quizá porque los fineses gustan de incluir cierta diversidad en sus composiciones a pesar de que las letras sigan una línea muy estricta, lo que hace que les cataloguen como viking/pagan y derivados).

¿Cómo suenan? Esto ya es más complejo… La batería resulta abrumadora en ocasiones, como si necesitase seguir el ritmo de las guitarras para que no queden huecos, cosa que ya solucionan los teclados. No termina de quedar sobrecargado, pero da esa sensación de que hay demasiados elementos en juego. Y al cambiar a pasajes más lentos (en Zero bellow the sun, por ejemplo) es donde se ve que a veces contundencia y un ritmo con cierta cadencia y variaciones más ricas es mejor que un blast a todo trapo. A veces la ambición puede a la lógica, y es cuando todo se hace confuso. Definitivamente, canciones de una media superior a seis minutos no ayudan.

El resto de elementos no se me hacen tan pesados. El teclado resulta muy agradable, porque no es cargante, ni excesivamente grandilocuente, ni trata de comerse a otros instrumentos. Las guitarras son bastante tradicionales, lo que las hace muy efectivas. Algo menos afiladas y más distorsionadas que con respecto a sus compañeros de género, pero muy efectivas. Donde quizá tenga un problema es en el bajo. Se que está ahí, pero no lo escucho. Y no, antes de que nadie diga que no tengo el oído entrenado, que se lo ahorre. Soy bajista y se que para escuchar estas cosas hay que utilizar cascos y un buen equipo (y no los altavoces de tu portátil). No es como un “…And justice for all” pero desde luego hay algo ahí que lo tapa. La voz no es desagradable, pero resulta monótona incluso para el género (cosa que a mi siempre me ha pasado con más de una banda del estilo, siendo sinceros). Es el mismo tipo de growl del que puedes entender la letra que podríamos tener en CHILDREN OF BODOM.

Alguno estará confuso ahora mismo… ¿Es un buen disco? ¿Es malo? ¿Me ha gustado o lo aborrezco? Pues sinceramente es interesante, aunque mis opiniones sean tan variadas y en apariencia contradictorias. Creo que hay mucho esfuerzo en este disco, quizá demasiado. Cuando tienes buen material de base y comienzas a trabajar en él pero no sabes cuando parar, te terminas pasando de perfeccionista, y llega un punto en el que no vas a estar nunca a gusto con ello, y creo que se termina notando. No se si es el nivel de exigencia de la escena o las propias inquietudes de los músicos… pero definitivamente se nota.

Aun y con todo, resulta una escucha muy agradable, algo que estaría muy bien en tu discografía sin que te arrepientas ni un poco de haberlo adquirido.

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