ETIENNE PELOSOFF (GBR) – True brutal black jazz, 2018

Enlaces: Facebook BandCamp

De vez en cuando uno descubre sorpresas agradables. Estas en una disfrutona tarde con amigos escuchando música y en un momento dado te llaman la atención sobre algo que te van a poner: «¡escucha esto y flipa!«. Con tal precedente mi señal de alarma se enciende y me dispongo a escuchar. Veo en la pantalla de reproducción una sorprendente portada y un título sugerente: True brutal black jazz. Y empieza a sonar una flauta con un trasfondo atmosférico. ¡Hey, espera! ¿Eso es el «So what del mítico Kind of blue de MILES DAVIS? De repente entra una guitarra, un vocalista chillando y la batería haciendo blast beats. Un saxo. ¿Qué mierda es esta? Este exabrupto bien podría ser tomado de forma despectiva, pero no es el caso. Durante los siguientes cuatro minutos no puedo dejar de escuchar. He perdido la noción con mi alrededor; la revisión de «So what» que estoy escuchando es realmente atrevida e inusual. Una mezcla entre el jazz original, black metal, noise… Cuando consigo preguntar por el autor de tal aventura musical me dicen que es un músico inglés llamado ETIENNE PELOSOFF y que autogestiona este proyecto que se circunscribe de momento a este EP, True brutal black jazz.

Una vez que pasó este momento que acabo de describir, me obsesioné con ETIENNE PELOSOFF. Lo primero que hice fue buscar su bandcamp y ahí descubrí que el músico vende su propio disco y que todo surge de su inquietud innata por fusionar las músicas por las que siente pasión. Obviamente lo siguiente que hice fue encargar una copia de este proyecto. Cuando me llegó el digipak me venía acompañado de una extensa carta personalizada y firmada por el propio músico a mano, agradeciendo la compra y explicando el proyecto, además de un enlace para descargar un «bonus track» que a la postre fue lo primero que se grabó en este sentido y que dio pie a todo lo demás. Desde el momento en que escuché el EP completo por primera vez supe que tenía que hablar de él por aquí. Solamente por lo atrevido del proyecto, en los tiempos que corren, merece la pena resaltar productos como estos.

True brutal black jazz no es algo ciertamente «único en su especie». Hay precedentes tanto desde este lado de la ecuación (el del metal) como desde el otro lado (el del jazz). Yéndome a lo fácil, obviamente tenemos a John Zorn en sus muchos proyectos con devaneos por otras músicas, como NAKED CITY, PAINKILLER o MOONCHILD. Derivado de estos últimos también tenemos a Mike Patton, que navega entre las dos aguas con vida propia. Si vamos más allá tenemos múltiples instrumentistas que en algún momento han añadido guitarras distorsionadas y elementos heavys a la base jazzística (Erik Truffaz, Nils Petter Molvaer, Koby Israelite). El propio Miles Davis abrió la veda al jazz rock en su momento. Si nos metemos en este lado del charco me viene a la cabeza ZU o sobre todo SHINING (los noruegos), al menos antes de echarse a perder. En definitiva, que la mezcla de jazz y metal (más o menos extremo), no es novedosa. Quizás lo que sí es novedoso es el atrevimiento con el que lo ataca ETIENNE PELOSOFF, no dejándose nada en el tintero y yéndose a ambos extremos con naturalidad, por no decir que la inclusión de las dos versiones de Miles Davis aquí contenidas (la ya citada «So what» y más adelante «Tutu«) merece un capítulo aparte.

Cuando uno se enfrenta a este tipo de fusiones hay que fijarse muy bien en las transiciones. Si no, podemos caer en el precipicio del «corta y pega». Aquí tenemos una de las virtudes de ETIENNE PELOSOFF. En la media hora que dura el EP (un poco más largo si añadimos el bonus), ETIENNE se sabe rodear de buenos músicos (hasta ocho) que, desconociendo por mi parte el origen de los mismos, saben ofrecer jazz (y otras cosas, porque también tenemos funk y hasta aires latinos) y metal extremo como si no hubiese fricciones. En medio de todo ETIENNE, encargado de los arreglos, la composición, la mezcla y los teclados (y del bajo, salvo en «Tutu«). Así, en True brutal black jazz uno escucha antagonismos sonoros de lo más variopintos y todo tiene una continuidad y un porqué. Tanto las voces agresivas de Alexander Scott como las guitarras de Romain Grudé (capaz de pasar del riff distorsionado afilado al más puro estilo black metal, a la delicadeza del punteo jazzy como si estuvieran siempre hermanados) y las baterías versátiles de Amélie Gerbet (que machaca el doble bombo a la vez que te hace las típicas pegadas de swing o se marca un sincopado funk), todo ello encaja a la perfección con la instrumentación más jazz, la trompeta de Georg Hogg, la flauta de Iris Pelosoff, el salvaje saxo de Tim Sanders y las voces limpias de Doroteja.

Y todo funciona gracias a ETIENNE PELOSOFF que logra encajar todo con el pegamento de sus arreglos y las atmósferas de sus teclados, amén de una producción salvaje y natural al mismo tiempo que muestra sin fricciones una mezcla tan antagónica como la de True brutal black jazz. La mejor forma de ver esto son las dos versiones de Miles Davis, «Tutu» más reconocible por su línea de bajo inconfundible, y aun así deconstruida al extremo, y sobre todo «So what«, que salvo por la melodía principal está totalmente rehecha y contiene todos los elementos que encontraremos en True brutal black jazz. Si nos vamos a los temas originales, los más extremos son «See-Line Satan» y la propia que da título al disco. Y luego tenemos la claramente influida por John Zorn y MOONCHILD que es «Tritone labyrinth» y la excitante y funk «Soul power«, que engancha a la primera. En cuanto al bonus, «Into my mind» es probablemente el tema más puramente jazz de todo el proyecto, con un toque smooth que le queda genial inicialmente, hasta que al final la cosa se vuelve salvaje. Según el músico este tema fue el origen de todo y puedo imaginarme por qué.

Lo único malo de True brutal black jazz es que se hace muy corto. Pudo pensar ETIENNE PELOSOFF que un atrevimiento como este merecía ser introducido en pequeñas dosis inicialmente, pero yo creo que el grado de inspiración es tal que podría haber dado más de sí, tanto en temas propios como ajenos. En cualquier caso me quito el sombrero ante un rara avis como este. Esas cosas que de vez en cuando te encuentras en el camino y por las que dices que ser amante de la música y tener mente inquieta por descubrir cosas nuevas o diferentes, merece la pena.

Comparte:

COMENTARIOS