ETERNAL STORM (ESP) – Come the tide, 2019

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Lo bueno se hace esperar, decía mi abuela. Pues eso parece que hemos tenido que hacer con los madrileños ETERNAL STORM. Desde que editaran su EP de debut, From the ashes, en 2013, y después de pasearse por diversos escenarios, siempre con buenas críticas y acogidas, se hacía necesaria una continuidad discográfica. Las composiciones estaban, la idea de la grabación también… pero no llegaba a ser editado el debut en largo de ETERNAL STORM nunca… hasta que el sello Transcending Obscurity anunció la llegada de Come the tide. Incluso así, problemas logísticos retrasaron su definitiva distribución. Pero oye, nunca es tarde si la dicha es buena, y cuando abrí el cuidado digipack (pendiente está la versión en vinilos de varios tipos y estéticas, que tiene pinta de ser una pasada) sabía que lo que iba a escuchar iba a merecer la pena. Y vaya que lo hizo.

Uno es de la vieja escuela y cuando espera un lanzamiento con ansia procura no escuchar más que algún adelanto, buscando enfrentarse a una primera escucha del producto limpio y virgen de cualquier prejuicio. ¿Por qué? Porque sé que es predicar en el desierto binario y de consumo rápido que vivimos hoy en día en este inframundo al que poco le queda de vida, pero una obra, ya sea musical, lírica, pictórica… se concibe en conjunto y por partes. Si sólo te fijas en la sonrisa de la Gioconda te estarás perdiendo el paisaje en el que la muchacha fue retratada y que refleja un trasfondo histórico mucho más profundo. En una obra musical son tan importantes las canciones como el conjunto. Y no me refiero sólo al estupendo artwork, sino al hecho de que un disco cuente una historia, aunque no haya realmente un concepto lírico detrás. Por eso quería enfrentarme a la escucha de Come the tide, el debut en largo de ETERNAL STORM, con la ingenuidad del niño que ve por primera vez una pelota y descubre todas sus posibilidades por sí mismo.

Escuché del tirón el disco y ya de buenas a primeras me di cuenta de que ETERNAL STORM lo había logrado. El trabajo evocaba, te hacía viajar y te llevaba de la mano desde lo más crudo hasta lo más elevado, recordándome a aquellos DISILLUSION del Back to times of splendor, que te iban trasladando con elementos aparentemente antagónicos a una jornada llena de riqueza musical. Esa misma sensación la tienes con Come the tide. La banda madrileña, al margen de los muchos detalles de sonido, destreza, composición y sensación que tiene, ha logrado construir un viaje de frialdad y calidez al mismo tiempo en donde nada está ahí porque sí, sino porque ayuda a construir un conjunto que te transporta y, cual perseguidor cortazariano, te hace perder la noción del tiempo. Porque de hecho pasa; composiciones extensas se arrugan como pasas en el espacio de la relatividad y pasan como suspiros ante nuestros sentidos.

Si hubiese que definir a ETERNAL STORM las referencias serían múltiples. Metal extremo de altos vuelos. Con desarrollos progresivos. Con melodía, mucha melodía, épica, envolvente, atrayente… y oscuridad, frialdad. Suecia, Noruega y Finlandia son las referencias ecuánimes en los cimientos de su música, ya sea escuchando ecos de OPETH como los atrevimientos de IN VAIN, la epicidad de WOLFHEART, BORKNAGAR o INSOMNIUM, la fiereza mortuoria de SWALLOW THE SUN, el sonido enigmático y tristón de KATATONIA o el sinfonismo y avance armónico de EMPEROR. Pero hay mucha música detrás, además de la evidente, apareciendo detalles de folk como en «Of winter and treason«, el delicado saxo de la segunda parte de «Through the wall of light«, el black más despiadado de «The mountain» o espíritu jazzy que hace su aparición en muchos momentos solistas, que por cierto brillan con luz propia a lo largo de todo el disco.

Todo está encajado con un gusto exquisito, con mucho sentido argumental; no son meros pasajes sumados, sin sumar. Todo lo contrario. Cada solo, cada punteo, cada cambio de ritmo, cada voz, ya sea aspirada, profunda y extrema o limpia y épica, tiene su espacio, su momento, que construye cada canción de manera exponencial de manera que al final tanto el disco en global como cada canción en particular tienen vida propia y crecen, aumentan en cada escucha. Técnicamente no le encuentro al trabajo ni una tacha: la producción es perfecta. Individualismos (entre los que se incluyen numerosas colaboraciones) y conjunto destacan de idéntica manera para deleite de los sentidos que lo escuchan con calma y cuidado. Pero al mismo tiempo consiguen un impresionismo rápido que hará que los que se enfrentan al disco de manera diagonal saquen también un resultado perdurable.

La tormenta ha crecido y se ha hecho huracán. No es exagerado decir que Come the tide es uno de los discos del año y ETERNAL STORM un grupo en estado de gracia. El parto ha sido largo, pero la criatura que ha nacido es de las que marcan época. Una obra de arte en su conjunto y en cada una de sus partes, con la que uno se queda incluso con ganas de más. Tienen margen, aunque parezca increíble, y cuando eso ocurre en un disco como este, no deja de ser digno de alabanza.

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