ESCLAVITUD – Condenados al Paraíso, 2011

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Muchos años han pasado ya desde 1996, cuando este grupo canario se formó bajo el nombre de SLAVERY, con componentes procedentes de otras bandas de la isla como OBERLUS, TREGUA o SILENCIO ROTO. En todos estos años algunas demos y un primer disco editado en 2006, y un servidor sin noticias de todo ello. ¿Dónde habré estado metido estos últimos quince años? Porque tras oír este nuevo y segundo largo, uno ya está casi seguro de que será candidato al top one particular de 2011. Disco del año, vaya, y si no es así casi, y es que estamos a julio y aún queda tiempo para finalizar la temporada…

ESCLAVITUD en Condenados al Paraíso ponen toda la carne en el asador, y es que el disco es grabado, mezclado y masterizado en los estudios Mi Sueño de Tenerife durante 2010 y 2011, producido por el mismo grupo y el propietario de los estudios: Andi Deris. Aparte, todo masterizado por el gran Charlie Bauerfeind, lo cual, unido a la gran calidad compositiva y musical del cuarteto, hacen de este trabajo una referencia actual dentro del panorama metalero nacional.

La idea inicial de grabar en la península y posteriormente masterizar en el extranjero quedó finalmente desechada tras contactar con Andi Deris, el cual ofreció al grupo trabajar con el productor de discos como el Livin’ In Hysteria y Hell For Sale! de HEAVENS GATE, Angels Cry de ANGRA, Cast In Stone y Resurrection de VENOM, por no citar su trabajo en discos más actuales de BLIND GUARDIAN, HELLOWEEN o HAMMERFALL… Quizás el único punto negativo sea el hecho de que la portada diseñada por Enrique López haya quedado demasiado oscura (algo así ocurrió con menos medios con la de los madrileños INSOMNIA).

Citar influencias CENTINELA y PUNTO DE MIRA puede servir para que el lector se haga una idea de lo que se está perdiendo (si aún no ha oído el disco), y es que la voz de Adrián Lugo recuerda en más de una ocasión a Cano, aunque más versátil, aparte de ser la música del grupo bastante similar a los de Albacete (pienso en Alerta Roja), sin perder ese acento marcadamente melódico de PUNTO DE MIRA (escuchad Dejarnos la Piel). Si amas estos dos grupos, amarás ESCLAVITUD.

Once cortes de puro y genuino heavy metal, con un grandísimo trabajo a la guitarra de Alexis Guerra y una sensacional labor a la base rítmica de Ramón Cebrián y Mauro Martín, muestran el camino a bandas que han perdido el norte y que fueron referencia en los 80’s (pienso por el estilo en ANGELES DEL INFIERNO), convirtiéndose alumnos en maestros, con capacidad y oficio, con aptitud y talento.

Desde la potencia y energía, sin dejar de lado lo puramente melódico, de Mi Decisión (un tema que me recuerda a HYBRIS y cuyo videoclip ha sido dirigido por Stefan Vilches, protagonizado por Patrick Tiercelin y producido por 32 AMPERIOS), hasta la presencia de coros en Alerta Roja y Un Nuevo Camino, que sorprendentemente en los riffs de guitarra me recuerda a ¡NIAGARA!, vamos recorriendo el camino, encontrándonos con joyitas musicales como Auto de Fe, un tema sencillamente “distinto”, en el que luce una vez más el aura de Alexis y Ramón.  O con otro corte “diferente”, en este caso el medio tiempo que da título al disco, y que cierra el trabajo de forma sobresaliente. Desde luego el final del cd se nos muestra a modo de bonus tracks (realmente no es así, pero así lo siento yo con estos dos temas que se desmarcan en cierto modo del resto).

Aparte podemos disfrutar con un fantástico Lágrimas de Sal, con un trabajo muy versátil de Alexis (con voz limpia y rasgada), y que traslada esa variabilidad al corte en general, perfectamente estructurado, por cierto. Mutabilidad que podemos encontrar igualmente a nivel vocal y estructural en La Última Estación, con partes que recuerdan ligeramente a HELLOWEEN o DUNEDAIN. Pero todo heavy metal, sin más. Quizás sí se introduzcan matices de metal progresivo en La Noche de los Héroes Perdidos, pero poco más.

Porque esto es HEAVY METAL, que recupera la esencia ochentera pero con un marcado aire actual, centrado básicamente en la producción. Vamos, de esos discos que llegan a retrotraerte a otros como Diabolicca o El Beso de Judas, pero sin hacerte olvidar que estamos en 2011. Un gran ejemplo de cómo respetar los cánones del estilo, renovándose en cierto modo al ceñirse a una producción actual pero, como digo, sin dejar de mirar atrás. Ni tampoco hacia adelante. Condenados a triunfar…

 

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