¿Es que nadie piensa en la radio?

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Eran las 23:00 de la noche del domingo 5 de junio. Me encontraba tumbado en mi cama y escuchaba la radio para tratar de dormir un poco antes de levantarme a las 2 de la mañana para ver como los Golden State Warriors de Stephen Curry apalizaban ya que los Cleveland Cavaliers del anteriormente invencible LeBron James (podría hablaros del partido o de como el equipo de San Francisco ha puesto el baloncesto patas arriba, pero no es, ni el lugar, ni el momento).

Zapeando por las ondas encontré una flor entre las malas hierbas: entre cortes del debate de Pablo Iglesias y Albert Rivera, reggaeton, bachata y house pude escuchar unas melodías de guitarra cautivadoras y una voz que me resultaba conocida. Se trataba de KATATONIA, y el tema que sonaba era el single de su nuevo álbum «Old heart falls». El programa en cuestión se llama Burdinola y se emite todos los lunes en Infozazpi irratia -en este caso, se trataba de una reposición-. En ese momento, reflexioné acerca de la necesidad de los programas de radio para descubrir nueva música.

Cada vez descubrimos más música a través de YouTube, Spotify u otras plataformas digitales y, no lo vamos a negar: es algo que está de puta madre, nos encontramos con un catálogo de bandas muy amplio y que hace no muchos años ni siquiera podría imaginarse. Pero no os lo voy a negar, los programas de radio me parecen necesarios porque gracias a ellos muchas bandas (KATATONIA dudo que necesiten promoción, quizá les venga mejor algo de Prozac) pueden alcanzar un público objetivo mayor que por Internet. Además, los periodistas de estos programas de radio seleccionan y filtran las bandas que quieren que escuchemos. El problema y el debate surge en donde se encuentra la legitimidad de dichos periodistas: no os voy a contar nada que no sepáis ya, hay muchos periodistas que solo se rigen por el criterio del dinero. Por no olvidarnos de que la radio es un medio con una mística que el resto de medios no tienen; un medio que ya no tiene el poder de antaño, no nos neguemos, pero si que puede hacer que descubramos a esa nueva banda favorita.

Continuando con lo que he dicho anteriormente, confío en la buena fe de las personas, y estoy seguro que prácticamente todos los locutores de los programas de radio underground como el que he comentado anteriormente y otros tantos cuyos programas han aparecido en la sección de noticias de esta web no se mueven por intereses monetarios y, pese a la situación en la que se encuentra el periodismo actualmente -la cual los estudiantes de esta carrera como yo mismo tendremos que soportar, por desgracia- consiguen reunir el valor para ponerse delante de un micrófono y pinchar canciones de grupos que muchos fines de semana se dedican a tocar en cualquier bar o sala de la península. Cualquier seguidor medio no puede llegarse a imaginar la ilusión que puede hacerle a un grupo que una de sus canciones aparezca, por méritos propios, en uno de los medios de comunicación masiva más importantes que existen -pese a que su poder no sea ya el de hace tiempo-.

Dicho esto, me gustaría concluir dándole un pequeño gran tirón de orejas a aquellas personas que no hace mucho dirigían podcasts y que lo han dejado por pura desidia, o a aquellos que, como he dicho antes, tienen el poder de ser un altavoz para muchos grupos que se lo están currando pero prefieren dar voz únicamente a aquellos grupos amigos o que les pagan. Algo que por cierto, ataca al código deontológico del periodismo.

PD.: Si queréis, aquí podéis escuchar todos los programas de Burdinola AQUÍ

firmajosemanuel

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