EQUILIBRIUM (DEU) – Renegades, 2019

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Descubrí a los alemanes EQUILIBRIUM en una época de mi vida en la que lo único que hacía prácticamente era investigar y descubrir a nuevas bandas de géneros folclóricos, paganos o vikingos, y entre las muchísimas formaciones que escuché en aquella época, EQUILIBRIUM siempre fue una de las que más me gustaron. Cuando escuché por primera vez Turis fratyr, su primer LP, sentía que nada podía detenerme. Hasta que me jodí el pie en un accidente y tuve que estar todo el verano sentado en una silla porque no podía andar.

Tiempo después volvieron a la carga con Sagas, una obra cargada de epicidad comparable a la mejor de las bandas sonoras de una superproducción cinematográfica. Pero entonces llegó Rekreatur y la adicción que sufría con EQUILIBRIUM disminuyó, cesando casi por completo con Waldschrein, su primer y único EP hasta la fecha, editado en 2013. Son cosas que pasan.

Con Erdentempel y Armageddon volvieron a llamar mi atención, pero no consiguieron engancharme. Pues cómo son las cosas. Han tenido que reinventarse estos germanos para que vuelva a poner un álbum suyo en repeat durante varios días seguidos. 

Renegades, editado por Nuclear Blast, sin duda es su trabajo más controvertido, pues dudo que haya nadie ahora mismo que defienda una posición neutral acerca de esta obra: o te ha gustado mucho o lo odias. Al menos esa es la sensación que me han dado las reacciones en redes sociales y al hablar con algunas personas cercanas.

Sea como fuere, lejos ha quedado aquel folk metal épico con alma extrema, siendo ahora la música de estos bávaros menos extrema y con una épica diferente a la que nos han tenido acostumbrados, como decía, sobre todo en sus años mozos.

La base musical, para empezar, ahora es mucho más cercana a estilos como el death melódico o el rock que al metal extremo, aunque todavía hay hueco para trozos de tralla, como bien demuestran con el inicio de la potente “Final tear” (o en “Rise of the Phoenix”) y esos blast beats iniciales. Además, las guitarras que acompañan a esos blast beats sí que pueden recordar a los EQUILIBRIUM de siempre, aunque después retomen sus maneras actuales.

Quitando momentos puntuales como el recién mentado, han acabado rindiéndose a las pistas que ya iban dando en anteriores lanzamientos, centrándose en sus nuevas inquietudes. “Renegades – A lost generation” abre el disco con fuerza, con energía, con guitarras que suenan a metal moderno, que hacen que por más que no estés muy ilusionado con el nuevo camino de la banda no puedas evitar menear la cabeza con los riffs y lo ritmos que proponen cuerdas y percusión. En mi caso, como ya he adelantado hace unos párrafos, a mí me ha parecido una buena bomba con la que comenzar un LP.

Me gusta mucho cómo han sido dispuestos los cortes en Renegades, cosa que es mucho más importante de lo que a veces pensamos. En esta ocasión, forman un atractivo crescendo que te mantiene a tono durante toda la escucha. 

Pero no penséis que este disco se queda en tan sólo esto. Podemos identificar influencias de diversos géneros en cada uno de los temas, siendo el metal industrial uno de los más marcados, teniendo en cuenta sobre todo muchos trozos de guitarras con acordes muy marcados, bases rítmicas sencillas pero machacantes, además de los arreglos de teclado y samplers. 

También hay mucha influencia del rock y el hard rock o incluso del hardcore, el metalcore o el nu metal, como bien reconocen con temas como la versión de los estadounidenses THE HOOTERSJohnny B”, “Kawaakari – The periphery of the mind” o con su colaboración con sus compatriotas THE BUTCHER SISTERS, quienes practican un hardcore chandalero muy cercano al rap, sonando así ese final de “Path of destiny”. Colaboración muy especial también la de Julie Elven, la voz protagonista en la banda sonora de uno de mis videojuegos favoritos, Horizon: Zero dawn, quien aporta su cristalina voz de fantasía en “Hype train”. 

Como colofón a un disco sorprendente, variado y fresco, tenemos las labores de Robse al micrófono. Aunque debo admitir que cuando se puso al mando en Rekreatur no me terminó de convencer, no cabe duda alguna de que no ha perdido el tiempo en mejorar y perfeccionar sus registros, ya sean los guturales, que suenan en grave como el rugido de un león y en agudo como el lamento de un wyvern, como sus voces limpias, que le dan un gancho especial a las canciones, como es el caso de “Moonlight”, probablemente la canción que más me ha gustado de este larga duración. Es en su estribillo en el que más luce la voz limpia de Robse, potente, luminosa y con un color y timbre especiales, con mucha personalidad.

Hagamos como las bandas, por favor. Evolucionemos con ellas, adaptemos nuestros oídos y no los cerremos en banda por el simple hecho de que ya no hacen lo de antes, pues nos perderemos aunténticas joyas en el camino.

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