ELECTRIC BELT (ESP) – Never seen the devil, 2019

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Es curioso, a la vez que triste, supongo, que la música más excitante en el 2019 venga inspirada por la que lo fue hace cien años. Sí, has leído bien. Hace cien años. Al menos sus orígenes. Y es que escuchando a ELECTRIC BELT uno tiene delante a los adalides del blues del Delta del Mississippi: Robert Johnson, Howlin’ Wolf, Charley Patton, Mississippi John Hurt o John Lee Hooker (este último sólo de nacimiento). Añade a este espíritu sureño un plus decibélico, una voz y un aura psicodélica a lo CAPTAIN BEEFHEART y algo de lo que en los setenta, recogiendo esta herencia, hicieron DEEP PURPLE y LED ZEPPELIN y tienes a ELECTRIC BELT. La banda de Jaén, desconocida hasta ahora para mí, edita con Never seen the devil su segundo disco completo y en mi opinión uno de los trabajos del año. Y tengo dudas de si eso significa que lo sea de 2019 o del siglo pasado…

Empezamos por el sonido. Obviamente con estas premisas no te vas a encontrar una producción limpia ni saturada. Este disco es puramente analógico y «plug and play». Despreocúpate si ese riff se ha acoplado o si el bombo de la batería reverbera. Estás asistiendo a un concierto en directo con la energía de la improvisación (algo evidente y altísimamente excitante en la instrumental «Hacia la cueva de los muñecos«). El sonido slide de «Tavern sinners lament» es el que marca el punto de partida y desde el principio olisqueamos el whisky y el aroma a tabaco masticado. Un bombo y una caja simples por parte de Miguel (que hace un trabajo excepcional), la voz rota de Javyer y la progresión de acordes típicos del blues de Sebax que está exultante en todo el trabajo. Parece que Robert Johnson resucita en lo que escuchamos (de hecho el grupo usa como imaginería una foto del citado bluesman con una calavera en vez de rostro). Después entrará el walking bass de Pablo y todo se volverá aún más excitante.

Esta es la tónica a lo largo de los 35 minutos que dura el trabajo. No hay trampa ni cartón, todo es puramente espiritual y humano. La diferencia está en si el desarrollo es más bluesy o up-tempo rockero, como es el caso de «Werewoolf woman«, otro de los temazos del trabajo que recuerda en su tempo y su desarrollo a los momentos más blues de DEEP PURPLE con la voz rota de Javyer. El engarce con el hard rock lo tenemos directamente con BLACK SABBATH en «The liar goes to church«, con un patrón de batería y bajo que me tiene ensimismado, mientras que ya al final «Tired and bored» cierra el círculo con otro tema puramente del delta, con un tempo más excitante y sincopado que hace que muevas los pies sin querer. Ya cité la instrumental, que es pura psicodelia y rayada mental improvisada, pero me he dejado para el final aposta el tema título del disco, «Never seen the devil«.

¿Por qué? Primero, porque con lo que dura casi tenemos la mitad del disco. Segundo, porque concentra en doce minutos todo lo que es ELECTRIC BELT (el vídeo que han colgado del tema está cortado en la parte instrumental, lamentablemente). Aquí tenemos blues, rock, psicodelia y un desarrollo más libre que permite que todos se desmelenen; especialmente Sebax, que solea de lo lindo a lo largo de todo el disco pero aquí literalmente se sale. Inicialmente el riff es pesado y con una distorsión muy stoner. Según el tema va a avanzando la rítmica adquiere más protagonismo y la improvisación hace su aparición. Mientras Sebax se vuelve loco con rayadas varias y efectos de pedalera (hacía tiempo que no escuchaba una parte solista tan bien construida), Pablo y Miguel tejen un trasfondo rítmico que hace que me acuerde de aquellos discos de parte solista eterna como los de ALLMAN BROTHERS, IRON BUTTERFLY, primerísimos CHICAGO o CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL cuando se dejaban llevar. La parte final es absolutamente apoteósica y hace que tengas ganas de escuchar el tema de nuevo en bucle.

Me dejo para el final también el fantástico artwork. De momento tenemos en el mercado la edición en CD, que imita un vinilo, pero no tardará en salir el acetato y la verdad es que un disco como este lo merece. Musicalmente es francamente divertido y entretenido. Y así engancho con el inicio de mi reseña. Un disco excitante, perfectamente construido y que lo tiene todo para entretener, y que se hace como se hacían hace cien años… Esto dice mucho de la evolución de la música en la historia. ELECTRIC BELT es magia y energía, traída directamente de las profundidades del averno.

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