ELDRITCH (ITA) – Eos, 2021

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Cada cierto tiempo la bestia italiana ruge. No hablamos del Etna si no de ELDRITCH, la eruptiva banda que nunca se da por vencida. Engalanado en una portada y un título que nos remiten a la mitología griega, Eos supone para los florentinos haber llegado a la nada despreciable cifra de doce discos de estudio. Los ELDRITCH que han perdurado a los avatares del tiempo en este castigado planeta se presentan en 2021 con alguna cara nueva y un emotivo reencuentro. El debut del bajista Dario Lastrucci (SUBHUMAN, SUICIDAL CAUSTICITY) viene a dar un plus de contundencia al cada vez más groovero metal progresivo de los italianos. Pero sin duda, y aunque el aporte del nuevo bajista es destacable en Eos, éste supone también el regreso del teclista Oleg Smirnoff, que había militado en la primera etapa de la banda, la de discos como Seeds of rage, Headquake y El niño. Actualmente también miembro de otra banda clásica del metal lombardo como son LABYRINTH, la aportación de Oleg en Eos sí que ha supuesto un cierto cambio respecto a Cracksleep, añadiendo un cierto componente más fantástico e incluso me atrevería a decir de ciencia ficción al ya de por si característico sonido de la banda.

Al igual que pasara en sus últimos álbumes, Eos es un disco que necesita el reposo de una buena paella mediterránea. A la que le coges el punto se hace imprescindible. Por eso mismo la discografía de ELDRITCH es oro puro; casi todos los discos que han facturado pueden catalogarse hoy como metal progresivo atemporal. Una breve intro que sirve como saludo inicial de Oleg tras su larga ausencia, da paso a uno de los cortes más pegadizos del álbum. “Faiulre of faith” es una excelente muestra de los ELDRITCH actuales, que en esencia no han cambiado respecto a lo que vienen realizando en la última década pero donde se nota bastante que han querido agarrarse más que nunca al progresivo netamente italiano de bandas como LABYRINTH, virtuosismo en teclas y guitarras, ramalazos power metal, ambientación fantasiosa, una base rítmica demoledora, muy thrasher, junto con la portentosa voz de un Terece Holler, personaje ilustre que bien mereciera una estatua de mármol, que a sus cincuenta tacos viste como si tuviera veinte, cincelando estribillos destinados a perdurar en el tiempo.

Toda la primera parte del disco es realmente brillante. “The cry of a nation” deja de lado el power metal propiamente italiano para ofrecernos la cara más dura y extrema de la banda, uno de esos temas que bien podrían haber firmado NEVERMORE, con la dosis justa de progresivo y thrash metal, incluso con el añadido de guturales. Instrumentalmente impecable. De seguido llega “Circles”, especial en tanto y cuanto lo han presentado como single y con su correspondiente videoclip. Aquí tiran otra vez de teclados a destajo en un tema que viene a caracterizar el estilo que la banda viene practicando desde Gaia´s legacy cuando con el fichaje del batería Raffael Dridge la banda ganó un plus de groove. Si MACHINE HEAD quisieran hacer metal progresivo italiano posiblemente salieran temas como este “Circles”. Tras una más ramplona y a medio tiempo “No obscurity”, llega la que para mí es la joya de la corona del disco: “Sunken dreams”. Toda la banda brilla en este corte que nos recuerda por momentos a los SYMPHONY X actuales. Si tuviera que decirle a alguien que no conozca la banda lo bueno que es Terence Holler le pondría en bucle “Sunken dreams”. Qué manera de acunarte y que memorables recuerdos me trae ese estribillo a los mejores HELLOWEEN de Andi Deris.

La segunda parte del disco es la que contiene temas que no se quedan tanto a la primera y de los que requieren de una escucha más atenta. “Fear me” es un corte bastante turronero y thrasher en el que incluyen quizás de una forma algo forzada esos teclados tan típicos a lo VISION DIVINE pero lo arreglan de mitad hacia adelante, tanto con una exquisita parte de piano como con el duelo entre Oleg y el guitarrista Eugene, otro pilar básico de la banda.

La balada del disco llega en la forma de “I can´t belive it”. Puede que de lo más prescindible del disco. La base de piano clásico está muy bien, los aportes de cello y violín del nuevo bajista también, pero quizás han abusado de una percusión artificial que pretende dar ese toque soft y moderno. Pareciera que han metido la balada por el simple hecho de que un disco de metal progresivo ha de contener una balada. Por suerte “The awful closure” ya transita nuevamente por la senda marcada en “Circles”, potencia y dominio técnico a partes iguales. Quizás lo que pueda fallar aquí son unas líneas vocales muy poco originales.

El tema que da título al disco es el gran tapado. Me costó mucho pillarle el punto, porque da comienzo muy calmo y progresivo, pero sin duda es otra pieza para dejarse embelesar por las guitarras de Eugene Simone. Creo que es un corte que respira bastante de grandes de la escena como FATES WARNING y por lo tanto es de los que más se acercan al metal progresivo clásico. Para finalizar, la banda elige la fórmula de una versión, algo que ya han hecho en otros discos, y en esta ocasión sorprende que la banda elegida haya sido BON JOVI con su “Runaway”. Por supuesto que le han añadido unas guitarras más heavys, pero en lo que a teclados se refiere, mantiene la esencia AOR y el sabor ochentero que siempre ha estado presente en ELDRITCH en mayor o menor medida.

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