El público, ese gran desconocido (Parte I)

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Existe algo que en ocasiones me impide seguir escribiendo. Como si se me secase el cerebro, como si se agotasen las ideas. Y tiene que ver con la sinceridad. Algo parecido me ha pasado con este artículo. Comencé con él una vez, escribí dos páginas y lo dejé. Me di cuenta en seguida, había dicho algo que no sentía del todo. Así que decidí rehacer el artículo intentando darle un nuevo enfoque. Volví a fallar. Me recordé, yo mismo, a una escena de «Los caballeros de la mesa cuadrada» en la que el dueño de un castillo cuenta cómo intentó construirlo sobre un pantano.

 Sé que el tema del público es muy delicado. Por eso me lo he tomado más en serio de lo normal. Ha sido bastante fácil decir cosas sobre esos personajes que me he ido encontrando durante años, pero el público tiene algo especial. Es por lo que se hace música, sin esa gente que escucha, no habría nadie que hablara. Así que el enfoque de este artículo debe ser más específico que en otras ocasiones y, por ello, creo que voy a dividirlo en dos secciones, una que hable del público desde el punto de una banda amateur y otra que hable de las bandas amateur por parte de un hipotético público.

 

El público desde las bandas

 

publico05Toda banda quiere público, lo necesita, ¿para qué dar un concierto sin él? Por lo tanto es lógico que una banda demande a esa gente que asiste a la música en directo.

¿Y qué es lo que las bandas se encuentran? Que la gente no asiste a los conciertos, pero no sólo a los suyos, no se trata de que una banda se merezca que todo el mundo vaya a verla, sino de que en general la gente no va a ver directos. Es un hecho.

Y para demostrar que es un hecho, pondré un ejemplo, que cada uno se pregunte a sí mismo o haga una investigación entre sus conocidos. Haremos dos preguntas ¿cuándo fue la última vez que escuchaste música grabada? ¿Cuándo fue la última vez que asististe a un concierto? Seguro que la respuesta a la primera pregunta nos da un lapso de tiempo de días, horas o minutos, y la respuesta a la segunda pregunta puede ser de semanas, meses o puede que años.

La gente escucha, “consume” muchísima música, sin embargo, no va a verla en directo. Como ya he dicho, hablo en general, no se trata de que no vaya a verte a ti (no seamos tan egocéntricos y miremos en una perspectiva más amplia), sino de que no va a ver a nadie (o a muy pocos).

Lo más curioso del tema, es que por ejemplo en Madrid, ciudad en la que vivo, hay un sinfín de salas de concierto y pubs que hacen conciertos y antros (sí, antros) que dan conciertos, ¿cómo puede ser esto posible? Pues muy sencillo, la mayoría son de grupos amateurs que consiguen convencer a sus amigos/colegas/familiares que vayan a verles. Al final, en las experiencias que yo he tenido, entre 5 y 40 personas es lo normal (más tirando a menos que a más).

No me voy a meter en los porqués, eso lo veremos en el siguiente artículo y se dejará entrever en la serie completa. Sólo estoy tratando de poner en situación lo que pasa con las bandas amateur y “su” público.

Recuerdo perfectamente un concierto que dimos en Segovia capital, nosotros como íbamos desde Madrid, mucho público no podíamos llevar de estos amigos/colegas/familiares. El guitarrista con el que estaba que era quien se había encargado de montar el bolo y había dado por supuesto que la banda con la que íbamos a tocar, era quien llevaba su público, al fin y al cabo no era muy descabellado, se trataba del típico intercambio de bolos en el que tú tocas fuera de tu sitio con una banda del lugar, y luego ellos se vienen a tocar aquí a Madrid.

Aquella banda era de Cuéllar (creo recordar), buena gente, pero claro, a ellos Segovia les pillaba también lejos (creo que debieron haberlo montado en Cuéllar directamente), la cuestión es que conocían a dos personas de allí, y esos son los que asistieron al bolo…

Dar un concierto para dos personas, sinceramente, es algo triste. Hago la música por pura pasión, porque me lo paso estupendamente, pero para nueve personas (5 ellos, 4 nosotros), darse un viaje hasta Segovia cargando con equipo (gracias a Dios la otra banda puso la mayoría allí y nosotros la mayoría aquí) y la paliza (y la pasta) que supone montar todo y demás, para que asistan dos personas, desilusiona mucho. Al menos, la gente de la sala se portó bastante bien para tal y como fue (en otro lado con dos personas no te dejan ni tocar), y conocí a una buena gente de por allí, ah, y el anís estaba muy rico (menuda nochecita…).

En aquel caso particular, nuestro binomio de bandas parecía gafado. Nosotros teníamos pedida fecha para más adelante en el Hebe. Cuando la pedimos no nos dimos cuenta de que pillaba en un puente de estos que hay en el calendario laboral para algunos… La cuestión, después de mover el bolo todo lo que pude (los demás no lo sé). Aparecieron dos familiares míos, dos amigos míos y mi mujer. Cinco personas en total, para una Hebe que parecía un desierto.

De todo se aprende y uno se da cuenta de que sin una inversión seria en publicidad o sin contactos es muy difícil de que la gente vaya a verte (crearse una reputación es otra opción, pero en una banda que está empezando eso es imposible, como es lógico), pero como decía, independientemente de esto no tenemos una cultura de ir a conciertos. En general cuando te dicen de salir, es a ir de cañas, a tomar copas, ir a una discoteca, a un pub, ¿y a escuchar música en directo? Difícil, difícil. Y nuestro gobierno, en mi caso el madrileño, cada día poniendo las cosas peor en todos los sentidos.

Ahora voy a hablar de los tipos de público con los que me he topado en esta vida.

 

 1.      El músico público

musicopublico01Empezaré este apartado con la siguiente pregunta para aquellos que estén en una banda amateur: ¿a cuántos conciertos de grupos amateur has asistido este año?

Suele ser muy común el perfil de músico que no asiste a conciertos de otros amateurs. Relacionado bastante a menudo con el Mibandismo (del que ya hablé en enlace al mundo de las bandas (I)) se trata simplemente del músico que no se da cuenta de que esos grupos amateur están en el mismo saco que el tuyo. Y no es cuestión, ojo, de ir a ver grupos que no te gusten, sino, simplemente, de que no puedes esperar que los demás hagan lo que ni siquiera tú te dignas a hacer, y eso que se supone que, como músico, deberías estar más interesado que nadie en el tema.

Existen un montón de grupos amateur que merecen verse, muchísimos, y por nombrar algunos que se me viene así, casi sin querer a la memoria, nombraré a INSOMNIA, RONI’S HOT ACES (adoro la voz de Verónica), ADRIFT, N.O.T, MENZIA, AIR MARSHALS, REVOLTA, UNSOULED, SKILL TO KILL, SIGMA CERO y un sinfín de grupos más, que si me dicen mañana que tocan por aquí voy a verles fijo, porque no desmerecen ni un ápice a todos aquellos grupos que normalmente se idolatran.

La sociedad también empieza por uno mismo.

 

2.      El público molesto

publicomolesto02Sé que este es un caso extremo que se dio en un momento puntual, pero a veces también pasa, y bueno, joroba. Recuerdo una ocasión, en una sala pequeñita de Alcalá de Henares, que por tarima tenía las típicas tablas encima de unos hierros, a una persona que en mitad de una canción empezó a agarrarme del brazo y a tirar hacia abajo, quería decirme algo. Como el volumen en un concierto de metal, no es que sea suave precisamente, no entendía nada de lo que decía, aunque lamentablemente sí era capaz de apreciar su aliento a vinaco.

Soy bastante pacífico y estas cosas me las tomo con humor y paciencia, pero sientan realmente mal. Imaginaos que durante toda la canción estuvo así e incluso cuando terminó, siguió con el tema, al final me acerqué a ver si le escuchaba. Creo que llegué a entenderle “Metallica” y “Creeping Death”, pero no estoy del todo seguro. Al final, seguimos con nuestro directo y ya está.

Aunque no pasa nada y son gajes del oficio, no deja de ser una falta de respeto a la música en sí, y mucho más a quien la está interpretando y a quienes la están escuchando. Todos cometemos errores, y nadie está libre de culpa, pero leñe, hubo un momento en que me vino a la memoria esa frase de la canción “Tú mismo” de Mamá Ladilla en la que se cantaba:

“(…) como zombi de una peli, nada acaba con su vida,

que le corten la cabeza, es la única salida, salidaaaaaaa”

 

3.      El público agradecido

publicoagradecido02Para compensar he de decir que de los momentos más gratos que he tenido en el mundo de la música se deben a este tipo de público, que también existe y que he tenido la ocasión de disfrutar alguna que otra vez.

Son esas personas que realmente están disfrutando con tu música, y eso se nota en el escenario. Es un gran acicate para los que estamos arriba. Cuando veo que la gente se emociona, algo vibra en mi interior y aunque esté exhausto, no puedo parar de saltar, de correr y de animar el ambiente como si fuese el último día de mi vida.

Recuerdo perfectamente cada una de esas ocasiones y personas con las que conecto desde el escenario. No hace falta que estén saltando, ni que se quiten el sujetador (aunque, desde aquí, bienvenido sea), puede que estén quietos, pero siempre, siempre se nota que están escuchando.

En general tras un concierto, si preguntas, todo el mundo te responde “ha estado bien”, “de puta madre” o cosas así, que suenan a piropo de la abuela, fuente poco fiable. Pero como digo, no siempre es así, hay veces en que la gente te viene y te habla con pasión de lo que ha visto y oído. Es en esos momentos, cuando como intérprete, me siento más recompensado. Otro indicador que hace que creas que vas en la dirección correcta, es la gente que repite asistencia, suele ser poca, pero buena.

 

4.      El público examinador

publicoexaminador03Este tipo de público es una especie que de lo que yo sé, suele darse entre músicos, supongo que habrá también algunos entre la gente normal, pero no creo que sea muy común. Se les ve a la legua, en general tienen los brazos cruzados, bien erguidos, como si intentasen separarse de nuestros simiescos antepasados en un gesto arrogante. Esta gente no está disfrutando del concierto, lo está examinando, se suele notar en la cara de vinagre que tienen cuando les miras.

Realmente este tipo de gente lo que está buscando es que falles, es de lo que se trata. Relaciónenlo con un montón de cosas de las que ya he hablado aquí y que son recurrentes. Se fijan a lo mejor en que en un momento de no sé qué canción hiciste no sé qué que es incorrecto (tampoco suelo entender bien el porqué), para eso están allí, para darse cuenta de tus errores. En general no suelen decírtelo, lo suyo es un ejercicio de autocomplacencia pues ellos no cometen tales garrafales fallos, al final del concierto, nunca sabrían decirte si les ha gustado o no (aunque siempre pensarán que ellos son mejor que tú) porque no han estado sintiendo la música, sino analizándola.

Bueno, y esto es todo por parte de las bandas hacia el público. El próximo día intentaré hablar desde el público (yo también asisto a conciertos) hacia las bandas. Que también tiene chicha. Intentaremos comprender por qué mucha gente no asiste a conciertos.

¡Nos vemos en los escenarios!

firmachus

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9 thoughts on “El público, ese gran desconocido (Parte I)

  1. Excelente artículo. Yo pertenezco al público agradecido, me conformo con poco, y solo analizo cuando creo que hay que analizar jajajaja.
    Lo de ir a ver un concierto y estar 2, a mi no se me ha dado nunca, la verdad. Si se me dio estar yo solo en el público. Sólo! Fue muy triste pero … tocaron igual y menudo conciertazo dieron.

  2. Buen artículo.
    Yo no soy público examinador, pero sí he de decir que tal y como lo has descrito soy de los que está en esa postura,je,je,je,..pero te juro que no esperando a que falle, disfruto quizas de otra manera viendo los conciertos y es fijándome en como tocan los músicos, cómo ejecutan los solos o las partes ritmicas, cómo se mueven,..cosas, que aunque ahora ya no puedo,..me perdería moviendo la cabeza o saltando de un lado a otro,….he disfrutado así también de los conciertos, pero me gusta más ver y fijarme en cómo tocan,….y si fallan, pues bueno, no pasa nada….
    Besos y abrazos Subterraneos!!

  3. Lo del público es un problema, hay poco, pero el que va es bueno, seguro que ese grupo, estando tu allí sólo, tuvo el mejor público que ha tenido jamás. 🙂

    Gracias a la gente que asiste a los conciertos (aunque seas el único representante) estos se hacen. Así que míralo por el lado bueno, a ti te gustaron como dices. Ojalá tuviese yo a una gran banda para escucharles yo solito, menudo privilegio!!!

  4. No se me olvidará jamás aquel concierto. Cuando vi la movida me iba a ir, y me dijeron «ni se te ocurra pirarte, vamos a tocar igual, aunque no venga nadie». Y tocaron. Tengo todos sus discos, aunque el último me lo regalaron.

  5. Para Jivi Drumer.

    Jajaja, menuda coincidencia. La postura de la que hablas, suele ser un común denominador en esa gente. Sin embargo, desde arriba, desde el escenario se nota quién te está escuchando y disfrutando, independientemente de la postura, se aprecia en la cara que pone, en todo, no sé, como si fuese un sexto sentido. Así que tranquilo, que aunque estés quieto si estás disfrutando, arriba se nota.

    🙂

  6. Larry ten en cuenta que para un grupo que está tocando en directo el público lo es todo. Si tú te ibas, ¿para qué tocar? Al fin y al cabo sería un simple ensayo y no un concierto.

    Sin embargo, el hecho de quedarte seguro que les dio fuerzas, imagínate que de repente crees que todo el esfuerzo que hiciste no vale para nada y de repente aparece alguien (tú) para salvar la noche. ¡Estupendo!

    Vamos, al menos yo me lo tomaría así.

  7. Yo me meto en el saco del público agradecido, y por supuesto cuenta con mi sujetador para la próxima vez 😉
    Ya sé quién es el que te tiraba de la manga…jajajajajaja gajes del oficio,cierto. Otros han sufrido el ataque de una yonki ninfómana ( pregunta a PAREIDOLIAN)
    y sí, hay muchos músicos que no van a conciertos. Pero los peores son los que,rizando el rizo, ni siquiera se quedan a ver a las bandas con las que comparten el bolo….lamentable.
    La parte buena es que de vez en cuando consigues un nuevo adepto a la «conciertomanía» yo ya tengo a varios enganchados con el recurso del camello de los 80’s, venga tronco, que el primero es gratis…..
    Nos vemos en los escenarios

  8. ¡Esa Silvi!
    ¿Qué haríamos los músicos sin gente como tú?

    La verdad es que aquella noche fue más que memorable, no se me olvidará la cara de Alifrán cuando petó la luz del garito y creía que su nuevo Axe había reventado, jajajaja.

    Lo de los músicos que no ven ni a sus compañeros es algo lamentable, pero bueno, así nos pasa lo que nos pasa.

    Y oye, sigue enganchando a la peña, da igual el yonki método que uses, jajajaja.

    A ver si nos vemos con The Real King.

  9. Yo creo que hay un factor que te nos dejamos dentro del «público músico», y es la relación directamente proporcional entre edad y porcentaje examinador/agradecido. En mi opinión, la mayoría de músicos menores de 25 años son mayormente «examinadores», mientras que los mayores de 30 suelen ser mayormente «agradecidos». Y eso es bueno, cada cosita a su tiempo, paso a paso. Si un chaval de 22 añitos no se cree el amo de la barraca y «eso también puedo hacerlo yo, y mejor» es que algo va mal. Del mismo modo, si un músico de 37 años va a un concierto, y en vez de disfrutar del sarao está al quite para despotricar del músico que haya osado no responder a sus stándares de calidad, es que directamente es medio bobo. Entre los bateristas solemos decir que si un chavalín de 20 añitos se preocupa por tener un buen sonido y groove, y no por tener un kit gigante cantoso y ser un notas, es que hay algo «raro» que huele mal y se ha saltado algunos pasos.

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