El mundo de las bandas (II)

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Ya estamos otra vez por aquí para hablar sobre esas cosillas que nos afectan a todos los músicos en mayor o menos medida, siempre y cuando no seamos un One Man Band.

En el artículo anterior hablé de los hipócritas, de los ególatras y de los Mibanda. Ahora voy un poco más centrándome en otro tipo de actitudes que pueden reventar por dentro a un grupo musical:

 

 1. La Sinceridad y la Aceptación

En general la gente no somos sincera, creo que es un hecho al que nos ha acostumbrado como sociedad (intenta, jaja, decirle a tu jefe lo que realmente piensas de él). En el caso de los grupos también sucede. Sin embargo, no debería porque al fin y al cabo un grupo (al menos amateur) no es un lugar en donde exista una cadena de mando y unas relaciones de poder reales. Si yo estoy en una banda es porque quiero y no porque esté obligado (como es el caso del trabajo).

sinceridad01La sinceridad es esencial puesto que, como músico, lo más importante es sentirte realizado y hacer lo que en verdad sientes que debes hacer y eso cuando somos cuatro ó cinco personas es difícil. Decir lo que piensas de verdad hará que lo que haces, la música que interpretas, siempre sea de tu agrado. Si hay una parte de una canción que no la entiendes o algo que no acabas de ver, es tu deber el decírselo a tus compañeros para poder solucionarlo, sólo así se creará un grupo fuerte y que camina en la misma dirección.

Con respecto a lo que acabo de decir, me gustaría añadir ciertos matices:

a)      Que tengas que estar a gusto en el grupo y que por ello seas sincero, no significa que todo el mundo tenga que hacer lo que tú dices. Sino que tus compañeros de fatigas deben saber cómo te sientes con respecto a lo que se está haciendo.

b)      Ser sincero no es decirle al guitarrista “tu solo es una mierda”, eso es ser un cabrón. Ser sincero es decirle al guitarrista que no acabas de entender su solo (ya sea dentro de la canción o la letra o simplemente que hay algo que no te cuadra) y decirle tus motivos, así tu guitarrista tendrá la opción de explicártelo o de intentar mejorar aquellas partes que no entiendes.

Junto con la sinceridad viene la aceptación. En una banda somos varios los implicados, no estoy yo solo. Nada va a ser 100% a mi gusto, porque eso no sería una banda sino una empresa en la que tengo todas las acciones. Por lo tanto, hay que intentar siempre comprender a los demás, saber por qué hacen lo que hacen, conocer sus puntos fuertes y sus puntos débiles (como músico o como persona) e intentar hacer la mejor música posible que seas capaz de imaginar con ello. En ocasiones canciones que no me acababan de convencer le gustaban mucho a la gente, constatando la obviedad de que no todos tenemos el mismo gusto, así que me sentí afortunado por dejarme llevar por el criterio de algún músico. Eso es la aceptación, confiar en el criterio de tu compañero, aunque claro, para ello tendrás que estar con gente en la que puedas confiar. La aceptación es un ejercicio de humildad y cada uno, en su fuero interno, debe saber cuando usarla. Es esencial usarla tanto si tú le dices algo a alguien como cuando alguien te dice algo a ti.

Por último, para terminar con esta parte, me gustaría añadir que imaginemos que somos cinco personas en nuestra banda y que esto representa al 100% de la población humana. Si hay dos personas a las que no les convence algo estamos reduciendo nuestro porcentaje de personas convencidas con nuestra música en un 40%. Lo ideal es siempre llegar al 100% y hay que intentar tender hacia esa vía, puesto que maximizará todo. Los músicos estaremos mucho  más comprometidos si nos gusta todo lo que hacemos, la gente responderá mejor por nuestra actitud, llegaremos a más gente si la música que hacemos nos gusta a todos, los baches que puedan surgir serán más llevaderos y un sinfín de cosas más. Por eso es tan importante la sinceridad y la aceptación.

 

2. El trabajo

trabajo01 Tener un grupo implica mucho trabajo y dinero, lógicamente esto va a hacer surgir roces. Creo que una de las peores cosas que te puede pasar en un grupo es la de que alguien no se lo curre. Por supuesto que esto no es un trabajo en el sentido estricto (al menos para los amateurs), sin embargo, cuando en un grupo hay gente que trabaja mucho y alguno o algunos poco o nada, va a haber problemas.

Es una gran desilusión ver cómo te has currado muchísimo un tema, con mil detalles y te has tirado horas practicando antes de llegar al local, y llega alguien y no se lo sabe y entonces no se toca. Esto mina en gran parte la dinámica del grupo, porque la próxima vez no me lo curraré tanto, y poco a poco, sin que puedas darte cuenta, la gente ya no se curra los temas, el ritmo de composición decae sensiblemente y ya no estás a gusto en la banda porque sientes que no se avanza hacia ningún lado.

Es de vital importancia que la gente con la que estés trabaje no solo en la misma dirección sino al mismo ritmo. Esto no significa que haya que contabilizar las horas que se dedican al estudio o a la interpretación, sino que “tío, el último día dijimos que para hoy íbamos a tener este tema”. Yo me he encontrado en la situación de haber dicho de sacar una versión concreta y pasar dos ó tres meses, y que no estuviera en condiciones de ser llevada al directo. Estas cosas se han de hablar, y si no se llega a un ritmo de trabajo que consideras adecuado, creo que lo mejor es dejarlo y estar con gente que tenga tantas ganas como tú.

Al final es algo relacionado con la pasión. Me encanta la música, demasiado quizá. Y estar con gente a la que le gusta tanto como a mi es esencial. Es como si mi pareja fuese alguien que no me gusta demasiado… Evidentemente, esa relación estaría condenada al fracaso.

 

 3. Los Poses

 poses01Existen muchos motivos por los que entrar en el mundo de la música y no seré yo quien  critique tal o cual forma de comenzar, pero sí criticaré a aquellos que se quedan en este mundo por tal o cual motivo. Voy a hablar de aquellos que he decidido llamar “Poses”.

Este tipo de gente es más fachada que cimiento, es solo una pose, una foto en la contraportada de una maqueta. El problema es que hacen daño a los demás. Y repito, a mí el que alguien tenga un grupo sólo para ligar o solo porque mola, no me parece mal, hasta de hecho, existe mucha gente que entró en el mundo por esa razón y luego han sido grandes músicos (y los que faltan por llegar). El problema viene cuando hay mucha gente así alrededor o cuando los tienes dentro de tu banda y no tienen intención de cambiar.

Hay gente metida en este mundillo a quien le importa más la imagen que la música y eso es un gran perjuicio para todos aquellos que intentamos hacer la música más pura que seamos capaces de hacer. Sin quererlo ellos son un escollo para el resto. Sin embargo, soy de la opinión de que todos tenemos nuestro sitio, y sinceramente lo creo. Pero hay que ser honestos y buscar el sitio adecuado. Si realmente  no quiero currármelo, estoy en mi derecho, pero es mi deber intentar no joder a los demás.

Este apartado es más digamos filosófico que real. Puesto que no seré yo quien diga a nadie, qué es lo que debe hacer con su vida, pero sí, al menos hacer reflexionar a la gente de que sus actos tienen consecuencias y por eso debemos buscar nuestro lugar. Incluido yo, que soy un cafre y un notas, jaja. Cualquiera que me conozca lo corroborará ipso facto (locución latina para compensar).

Si uno se fija, el problema de los Poses es el punto anterior, mientras están pensando en qué llevarán en el próximo concierto, se les olvida currarse las canciones. Por lo demás, me encanta el show y salir con pintas.

 4. La fiesta

 He de reconocerlo, me encanta tomarme unas cervezas. Y no hay nada de malo en ello, pero si te pones lo suficientemente borracho como para que afecte a tu capacidad musical, es un problema. Yo he pecado de ello, mea culpa.

En ocasiones si esto pasa entre varios componentes de un grupo, los ensayos pueden ser una fiesta más que un ensayo, y eso se acabará convirtiendo en un gran problema. Una vez más aquí entra en juego la sinceridad, es importante que los miembros de una banda puedan decirse estas cosas a la cara, “oye tío, ayer te pasaste”, o ponerse normas como no beber en los ensayos si se ve que la cosa está yendo a mayores.

Por norma general no es un problema, pero es una “costumbre” que puede llegar a desmadrarse si se le deja a su libre albedrío.

Y con esto terminamos la segunda parte sobre el mundo de las bandas. La próxima entrega, la tercera, será la última sobre este tema, así que no os lo perdáis.

¡Nos vemos en los escenarios!

firmachus

 

 

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3 thoughts on “El mundo de las bandas (II)

  1. Pues para mi lo de la «Pose» es uno de los males endémicos de los estilos «comerciales» del Rock, como puede ser el Punk Rock, el Heavy clásico, el Indie, el Stoner… así como subgéneros más underground como el Black Metal, al igual que, por supuesto, otros estilos como el mal llamado mestizaje o el hip hop. Gran parte de la culpa es de uno de esos iconos arquetípicos del Rock, como es el «Crítico musical rockero de prensa generalista noventero». Es un especimen que proliferó durante mediados de los noventa en periódicos de información general y radios/televisiones locales en ciudades de tamaño medio como Vigo, Málaga, Bilbao, Valencia, Gijón, Sevilla… Una de las constantes de estos «pequeños gurús» era confundir actitud con imagen, uno de los grandes errores del Rock y que más daño ha hecho a la música, y sus consecuencias se siguen notando aún a día de hoy (No hay más que ver las pintorras ultraprofesionalizadas sumadas a un nivel cualitativo paupérrimo de bandas que aparecen en programas como, por ejemplo, «Los conciertos de Radio3» jaja)… En fin, como digo yo, no te pongas para tocar nada que no te pondrías para bajar a por el pan, porque, subconscientemente, el público nota que vas disfrazado y la puesta en escena y la actitud se resienten (Desastre). Larga vida a Devin Townsend jeje!!

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