EL KASO URKIJO (ESP) – Sé rico o muere, 2018

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Vuelve EL KASO, vuelve el relato de la España más profunda, de los sinsentidos más infrahumanos, y sin embargo tan reales. El cartucho, la navaja y la sección de sucesos, trufada de un descenso a los más bajos instintos del ser humano. Eso es EL KASO URKIJO desde que se creó hace ya más de treinta años. De aquello ya sólo está Jordi, Popeye o Warhead, como más os guste. Ya no está Byron, ni Obeja, aquel trío de los que decían no sabían ni tocar. Sin embargo EL KASO URKIJO nunca se fue, desde el underground y desde ese estatus de culto que hace que el nombre de un grupo no deje de sonar aunque la banda se haya disuelto. Y efectivamente, volvió. Ya hace casi una década desde esa vuelta con La bañera fue su nicho, y desde entonces la formación se consolidó con Popeye como eterno relator de sucesos, acompañado de Israeleitor, encargado de ofrecer ese sonido putrefacto en el bajo que necesita el grupo, y de Carbonizado, que aporta riffs y algún que otro solo que será lo único virtuoso que encuentres en E.K.U. El resto es simplemente música directa, letras tan desternillantes como potencialmente ciertas en una España como la nuestra y una personalidad honestamente brutal.

En treinta años de existencia E.K.U. repite por primera vez formación en dos discos seguidos. El cuarto en discordia es Sacamantecas que aporta su voz podrida a los temas y que ya lo hizo en el anterior plástico de la banda de Barcelona, Pozoblanco de cadáveres. Ahora llega la denuncia al culto al dinero, al auténtico dominador del mundo, Se rico o muere, tomando protagonismo un billete de mil pelas que, además de resaltar al Banco de España, nos traslada a otros tiempos que no están tan lejanos en resultados, y no hay más que echar un vistazo a los periódicos. Y E.K.U. decide seguir su línea, envolviendo en cierto cachondeo las bajezas de la sociedad y ofreciendo nuevamente grindcore carcassiano como base, con algún que otro toque punkarra más allá del minimalismo estructural y alguna que otra ralentización también que da variedad al resultado. Lo demás sigue siendo la música honesta por la que se les conoce, técnicamente lo justo y necesario, para soltarse la melena a golpe de velocidad absurda, distorsión y sonido zumbante.

Precisamente hablando de sonido, uno tiene la impresión de estar en una “live session” escuchando este trabajo, donde entre tema y tema y cambio de estructura no se escucha simplemente silencio, sino también el zumbido eléctrico de los instrumentos o el resonar del charles de Popeye. Esto es un disco de vieja escuela, macerado en la sala de ensayo y registrado con la mayor sinceridad posible. Y nadie mejor que gente como EL KASO URKIJO, que llegaron a grabar usando un radiocasette en la cocina de la madre de uno de sus componentes en aquellos maravillosos ochenta, para reflejar esta sensación de directo, donde si fallas te quedas con el culo al aire. No obstante, supongo que es una sensación nada más, aunque pongo la mano en el fuego a que no han usado muchas tomas para registrar este disco.

En cuanto a las composiciones, tenemos un trabajo muy variado y entretenido. Las letras ya son un clásico, manteniendo esa nota personal que es presentar algunos temas con una voz chillona que resulta muy cómica. “Encontró su próstata en el trastero” (tema muy elaborado inicialmente hasta que entra el riff principal de Carbonizado y el caos lo inunda todo), “Torrebruno necropsy“, con aires muy crust que se repiten más adelante en “Olía las bragas de las amigas de su madre“, los sonidos más death-thrash de “Heredó la dentadura de la viuda de un yonki“, que es uno de los cortes más pegadizos, el homenaje a Hermida con “Hermida resurrection“, el groove más pesado y pegadizo de “Impartió justicia a cartuchazos“, que trae a la mente el origen de sucesos de E.K.U., y “Unholy bajabragas“, que es el tema más largo del disco y que ofrece pasajes de todo tipo, hasta doom. Son algunos ejemplos de lo que encontramos en este disco que es puro EL KASO URKIJO, para bien y para mal, según les ames o les odies.

Yo conocí a EL KASO URKIJO después de su resurrección, pero me convertí en fan de su pasado al saber hasta dónde llegaba (la labor de búsqueda de sus cintas pasadas es algo más complejo…). Objetivamente hablando son unos pioneros y sin duda son una banda influyente aunque sólo sea por su presencia y honestidad, palabra que ya he repetido varias veces a lo largo de esta reseña pero que es la que mejor define a este grupo. Ni tecnicismos ni egos innecesarios: enchufa, toca y escupe. No hay más. Eso es EL KASO URKIJO, y eso es Sé rico o muere, ajeno a modas y tendencias del mercado.

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