EL GRAN BONOBO + BIG BANG + DIEAWAY – Madrid – 19/04/13

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No se vislumbraba mucho movimiento en los alrededores del célebre Gruta 77, pero una vez dentro comprobamos que no había mala entrada esa noche, más aún sabiendo como está el panorama musical actualmente. Eso sí, tampoco especialmente buena.
 
 
Con el concierto de DIEAWAY recién empezado, según estoy entrando por la puerta me digo a mí mismo: «no necesito oír nada más para hablar de esta banda». Y así fue, porque escuchando unos pocos segundos del primer tema me vino a la cabeza un grupo que intuyo que acompañará a la añeja banda (¡¡¡Fundada en 1992!!!) durante toda su andadura, a menos que se les dé por cambiar radicalmente de estilo, y esa banda es SOUNDGARDEN. Lo mires por donde lo mires. Lógicamente debido sobre todo al timbre de su vocalista David Puigdueta, pero también en el apartado instrumental y en la estructura de sus temas. Incluso David se parece algo físicamente a Chris Cornell. ¿Es esto un problema? Depende de cómo lo veáis… Desde luego para la personalidad y genuinidad de la banda sí es un problema, pero… al menos en mí han encontrado a un devoto de la banda de Seattle, así que no seré yo quien lance la primera piedra. Amén de que tienen pinceladas de otras grandes bandas como BLACK SABBATH o PEARL JAM. Porque además son buenos. Bastante buenos. Eso no se lo podemos quitar… Los temas tienen ese regusto stoner que los aleja mucho de la comercialidad, y la voz, aunque reconocible, es estupenda. No llega a la garra histérica de los SOUNDGARDEN de los primeros ’90, más bien todo lo contrario: con templanza, oscuridad, melancólico por momentos… pero el concierto fue intenso y realmente meritorio. Si como a mí os gusta ese sonido es una banda más que recomendable, muy disfrutable siempre que dejéis los perjuicios de lado. Dadle una oportunidad a su trabajo de 2012, «Leak of noise«, y sabréis de lo que estoy hablando.
 
A continuación se suben al escenario BIG BANG. No sabía nada de ellos hasta bien poco, y la verdad es que lo que se había escuchado en la redacción subterránea era cuanto menos interesante: un rock experimental, con pinceladas progresivas, y la verdad es que echando un vistazo superficial me pareció una banda a la que había que ver. La afluencia de público se mantuvo con respecto a DIEAWAY, y se veía algún que otro seguidor de la banda… Los barceloneses se subieron con ganas de agradar desde el primer segundo. El voluntarioso Manuel se dejó la piel en conectar con el público, pero siendo sinceros no me pareció que lo acabara de conseguir. Quizás ese ansia era desmesurada, y esa conexión es más natural y más sincera si la consigues con tu música y el show que estás ofreciendo, y no reclamando la complicidad del respetable continuamente. Le he estado dando vueltas y quizás la clave, aparte de esa falta de complicidad, que es un factor bastante etéreo, fue el sonido, y me quiero centrar en dos factores: por un lado el sonido de las guitarras: el único guitarrista Francisco se perdía un poco en un mar de efectos y sonidos quizás demasiado estridentes. No sabría decir si es la tónica general en sus shows o fue este caso puntual, pero al menos en lo que ví esa noche la banda necesitaba una segunda guitarra con un sonido más «Hi-Gain» como el comer, y un sonido en conjunto un poco más balanceado… Por otro lado la voz de Manuel Rubiales, si bien es un mérito la conjunción de voz e instrumentos en temas por momentos complejos y con bastantes variaciones, se me antoja un poco lineal, y cuando la voz es lineal se pierde un poco la atención del público, sobre todo si son temas que ya de por sí no son inmediatos al oído. En resumen: no les quito su mérito, y temas como el de su reciente vídeo Soy Inmortal son muestra de ello, pero la actuación de esa noche no hizo justicia a las interesantes grabaciones de la banda. Su nuevo trabajo se llama «Diez Tragos«.
 

Por último saltaron a la palestra EL GRAN BONOBO: una banda que lleva en activo desde 2006, pero que nunca había tenido la ocasión de ver en directo. Al gran trabajo de la sección rítmica se une el del nuevo guitarrista Javi Castro, lleno de intensidad y virtuosismo a la par, y un Chema Sales a la voz con muchísimo oficio (muy bien acompañado por sus compañeros a los coros) que nos ofrecieron un concierto plagado de hits hard-rockeros, como Hazme saber, Lo malo de mí o Noche de escafandras. Con ellos se llegó a más de la mitad del aforo del local, y no les hizo falta demasiado para que la gente se acercara y se entregara a la banda, coreando sus temas más representativos. No quiero con esto desprestigiar a sus predecesores esa noche, pero sí es un ejemplo antagónico dentro del mismo show. Además hay que ser justo: la diferencia más significativa está en ver quién «juega en casa», está claro. Supongo que el panorama sería muy distinto con este mismo cartel en cualquier sala de Barcelona.

Muy buen sabor de boca me han dejado EL GRAN BONOBO, y ya me he apuntado ese «Ajayu» como un álbum con el que empaparme bien de buen hard rock. Me ha dado la sensación de que este mismo show no hubiese desentonado en un escenario más multitudinario, desde luego…

 

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