DYING – No mercy for us, 2017

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Aunque No mercy for us sea su segundo disco, los sevillanos DYING llevan más de 17 años en el mundo de la música. Eso sí, las fluctuaciones estilísticas, siempre con la cara más agresiva del metal en mente, han sido enormes. Death, thrash, otra vez death, brutal death… con esta última encarnación acaban de sacar después de 8 años de silencio este nuevo trabajo, que además editan a través de un sello que ya por sí mismo es carta de presentación de brutalidad, Sevared Records (More Hate Productions en este lado del charco, con el añadido de un DVD) , y el salto cualitativo se nota en producción, sonido y composiciones, siendo una lástima que en los cambios de formación recientes del grupo se haya marchado su bajista Miguel, que sí grabó este CD, porque tiene un papel muy importante en el sonido de DYING.

Musicalmente hablando estamos ante un brutal death muy compacto. Lo más cavernoso y no apto para todos los oídos es la aspiradísima voz de Ángel Gadafi, que aunque sea prácticamente imposible de entender, le da un carácter mucho más brutal a la música de DYING. El resto navega entre INTERNAL BLEEDING, DISGORGE, DYING FETUS y DEEDS OF FLESH, esta última influencia la primera que me vino a la cabeza cuando escuché la intro del primer corte de este trabajo, “From chrysalis to worm”, cuando la banda de Erik Lindmark practicaba un brutal death menos enrevesado y tenía mucha influencia de los DEICIDE del Legion, es decir en la época del Inbreeding the anthropophagi.

La producción es cacofónica y oscura, saturada de graves, lo que incrementa la sensación tormentosa de la música de DYING, muy acorde a una magnífica portada y a las nihilistas letras. En este sentido el corte que más me llama la atención es “Torturer god”, que tiene más oscuridad y variedad que el resto, tanto en riffs como en ritmos y voces, con una segunda voz agresiva muy adecuada, e incluso añadiendo una intro y outro acústicas que incrementan la oscuridad y teatralidad del tema. También destaca “Stop breathing” en el terreno de las guitarras y la brutal línea de bajo de Miguel y en la parte final “Chronicles of insanity”, que baja  las revoluciones en la parte inicial, aunque luego vuelve a acelerarse y que es otro punto de variedad en el trabajo.

En el terreno individual, como ya mencioné, es una pena la marcha de Miguel, porque es un bajista presente y con voz propia en todos los temas, con líneas inventivas y mucho espacio propio. Protagonismo que comparte con la pareja de guitarristas, Pepe y Fernando, que sin ser excesivamente técnicos enrevesan lo suficiente las composiciones y no se olvidan de la oscuridad y la atmósfera en solos y pasajes más reposados. Por su parte el más atávico y constante, aunque clave en mantener el peso rítmico ante tanta individualidad instrumental, es Tony el batería.

No mercy for us levanta 8 años de silencio para DYING y les coloca como una buena alternativa entre los aficionados a los sonidos más pesados y brutales del death, sin despuntar de manera que pasen a la división de los imprescindibles, pero con la calidad suficiente como para sacar punta a este trabajo a poco que se escuche con detenimiento.

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