DREARINESS (ITA) – Fragments, 2016

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Seamos claros desde el comienzo, esto de metal anda escaso, es un disco más calmado que violento, pero con muy poco es capaz de estremecerte y hundirte en la miseria. Los encargados de tal hazaña son DREARINESS, un grupo italiano que se definen así mismos como blackgaze y depressive black metal. Al oír estos géneros, a más de uno se le habrán venido a la mente DEAFHEAVEN, LANTLOS y demás grupos que tan de moda y tan despreciados son, a partes iguales. Similitudes haberlas haylas, pero es como si cogiésemos la parte más ambiental de estos grupos y la potenciásemos mientras disminuimos el black metal. Los grupos antes mencionados son más violentos, sónicamente hablando. Si nos ponemos exactos, esto sería un shoegaze oscuro con fuertes influencias del black metal y el post rock.

Ahora, cuando los italianos comienzan a desempolvar los tremolo-pickings y Tenebra comienza a gritar… Se te hiela la sangre. Pocas veces es el vocalista (en este caso, ella) quién se lleva el papel protagonista en un disco por méritos musicales en un género como este. Que no induzca al error, suelen llamar más la atención los guitarristas y baterías, pero en escasas ocasiones una voz puede eclipsar al resto de instrumentos. No es sólo que Tenebra tenga una voz limpia angelical, es que cuando grita, puedes sentir su agonía, su dolor, es real, auténtico. Tanto es así, que se come a muchos cantantes de grupos blackers ortodoxos y también se lleva por delante a otros tantos del black metal depresivo. Por arriesgada que suene esta afirmación, es así. Esta chica es un prodigio.

Fragments es una obra de conjunto, más que de temas, ya que todos se rigen (grosso modo) por el mismo patrón: guitarras limpias, tempos lentos, partes más agresivas, retornos a la tranquilidad… Impera, por tanto el crear un ambiente, que puede resultar bello, pero también profundamente triste, e incluso irritante. Pongamos el ejemplo de «Starless night», con un final imbuido por el black metal depresivo, en el que crean una tensión constante que parece no marcharse nunca, siempre se mantiene, de hecho cuando se hace el silencio y comienza el inicio acústico de «The blue», resulta hasta un respiro.

No hay cambios de ritmo abruptos ni grandes sorpresas, la canción va mutando gradualmente, «se la ve venir», evoluciona delante de nuestros ojos, porque pide un desarrollo lento y que no quiebre el espíritu del corte. No tenemos sorpresas, pero sí unas estructuras muy fluidas y bien construidas, con unas guitarras que hacen unas melodías excelentes. Aún así, uno de los aspectos más interesantes es cuando introducen instrumentos «ajenos», como son el piano y el xilófono, este último, empleado con cuentagotas, en «No temporary dreams», junto con el piano. Un breve tema que cuenta con una voz masculina en lugar de la de Tenebra, y no sale nada mal. E incluso electrónica, en «In the deep of your eyes», que incluso se acerca al downtempo y se convierte en una canción de lo más interesante, viendo como más tarde el propio corte se recrudece y tenemos una de las mejores actuaciones vocales de Tenebra, que ya es decir. Viendo que a pequeña escala son capaces de experimentar con buenos resultados, dan ganas de pedirles más.

El único fallo que detecto es en el último tema, «Catharsis», 16 minutos de post rock se me hacen demasiados, por mucho que intenten recrear una atmósfera, un recorte de unos tres o cuatro minutos habría impedido que quién escribe acabase pidiendo la hora y no habría sacrificado nada relevante de la canción. Una pequeña mancha en un disco que, por lo general es impecable. No obstante, si el grupo ha decidido que la longitud de la canción debía ser tal… Por algo será.

Dreariness es un disco especial, muy cuidado, trabajado, y con ese «algo» que remueve tus entrañas, sin saber muy bien por qué. Puede que a las primeras de cambio no llame, sea aburrido, pero con paciencia, lo que se descubre vale la pena.

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