DRAKUM (ESP) – Zombie dragons from outer space, 2020

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Cinco años hace desde que comentara mi parecer acerca del anterior trabajo de los catalanes DRAKUM, quienes manufacturaron un EP de calidad pero que se me antojó demasiado corto, incluso para ser un extended play. Los temas eran tan buenos que la única manera de obtener más satisfacción de aquel lanzamiento era escucharlo una y otra vez.

Pues bien, aquí han vuelto de manos del casi recién fundado sello Helheim Records, quienes acogen a bandas de contexto y maneras paganas, folclóricas y/o vikingas de dentro de nuestras fronteras, habiendo reunido por el momento a los propios DRAKUM, INCURSED o IMMORGON. Desde luego, un servidor seguirá de cerca los pasos de este sello, pues estoy seguro que puede editar muchos y muy buenos trabajos de aquí en adelante. 

Zombie dragons from outer space debería ser el disco con el que DRAKUM pegue un hostión encima de la mesa y la parta por la mitad, haciendo que las astillas lleguen a más rincones del planeta donde estos trolls todavía no han alcanzado. Ha habido una evolución bestial, tanto en producción (que ya en Trollmin era buena) como en composición y en ejecución. Quizá no se note muchísimo con una escucha plana del disco, pero tras algunas escuchas y prestando la debida atención se pueden percibir esas mejorías. Para empezar, demuestran una mayor diversidad compositiva, pues no dejan atrás el folk metal festivo con el que es fácil relacionarlos, sino que aumenta la intensidad de la parte extrema. Pero también recursos rockeros, destellos que recuerdan al power metal u otros más modernos. La fórmula es sencilla, y por supuesto no son los primeros (ni serán los últimos) en emplearla, pero está expuesta con aplomo, convicción, criterio y precisión. 

Me gusta mucho que, a pesar de haber dado un paso adelante en cuanto a “seriedad” compositiva apostando por la mentada diversidad, hayan conseguido un trabajo equilibrado en el que la instrumental folclórica se reparte el protagonismo con la vena metálica casi en un fifty-fifty, ¡pero que no se me malinterprete! Para nada quiero quitar seriedad a los trabajos predecesores de Zombie dragons from outer space, pero quizá este nuevo opus se haya despegado un poco de ese sonido troll más cercano a la propuesta de bandas como FINTROLL, SVARTSOT, TROLLFEST, SVARTBY o similares, como ya en su día indiqué en la crítica a Trollmin. La madurez de la que os hablo ha llevado el sonido de DRAKUM a nuevos niveles, como si de una transformación de un personaje de Dragon Ball se tratase: es el mismo ser, pero con una apariencia ligeramente distinta y mucho más poderoso. Ahora suenan más que nunca a ellos mismos, sin olvidar de dónde vienen pero mirando hacia un futuro en el que adherirse para siempre a la élite de la escena europea. 

Asimismo, esta nueva forma de DRAKUM viene precedida de años de entrenamiento, pues la técnica de los catalanes ha subido también unos cuantos peldaños a la hora de ejecutar sus instrumentos. Es bastante más notable en términos de percusión, atreviéndose mucho más con recursos a los que no nos tenían tan acostumbrados, como blast beats o nuevas figuras de doble bombo que le dan un toque de aire fresco a muchos riffs cuando se repiten, esquivando de manera hábil la monotonía. 

Otra cosa a tener en cuenta es la incorporación de un nuevo vocalista, quien tiene también parte de culpa de que DRAKUM se haya despegado de esos matices tan trollescos, esputando los vocablos con buena técnica y vagando entre los registros guturales graves y los agudos con comodidad, mucho más acorde con esta faceta más extrema de la banda de Barcelona. Incluso esa participación de voces limpias y coros de diferente índole (unos más festivos, otros más victoriosos) les hace sonar mucho más épicos que nunca. Detallazo (o por lo menos para mí lo es) el de incluir un tema con la letra en catalán; ojalá se animen a hacerlo más en un futuro, pues quizá gracias en gran parte a esto «Fins l’últim alè» es uno de los cortes que más me han gustado del disco junto a «Ragman«, «Bonfire» y «I am here«.

Sin duda alguna, es su mejor disco hasta la fecha; más caña, más melodía, más fiesta, más seriedad, estas son las premisas de una de las auténticas joyas que nos deja el folclore metalero este 2020 que, por suerte, en lo que a lanzamientos musicales se refiere está resultando muy atractivo.

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