DRAKKEN – Jump To The Emptiness, 2013

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drakken15Es muy satisfactorio comprobar el crecimiento de una banda, y me refiero a todos los niveles, desde sus comienzos hasta el presente más actual. DRAKKEN es una de esas formaciones, que tiene sus inicios bastante atrás en el tiempo,  hace ya más de un lustro, cuando debutaron discográficamente hablando con su demo “Rompe Las Cadenas” (2008). Por aquel entonces los guipuzcoanos practicaban un heavy metal bastante clásico, con referencias obvias de MAIDEN o JUDAS, pero pronto giraron 180 grados para apostar por el metalcore. Aquel “Zolt” (2010), su primer disco, ya referenciaba maneras de grupos como KILLSWITCH ENGAGE, TRIVIUM o AVENGED SEVENFOLD, destapando un metalcore melódico lleno de contrastes, el cual ya se mostraba en una fantástica portada.

Tres años después de aquel primer largo nos llega “Jump To The Emptiness”, superior a todos los niveles a aquella ópera prima. Quizás lo único inferior a aquel “Zolt” sea la horrorosa portada (siempre en mi opinión, pero ya se sabe, las opiniones son como los culos, que cada uno tenemos uno), y es que creo que no da en la diana para mostrar, de un impacto visual, la complejidad, sencillez, brutalidad y melodía que forman parte del universo lleno de contrastes de estos músicos. O quizás sí.

¿Qué conserva “Jump To The Emptiness” (2013) de aquel “Zolt” (2010)? Básicamente las líneas maestras. “Jump…” tiene ese contraste hereditario de dicho álbum entre potencia y líneas melódicas, entre voces guturales y limpias, mostrado con acierto en cortes como Make Them Suffer, The World Needs a Riot y Deathsongs and Machines.

Este último tema es de los más pesados del disco, y se degusta, con agrado, la mejora de sonido con respecto a “Zolt”. Esto es santo y seña de “Jump to The Emptiness” en su conjunto, y es que los estudios Cube y el binomio Alberto Seara / Carlos Escobedo son factor importante en el crecimiento de la banda a nivel de sonido.

¿Qué nos ofrece, aparte de esta mejora, “Jump to the Emptiness” respecto a su disco predecesor? Básicamente estamos hablando de un álbum más ambicioso, y no solo me refiero a cortes como Shinigami, donde el grupo juega con acierto a combinar gothic, death (como antes han hecho SURU) y electrónica, sino que apuestan por detalles que pueden rendir homenaje a sus inicios más clásicos. Me refiero a esos riffs de guitarra en Separation Is Everything y ese magnífico solo de la canción que da nombre al disco.

Precisamente, si nos fijamos en ese tema (y en For The Zombies) también encontraremos un exquisito gusto por los detalles. Efectos en las voces, y voces dobladas, aparte de la intro e interludios Breath y Nitro, hacen que uno valore un disco bastante más maduro y cuidado que el anterior.

Si a las influencias antes indicadas de grupos como KILLSWITCH ENGAGE o AVENGED SEVENFOLD le sumamos una más, en la que inciden de mayor manera que en “Zolt”, que es la de los IN FLAMES más modernos y americanizados, y le añadimos una combinación maestra de samplers y partes electrónicas (siempre en su sitio), el resultado es muy superior a otros trabajos nacionales del género como los de ENEMY OF MYSELF, TIME OF HATE, BURDEN OF HATE, CORPORE o DEAD MEANS NOTHING, estando a la altura de mi grupo preferido de metalcore en España (esto también es subjetivo): DAWN OF THE MAYA.

Es un verdadero placer degustar con especial satisfacción ese gusto por la complejidad compositiva, siempre dentro de la disimulada sencillez de las canciones, de todo el trabajo, quizás ejemplificada por temas como Nobody Shall Leave (Until the Sunrise) y Faith Is For Losers, los dos temas estrella de “Jump…”, verdaderos highlights de este trabajo. Temas complejos, ambos, con diferentes partes muy bien estructuradas que, escuchados desde el oído crítico son una apología de la multiplicidad y complicación, y desde el oído distraído una loa a la sencillez.

¿Que parece una contradicción? Así es “Jump To The Emptiness”, un disco lleno de contrastes, unos más enmascarados que otros, pero que conforman un álbum sencillamente de lo mejorcito del género en España. Y es que, me repito: da gusto comprobar el crecimiento de una banda, y me refiero a todos los niveles, desde sus comienzos hasta el presente más actual. DRAKKEN y “Jump To The Emptiness” es un claro ejemplo de ello.

firmatopo

 

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