DORMANTH – IX Sins, 2018

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Muchas cosas han pasado en el seno de DORMANTH desde que volvieran a nacer con el EP Voice of the soul y sobre todo con el larga duración Winter comes. La reedición de su mítico Valley of dreams con extras fue solo una de ellas. La consolidación de la otra formación de Oscar del Val, OSALEOS, también fue otra de ellas. El ajedrez particular (magnífica portada por cierto) de este grupo clásico del doom y el death melódico de los noventa ha seguido jugando su partida y ahora toca nuevo disco, IX Sins, y nueva formación (no reflejada totalmente en el disco que me ocupa). Formación donde la costilla en su momento escindida de Javi Martínez de IN THOUSAND LAKES vuelve al seno del grupo, sin dejar aquél que formara después de desvincularse de DORMANTH y que, paradojas de la vida, también volvió a la vida hace poco (y de hecho están compartiendo salas en sus nuevas giras).

Todo esto tiene parte de reflejo en IX Sins, aunque la formación que la grabó fuera un poco distinta a la actual, con Javi Prieto en la guitarra solista, Víctor Franquelo en la batería y el único miembro común actual en directo: Miguel A. Richart, junto a por supuesto el padre de la criatura, Oscar del Val. Este reflejo de los cambios viene dado fundamentalmente porque IX Sins es sutilmente diferente a Winter comes, sin por ello dejar ese sonido más death y épico que me recordaba a WOLFHEART o AMON AMARTH, pero sí volviendo a traer en liza ese sonido más melódico y envolvente que les hizo ser los PARADISE LOST a la española en el pasado, con lo que DORMANTH ofrece una buena diapositiva de lo que el grupo significó y de la evolución que el propio Oscar ha tenido y que en OSALEOS refleja también.

Por otro lado la producción es mucho más acorde a estos principios. Aunque es poderosa y por momentos muy absorbente, es más comedida que en Winter comes, con lo que se logra potenciar las partes épicas y muchas melodías que hay y que hacen que temas como la apertura “Like ice” o sobre todo “Soul shall die” tengan un poder atrayente muy grande, por su estructura más doom, las melodías y solos tan sentidos y la voz de Oscar sepulcral en comparación. Los cortes de doble bombo y riff entrecortado propios del death metal sueco tienen también una amplia presencia, como la brutal “Lamb or wolf” o “Let see the wood” que tiene mucho espíritu thrash detrás (y la aportación lírica de la escritora Adriana Roldán), mientras que los riffs más cercanos al black metal también tienen cierta presencia, como en “Promise land”, de inicio muy pausado.

Es precisamente la parte final del plástico, iniciada con la citada “Soul shall die”, la que engarza más con el pasado de DORMANTH, sobre todo el cierre “Sands of frozen tears” y en menor medida “The skin” antes de acelerarse. Sin embargo, en términos globales uno no puede decir que este trabajo no tenga una dirección clara. Más bien Oscar ha conseguido reunir todas sus apetencias y señas de identidad en este grupo e intercalarlas en mayor o menor medida según la composición, pero ofreciendo en conjunto un buen trabajo global que es una perfecta diapositiva de una historia de 25 años. Un ejemplo es un tema del que no he hablado, que mezcla todas estas facetas: “Human claim”. Tiene partes rápidas, partes lentas, voces crudas, voces habladas (por cierto, algunas de ellas grabadas por Andrea, la propia hija de Oscar, que además de ser una gran deportista de artes marciales colaboró con su padre en este disco).

Muchos cambios, mucho movimiento y un momento creativo en alza ponen a DORMANTH otra vez en liza. Si en su momento la carrera que iniciaron se quedó “a medias”, veinte años después el ajedrez revive y se sigue la partida con más fichas que nunca. IX Sins es un paso más, firme y coherente con todo lo jugado hasta ahora.

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