DISPYT (FIN) – Livsglädje, 2019

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Hace relativamente poco tiempo, en comparación con todo el que llevo escuchando metal, que comencé a escuchar crust. Ya sea en su ramificación más cercana al punk o en la más próxima al metal, no presté verdadera atención al género hasta hace unos siete u ocho años, cuando retomé mis contactos con EKKAIA. Con ellos tuve mi primera toma de contacto con el crust, siendo éste más cercano al punk y al hardcore, rabioso, crujiente y con cierta melodía.

Por aquel entonces estaba más enganchado a otros géneros, con lo que no indagué mucho más allá, pero desde unos años hasta ahora me obligué a mí mismo a escuchar mucha más música, ya fuera metal, metal extremo, rock, electrónica o ambiental. Es así como me adentré un poco más en ese tipo de sonidos con MARTYRDÖD, NASUM, LOCK UP, DISFEAR, NAILS, EXTREME NOISE TERROR, MAMMOTH GRINDER y ese tipo de bandas. Muchas de ellas más cercanas al grindcore, al hardcore o al powerviolence, pero que ya me marcaron un camino para seguir explorando estos géneros que tan de la mano han ido siempre. 

En el caso de los protagonistas de hoy, su crust es más cercano al black y al death que al grindcore, al hardcore o al punk, cosa que aumenta mi interés en su obra. DISPYT, que así se llama esta formación finesa, nace en 2015 y ha editado hasta la fecha un LP en 2017, un split junto a KÜRØISHI (d-beat, también desde Finlandia) y este EP que comentamos hoy en Subterráneo Webzine, titulado LivsglädjeEste power trío, a pesar de haber formado filas hace cuatro años, está formado por músicos experimentados de la escena finesa, militando también en bandas míticas como FINNTROLL, …AND OCEANS, CHTHONIAN u ONDFØDT.

La versión de Livsglädje de la que más mano he echado yo, la digital, contiene dos temas en directo, además de los cuatro que contiene el EP original, aumentando la duración de este lanzamiento hasta los diez minutos. Corto, intenso y bueno, muy bueno. Lo cierto es que no soy muy amigo de los temas en directo pasados a disco, ni de los discos en directo, salvo alguna excepción, pero entiendo que son un buen aliciente para el oyente a modo de bonus, aunque considero que con los cuatro tracks que conforman la versión original hubiera bastado para reventar cerebros.

En cualquier caso y como decía antes, poco más de diez minutos de crujiente brutalidad extrema y punkarra. No hace falta extenderse demasiado: black/death macarra, bailongo, con guitarras cuya distorsión vale como para enterrar a doce adolescentes. Riffs destructivos acompañados de un bajo crujiente, que predomina ligeramente por encima de las guitarras y que golpea tus oídos como un martillo pilón. 

Voces agresivas, desquiciadas, rabiosas, llevan la batuta de la furia, junto a ritmos de percusión variados, que van desde los clásicos tupa-tupas, pasando por dobles bombos rápidos alternados con caja, hasta los arrebatos de blast beat tan característicos y recurrentes. No hay fallos, no hay florituras, no hay mierdas en vinagre; tan sólo hay música furibunda y decrépita, letal y arrolladora, basada en la vieja escuela, interpretada hoy.

Si te va todo el rollo que te he soltado y todavía no has corrido a poner DISPYT en tu reproductor, corre antes de que vaya a buscarte a tu casa y te meta la puta cabeza en el váter, cabrón de mierda.

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