DIRT RIVER RADIO (AUS) – Come Back Romance, All Is Forever, 2012

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A punto de editar en Europa su nuevo trabajo discográfico (“RockNRoll Is My Girlfriend”), es ahora cuando los australianos DIRT RIVER RADIO intentan asomar la cabeza en el viejo continente con su álbum debut, “Beer Bottle Poetry”, editado en territorio europeo a principios de 2012 por el sello Bad Reputation, y el cual nos llega de la mano de Teenage Head Music  en una edición especial llamada “Come Back Romance, All Is Forever”.

Interesante manera de promocionar, antes de su salida en nuestro país, el nuevo disco que, por otra parte, ya se ha editado en Australia y Asia y que nosotros podremos disfrutar a mediados de verano. Aparte, claro está, supone una excelente forma de preparar su desembarco en tierras europeas en el mes de septiembre, que es cuando en principio les tendremos por aquí.

Come Back Romance, All Is Forever” homenajea en cierto modo lo añejo, significando un decanato de lo añoso, una arcaica reverencia al rock and roll más clásico, ese que se paladea en pequeñas cantidades y se absorbe lentamente. Un nuevo testimonio de la nueva ola de clasicismo que atesta el país de los canguros. De hecho su música, plagada de medios tiempos, podría significar un cruce de caminos entre sus compatriotas DIRTY YORK o MY DYNAMITE (aunque más vetustos en su concepto) y los THE ROLLING STONES setenteros. Además, podemos encontrar matices de THE ANIMALS en la inicial Ballad of a Broken Man, compartiendo con la última A Song For You esa esencia a rock and roll americano y esa fragancia al, tantas veces filmado, Viejo Oeste.

De hecho, ese alma nativa  y autóctona de USA se fortalece con un espíritu country que influencia la música de los australianos, la cual crea un vínculo que ayuda a compactar el álbum. Ejemplos de esta coherencia son, por una parte, los medios tiempos American Beer y South Street, y por otro la mayor virulencia y velocidad de Chase the Sun, con inclusión de armónica. Incluso esa ilación con el alma del país de George Washington tiene como otro exponente la similitud de All My Friends con discos como “Born To Run” (’75) o “Darkness On The Edge of Town” (’78), de BRUCE SPRINGSTEEN.

Contrapuntos paradigmáticos de ese empaque a nivel global podrían ser The Boys in the Public Bar, con un tono festivo que curiosea con en el folk más bullicioso, y Devil On The Road, preciosa balada hardrockera que ya quisieran haber firmado grupos como QUIREBOYS o TESLA en su etapa clásica.

Ambos cortes elevan la nota del disco, pero descohesionan  en cierto modo el resultado final. Quizás, por este motivo, uno espere que éste sea un aspecto a pulir en un próximo trabajo que pinta realmente interesante si hacemos caso al precedente más inmediato.

 

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