DEVOURMENT (USA) – Obscene majesty, 2019

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Probablemente DEVOURMENT fue una de las primeras bandas de brutal death metal que escuché en mi vida. Había escuchado antes otras bandas de death metal que coqueteaban con el brutal, como CANNIBAL CORPSE, ABORTED o incluso alguna otra que sí que practicaba brutal death de manera deliberada, como DYING FETUS o SUFFOCATION. Pero DEVOURMENT me llamaron la atención de manera especial por cómo interpretaban una música tildada como una de las más extremas del planeta con cierta lentitud, como si el espíritu del hardcore más chandalero hubiera poseído al death metal de corte más brutal.

En su día no supe entender muy bien el origen de aquello; simplemente disfruté del ‘boom‘ que suponía dentro de mis conocimientos musicales y lo abracé como al hijo grotescamente deforme que jamás tuve. Sí, sé que hubo bandas que asentaron las bases del slamming brutal death metal antes que DEVOURMENT, pero como no estamos aquí para hablar de eso, si quieres que lo discutamos en la calle, yo puedo cualquier día por las mañanas, excepto los domingos, que suelo ir a misa. 

Bromas aparte, aquí vuelven pues los de Texas con una nueva obra de brutalidad bailonga editada por Relapse Records. Obscene majesty es sin duda una de sus mejores obras desde su aclamado primer LP Molesting the decapitated. Cuando se forma parte de los inicios de un género, como es el caso de DEVOURMENT, supongo que es imposible perder las maneras, sobre todo si las maceras durante seis años.

Aunque con todo y con esto, ser veterano a veces no te exime de cometer errores. En el caso de DEVOURMENT, y desde mi punto de vista, creo que su error ha sido cebar demasiado la producción, hasta el límite de no poder distinguirse muchas partes de guitarra debido a lo saturada que suena la mezcla. Puedo entender que se busque una sensación de suciedad, de agobio, para que el oyente se sienta parte de un film de serie B en el que el asesino te hace heridas y luego se caga dentro de ellas. Pero esto está bien hasta cierto punto. En el momento en que esa turbiedad interfiere en la apreciación de las composiciones, es que ha habido algún error.

Quitando esto, el disco me ha parecido una absoluta bestialidad. Demuestran una vez más que no hace falta echar mano de la velocidad para sonar cafre. Un par de grooves aderezados con doble bombo por aquí, otro par de riffs bajados de vueltas con su dosis de armónicos pitando por allá y asunto resuelto. No hay complicaciones, no hay florituras, sólo slam brutal death metal en su versión más clásica. 

Guturales de cisterna tan graves que en muchos países están penados con cárcel rematan una obra a la que, a priori, se le puede sacar poco jugo, pero que a pesar de su hándicap y de ser sota, caballo y rey compositivamente hablando, se hace muy disfrutable. 

A destacar “Arterial spray patterns”, cuyo inicio da una sensación bastante acertada de cómo sonarían unas arterias cercenadas dibujando abstractos y psicópatas dibujos sanguinolentos en una inmaculada pared blanca. Creo que con esta descripción puedo definir bastante bien la esencia de este salvaje redondo.

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