DEVIL MASTER (USA) – Satan spits on the children of light, 2019

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DEVIL MASTER nace en el año 2016 en Philadelphia, tras el primer disco de su alter ego CAPE OF BATS. En este proyecto matriz destilan un black punk muy crudo que incorpora elementos aparentemente ajenos como el piano. Más que un cambio de dirección, esta banda refina su sonido y amplía su abanico de referencias musicales. Tras una progresión de manual, una demo y un EP han servido para ir puliendo las últimas aristas, y Satan spits on the children of light emerge con un estilo más definido. Curiosamente, esta concreción se basa en la indefinición, una amalgama de influencias que van desde el cine de terror y sus sintetizadores ochenteros, black, punk, crust, gothic rock y un barroquismo tenebroso que hace equilibrios al borde de la autoparodia.

La introducción “Listen, sweet demons…” consiste en una tétrica melodía de piano acompañada de un camuflado sintetizador que no nos ofrece muchas pistas sobre lo que acontecerá a continuación. “Nightmares in the human collapse” comienza con un ritmo descaradamente punk y una melodía de guitarra de puro gothic rock. Las voces rasgadas sí aportan ese black metal que en los primeros compases no se advertía. Los riffs de “Black flame candle” también recuerdan a este género, y con su endiablada velocidad nos sitúa ya entre el black, punk, crust y black’n’roll.

Con el paso de los minutos se va ampliando el espectro de influencias musicales, y podemos encontrar ritmos d-beat y psichobilly o guitarras en la onda de la NWOBHM. Por momentos pareciera que, tras una noche de borrachera, DARKTHRONE, GHOST, TRIBULATION y CHILDREN ON STUN hubieran vendido su alma al maligno, rebozando su discografía por el barro para hacer brotar esta infecta creación.

Como si fuera mejor no detenerse para evitar contemplar la fealdad de la criatura, este blasfemo sexteto va escupiendo una colección de temas cortos a una velocidad desquiciada. Queda pendiente dejar algo de espacio para que alguna pista ofrezca algo de experimentación, o quizá simplemente salirse del esquema general. No obstante, Satan spits on the children of light ofrece, dentro de su fórmula, suficientes elementos como para no resultar monótono.

No se puede negar que hay algo de comedia en esta impostura. Sea o no deliberado, nos llegan ecos de ese terror humorístico de Abierto hasta el amanecer o de la sobreactuación vampiresca del cine de terror de los años 60 y 70, que contribuye a dar cierta frescura, lejos de la intención de resultar sofocante tan habitual en el black metal. DEVIL MASTER tiene una idea, muchas referencias y la habilidad de componer música condenadamente divertida.

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