DESERTED FEAR (DEU) – Drowned by humanity, 2019

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Cuarto trabajo de este trío alemán el que hoy me ocupa y cuyo título reza Drowned by humanity. Recuerdo que iba a verlos teloneando a DARK FUNERAL hará cosa de un par de años, aunque por causas que aún desconozco cancelaron su actuación de esa noche, así que otra vez será. Fuera como fuese, me quedé con la incertidumbre de saber qué tipo de banda me perdía, así que ya es hora de solucionarlo.

No os voy a engañar; de esta gente solo escuché algo de su anterior Dead shores rising y poco más, así que no esperéis que os hable acerca de su evolución como banda ni nada por el estilo, porque carezco de esa información. Hablemos de Drowned by humanity de forma aislada. Un disco con cierto sabor agridulce, la verdad, que puede hacer las delicias de unos y dejar algo indiferentes a otros.

Para empezar, os comento que consta de trece cortes y que, a pesar de lo abultado de la lista de canciones, la verdad es que no dura más de cuarenta y cinco minutos. Su estilo se podría catalogar de death metal de corte melódico, una especie de ensalada con ingredientes de SOILWORK, unos primeros IN FLAMES e incluso algo de los AMON AMARTH de hace años antes de que conocieran el power metal; una fórmula que a muchos os puede parecer el típico “a+b+c = otra banda que se sube al carro del melodeath”. Bueno, no creo que sea así, la verdad, aunque tampoco es que aporten nada nuevo al panorama musical y además su sonido y estructura compositiva lucen matices algo modernos, siendo bastante más fácil de digerir para la gente que no esté acostumbrada al metal de corte más bruto y potente (a pesar de ser melódico). Ojo, que no significa que no vaya a gustar a los fanáticos del metal extremo más encarnizado y sádico.

Sumergiéndonos en la música en sí, después de una intro de lo más épica, muy al estilo de series como Juego de tronos y similares, la banda teutona abre fuego con una machacona «All will fall» de tempo pausado y con un juego de guitarras bastante bien conseguido, además de un doble bombo de lo más contundente, dando paso sin descanso a una rápida (dentro de lo que cabe) «An everlasting dawns«, con riffs más propios de la escuela sueca de Göteborg aunque de estribillo algo insulso y ñoño. «The final chapter» retoma la contundencia y los riffs más pesados de la banda para dejar vía libre de nuevo a otro corte algo más veloz como «Reflect the storm«. Parece que siguen un patrón de lo más marcado, pero no es así.

La tónica del disco realmente la marcan los temas machacones, lentos y de riffs pesados, con una guitarra escupiendo al ritmo del bombo mientras que la otra se encarga de lanzar acordes largos, melódicos y perfectamente armonizados. A priori eso no debería suponer una pega, pero es que el ochenta por ciento del disco va en esa línea, con un doble bombo que, la verdad, se llega a hacer algo pesado, sobre todo en los inicios de cada tema, que parecen sacados del mismo molde cambiando algún que otro matiz.

El resultado acaba siendo una larga lista de buenos temas que por sí solos, o quizás en dosis más pequeñas, acompañados de otros con algo más de velocidad o con una tónica más diferenciada, ayudarían a oxigenar un disco que acaba por hacerse algo monótono y lineal. Cuando hablo de temas algo más variados para oxigenar el conjunto en sí me refiero por ejemplo a «Tear of my throne«, con el que cierran el redondo, que según indican es un tema regrabado, imagino que de algún trabajo anterior, aunque no me preguntéis de cual porque no he sido capaz de encontrarlo. Cuando lo escuchéis sabréis a qué me refiero. Combina a la perfección los riffs pesados de los que hacen gala en todo el disco junto con partes algo más melódicas e incluso atmosféricas dando paso a furiosas y rápidas cabalgadas.

La sensación que me queda es una auténtica lástima no haber sabido (o podido) acabar de redondear un conjunto en general bastante bueno, porque empieza arrasando con todo y más con un sonido y una producción cristalina y contundente como pocas. No sé en qué estudio habrán mezclado y masterizado, pero hay que quitarse el sombrero ante tan excelente trabajo.

En definitiva, a pesar de esa linealidad de la que adolece Drowned by humanity es un disco bastante disfrutable para los amantes del death metal en general y en especial para los que gozan de verdad con la vertiente más melódica sin carecer de la pertinente y necesaria agresividad del estilo. Un buen disco sin más, con calidad y sonido espectacular, pero al que le habría ido de perlas algo más de variedad.

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