DER WEG EINER FREIHEIT (DEU) – Finisterre, 2017

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Ya de camino al último tercio del año, cuando este llegue a su fin, hará casi ocho años que descubrí a DER WEG EINER FREIHEIT con aquel soberbio LP debut homónimo que me voló la cabeza (del cual recuerdan el penúltimo corte, «Neubeginn«, como bonus track en algunas ediciones del disco). Hoy, dos años después del lanzamiento de su tercer LP, nos congregamos las palabras, las nubes grises y la música del cuarto trabajo en larga duración de estos alemanes, para analizar la progresión que han experimentado durante estos dos años.

Una vez más, cortesía de Season of Mist, podemos ser de los primeros en analizar uno de los discos del año y lo digo sin despeinarme. Me gusta tomarme el análisis de los discos con la misma dedicación con la que son hechos (o al menos la inmensa mayoría de veces). No podemos pretender sacar conclusiones en dos escuchas de algo que ha tardado meses, o incluso años, en concebirse. Dicho esto, la fortuna está de mi lado, ya que la mayoría de veces que he reproducido Finisterre ha sido cayendo la noche o en días nublados, cosa que ayuda muchísimo a que el disfrute sea cien por cien pleno. Y es que si Stellar ya me parecía un pasito adelante, sobre todo en cuanto al mimo de la atmósfera se refiere (siempre dentro de las pautas que ya venían marcando con anteriores lanzamientos), esta nueva entrega de arte es un nuevo y paulatino ascenso en los peldaños de lo atmosférico, sin dejar nunca de lado un black metal oscuro y desgarrador al alcance de muy pocos.

Es como si al poner en práctica el nuevo material creado para esta joya hubiera hecho a este cuarteto entrar en comunión de manera especial, creciendo todos como músicos, así como de manera espiritual, y cuando la música se hace con alma y poniendo todos y cada uno de los sentimientos que uno lleve dentro se nota. Los alaridos de Nikita Kamprad parecen haber alcanzado un nuevo nivel, transmitiendo todavía más rabia si cabe que en Stellar y empleando con más frecuencia sus registros limpios, pero siempre en el sitio adecuado y de manera tan sutil como eficaz. Así ocurre también con los distintos recursos en cuerdas, contando con los pasajes característicos, sin nada más que suene que el lamento de esa guitarra, que suele prepararnos para el siguiente capítulo de soledad expresada de las maneras más brutales que he conocido. Si en la crítica que escribí para Stellar ya mencioné lo inevitable que se me hacía pensar en sus compatriotas ENDSTILLE, en Finisterre me está pasando tres cuartos de lo mismo; incluso me atrevería a decir que me he acordado de los de Kiel con más frecuencia. Incluso «Aufbruch» me ha llegado a transportar al año 2003 con aquel fantástico Lucifer incestus de los austríacos BELPHEGOR, con ese inicio tan letal tras esa pequeña introducción tan tranquila. También con «Ein letzter tanz» han conseguido hacer que me acuerde de los noruegos 1349, aunque esto creo que es más trabajo de la autosugestión que de la similitud, ya que la duración de este corte es precisamente de trece minutos y cuarenta y nueve segundos. Como siempre digo, recordando a bandas del calibre de estas mencionadas, MARDUK, WOLVES IN THE THRONE ROOM o IMPERIUM DEKADENZ, es imposible que no llames la atención, independientemente de que para muchos DER WEG EINER FREIHEIT ya llevase algún tiempo llamándonosla.

Si a todo esto vamos contando con la rapidez y la pegada de Tobias Schuler (militante en FUCK YOU AND DIE, entre otros) con un bajo que rellena a la perfección cada hueco para que podamos absorber el máximo de sensaciones de este disco y todo esto rematado con una producción gris (en el mejor de los sentidos) y nítida, pero con el toque justo de crudeza para preservar la adoración de muchos por el sonido clásico de muchas bandas de black metal de la ‘second wave‘, no puede resultar más que un material sobresaliente.

Una vez más, DER WEG EINER FREIHEIT llegan a tiempo a su cita con el oyente y causa la mejor de las impresiones. Esperemos que siga siendo así durante muchas citas más.

 

 

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