DECREPIT BIRTH (USA) – Axis mundi, 2017

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Antes de nada, me gustaría dejar claro un dato ante el lector: esta es mi opinión, mi manera de percibir la música, con la que podrá estar o no de acuerdo. Y en el segundo caso, es libre de ver otras reseñas que tengan un veredicto distinto al mío, y a partir de ahí, sacar sus propias conclusiones. Aunque sea absurdamente obvia mi advertencia, considero que no está de más en este caso, ya que DECREPIT BIRTH siempre han generado en el ámbito exclusivamente musical una amplia disparidad de criterios y Axis mundi no será menos. Todo lo contrario; teniendo en cuenta que han pasado siete años desde Polaris, los cuchillos y las alabanzas se encuentran más presentes que nunca. 

El estreno discográfico del grupo fue en 2003 con …and time begins, un trabajo de brutal death puro y duro con una alineación de lujo: Tim Yeung a la batería, Derek Boyer al bajo y los miembros fundadores y cabezas pensantes del grupo, Matt Sotelo a la guitarra y Bill Robinson a las voces. Pero uno más uno no siempre son dos y su debut era un disco de brutal death técnico bastante plano y monótono, penalizado por una mala producción. No obstante, tuvo una buena legión de seguidores (los cuales querrán decapitarme ahora mismo). 

Sin embargo, cinco años después Dimishing between two worlds presentaba un enfoque 100% distinto: más progresivo que técnico, y más melódico que cafre. De fijarse en SUFFOCATION a poner sus ojos en DEATH. Un cambio notable que arrastró críticas y piropos. Quien escribe considera que es un trabajo superior por su variedad de recursos, logrando que el álbum pueda ser escuchado sin resultar soporífero. Polarity, que llegó tan sólo un par de años después, siguió en esa línea progresiva, llegando incluso al tímido uso de sintetizadores. No obstante, seguían reteniendo muchísima brutalidad, aunque estuviese más dosificada.

Sin embargo, para sorpresa de todos, el camino a seguir después de más de un lustro de silencio discográfico (que no de giras, pues la banda lo ha hecho esporádicamente durante dicho periodo) ha sido un retorno a sus raíces, una versión muy mejorada de …and time begins. De nuevo un mayor énfasis en la brutalidad y el tecnicismo, pero con ciertas lecciones aprendidas durante estos años. Lo cual nos deja un sabor agridulce. Dulce porque como álbum de brutal death cumple de sobras. En otras palabras, es lo que debería haber sido su disco de 2003 (la producción incluso deja brillar a Sean Martínez al bajo, a modo de justicia reparadora, ya que Boyer se vio lastrado en la mezcla por entonces) o su sucesor directo, aunque por entonces no tenían la experiencia que ahora sí atesoran. Agrio porque después de lo vivido, con trabajos más variados, esto suena a regresión. Axis mundi resulta ser bastante lineal, hasta tal punto de que en ocasiones es fácil dejar de prestar atención. Sí que es cierto que hay algunos toques guitarreros por parte de Sotelo, como en “Ascendant” o “Spirit guide“, que pueden recordar a Polarity Dimishing between two worlds, y que el corte de cierre “Embryogenesis” podría haber pertenecido a tales opus… pero eso es todo, son esos momentos los que aún mantienen nuestro interés al cien por cien. El resto es brutal death técnico de manual, perfectamente ejecutado pero no hay mucho más incentivo. 

Curiosamente, para cerrar el disco han escogido nada menos que tres versiones: “Orion” de METALLICA, “Desperate cry” de SEPULTURA e “Infecting the crypts” de SUFFOCATION. La última es completamente lógica, ya que mucho le deben a los de Nueva York. “Orion” es un recordatorio del lado progresivo del grupo, mientras que SEPULTURA, por mucho que hayan inspirado a los músicos de la banda, no encaja en su estilo y como consecuencia resulta ser una versión bastante floja, con un Robinson moviéndose en tesituras vocales en las que no tiene demasiada experiencia. Mientras que las otras dos, sin ofrecer nada nuevo, las clavan nota a nota. 

¿Quizás me habría gustado que hubiesen continuado haciendo ese death progresivo? Sí, y que incluso lo llevasen más allá. Habría sido una evolución más lógica. Antes mencioné que como disco de brutal death era bastante decente, y sinceramente si no hubiesen aparecido los álbumes previos habría tenido más consideración con este, pero después de haber visto de lo que eran capaces esta obra me deja algo frío. Es una buen disco de de por sí, pero condicionan bastante los antecedentes. Nació en el momento equivocado. 

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