DECIMATION FEST III – Madrid – 02/03/2019

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El DECIMATION FEST es un festival de fans para fans. Siempre lo he dicho, desde que empezó hace tres años con DEFEATED SANITY y PUTRID PILE como reclamos importantes. Desde aquella vez sus organizadores han intentado seguir adelante cada año, como el festival invernal trallero por excelencia en la capital. Este año apostaban por un cartel menos internacional, más centrado en bandas de aquí. Pero haciendo un repaso del mismo, esto no debería quitarle peso al festival, porque todas las bandas que lo conformaban eran de primera línea en sus respectivos géneros: TEETHING con un EP reciente en las manos y siendo un seguro en directo, WORMED también con nuevos temas en marcha y siendo una de las bandas más influyentes que tenemos, FERMENTO tocando su Symbols of decrepitude, symbols of supremacy en el mismo escenario que más de veinte años antes usaran para lo propio…

A ellos se unían ANALEPSY, que aunque no hacía mucho ya estuviesen por la Península y no hayan sacado nada nuevo eran un buen grupo para mostrar la cara más slam del brutal death, y finalmente la primera vez en Madrid de unos HIDEOUS DIVINITY que son la esencia del brutal death en Italia desde que se formaran como una costilla de HOUR OF PENANCE. Todo era apetecible desde el punto de vista de la calidad y la variedad, pero había dudas de la respuesta del público por coincidencia con otros conciertos, porque el deporte rey tira mucho y parece que ese día había un partido importante (disculpad mi ignorancia, pero no me gusta el futbol) y porque en Madrid hay que sacarnos del sofá con grúa… Afortunadamente al final todo salió sobre ruedas, aunque la asistencia debería haber sido mucho más elevada. El Decimation Fest volvió a pasar con los brazos en alto como un festival de calidad hecho con el corazón.

Con un poco de retraso que ya no se recuperaría, salieron pasadas las siete menos cuarto los responsables de abrir el festival, TEETHING. La verdad es que la posición de las bandas podría haber sido cualquiera, porque todos ellos tienen peso específico suficiente como para estar arriba. Pero alguien tenía que abrir, y quizás por diferencia de estilo respecto al resto era adecuado que fuese TEETHING. Para mí la banda madrileña es de las mejores en directo. Además sacan material como churros en todo tipo de formatos y eso para gente coleccionista como yo está genial. Lo último, un EP: The night we regret, continuación del hasta ahora su único álbum We will regret this someday y que han editado en su versión limitada con todos los formatos en una caja de pizza con un muñeco de su mascota Ralph incluido; originalidad como siempre.

Precisamente de estos dos lanzamientos iría el núcleo de la actuación de 35 minutos que dio TEETHING. Desde el principio el sonido fue notable, alto pero bien ecualizado y crepitante, incluso aunque Luis hiciese de las suyas en escena y no parase quieto ni un minuto, como suele ser habitual; incluso ya desde el primer tema bajándose entre el público con el genial “White cross inversion“. La sala Caracol presentaba en ese momento una entrada aceptable, aunque aún faltaba gente por venir. Unas 150 personas habría. “Cratediggers“, la napalm deathmetaleraDear Marta” y, cómo no, su propia prueba de sonido particular, “Mic check“, donde se convierten en unos SLIPKNOT de la vida, fueron cayendo mientras entre el público empezaban a verse pogos.

Tras “You and your fucking car” se centraron en los temas del nuevo EP, con dedicatoria cumpleañera a una amiga incluida, “Politics or whatever“, “Vandalize!” con Luis sobre la batería de Álvaro, la hardcoreta “I am not very smart” y “We were homies” serían las elegidas. Al final volvieron a temas ya clásicos como “Just kids“, lanzando Luis el micro al aire (y de ahí al suelo…), “Take me to a doctor” y las tres últimas, “Starting fires“, “An open letter to my best friend” y la que no puede faltar, “Filipino violence“. Ver a TEETHING siempre es un chute de energía y esta vez no iba a ser menos. No sabemos lo que tenemos con esta banda. O sí, pero hay que proclamarlo a los cuatro vientos. Yo me lo pasé como un enano.

Los siguientes en aparecer cuando faltaban diez minutos para las ocho eran los primeros extranjeros del cartel, los portugueses ANALEPSY. Ya tuve la oportunidad de verles hace año y medio en la sala Barracudas de Madrid (crónica que podéis leer en estas mismas páginas) y me dejaron muy grata impresión. Entonces tenían bajo el brazo su compartido con KRAANIUM. En esta ocasión se presentaban en el Decimation sin nada nuevo que ofrecer que estuviese editado. Sin embargo ANALEPSY se esforzaron por cambiar su setlist, y entre temas que ya pudimos escuchar hace año y medio metieron dos temas nuevos, uno que ni siquiera tiene título. El problema es que, supongo que por la premura con la que llegaron a la sala en sus coches respectivos, no pudieron probar sonido en condiciones y esto repercutió en su descarga, que fue la más deslucida de todas por este motivo.

Empezaron por la groovie “Apocalyptic premonition“, ya con unas 200 personas en la sala (no subiría mucho más el número el resto de la noche, lo cual es una lástima) y fue evidente que el sonido de ANALEPSY había necesitado más tiempo para prepararlo en escena. La voz estaba bastante bien, pero el volumen del bajo era excesivo y las guitarras sólo se escuchaban en su faceta rítmica y slam. Incluso esto debió repercutir en que el poco público de este subgénero que había presente en la sala no se “moviese” demasiado, cuando bien recuerdo la última vez en Barracudas que alguno acabó sin dientes. En “The vermin devourer” todo seguía igual, siendo en “Witness of extinction” donde la ecualización mejoró bastante, aunque no lo suficiente como para disfrutar de la música del grupo al cien por cien.

En este momento fue cuando ANALEPSY decidió presentar tema nuevo. O más bien no presentarlo, porque no tiene ni nombre, sonando más slam que otros que tiene el grupo por lo que pude comprobar. Este tema fue seguido de otro novedoso al que sí han dado nombre, “Halos of liquid infinity“, que no era tan rítmico y sí más parecido a lo que veníamos escuchando. Volviendo al setlist tradicional cayeron “Engorged absorption“, “Eons in vacuum” (que me encanta por su cambios de ritmo) y “Atrocity deeds“. Los miembros de ANALEPSY no son la alegría de la huerta en escena, pero pese a los problemas sonoros que tuvieron, se les notaba entregados y eso se agradece, igual que ellos agradecían su presencia allí y el público congregado. Para el final dejaron “Viral disease” y “Genetic mutations“, este último uno de los más característicos del sonido del grupo. Si no los hubiese visto hace año y medio me creería que el grupo necesita tiempo, pero como fueron dos conciertos como la noche y el día, hay que achacar lo del Decimation a las prisas.

Después de ANALEPSY venía uno de los platos fuertes de la noche y probablemente el concierto que más curiosidad y expectación suscitaba, el de FERMENTO. La banda del icónico Robert Garchitorena llevaba mucho tiempo en silencio, y el Decimation apostó por ellos en cuanto se supo su salida del subsuelo. Según parece andan preparando disco, del que adelantarían un tema en directo (tenían dos preparados, pero uno tuvieron que suprimirlo del setlist). Y en directo han decidido tocar Symbols of decrepitude, symbols of supremacy entero. El que fuera su primer álbum completo cumplió veinte años hace casi dos y es una buena excusa para sacarlo a relucir y no dejarse nada de él por tocar. Sin embargo, en mi opinión esto generó que entre los que no tuviesen conocimiento de este disco el concierto pudiera pecar de constante. Mucho ha evolucionado FERMENTO desde entonces, y así se comprobó cuando tocaron el nuevo tema (cuyo título ya se desvelará, porque el que tenían en el setlist estaba escrito en sumerio).

Con un sonido muy notable, denso y pesado, y con el corpulento Robert ataviado con una máscara, el grupo comenzó delante de su enorme logo tocando “I’m still the lone revengeful wolf“, con el que abrían aquel disco. El hecho de interpretar estos temas justo en esa sala tenía además un valor sentimental para Robert, pues veinte años antes estaba en ese mismo escenario presentándolos por primera vez. De hecho él mismo reconoció este hecho en escena, mandando un saludo a ex miembros de la banda que andaban entre el público. Quizás por este motivo muchos de los allí presentes que pudieron en aquella época asistir a aquel concierto asistieron a un remember en toda regla. Siguieron en orden con “Symbols of supremacy” y “Murder in mind“, momento en que Robert se quitó la máscara y se dirigió por primera vez al público aludiendo a que se habían puesto al fin las pilas con muy mala hostia.

El músico y cantante sigue con los mismos gestos de siempre, que dada su estatura hacen que su guitarra parezca de juguete. Solos interpretados casi en el suelo, cabeceo con la guitarra muy abajo… siguiendo en todo momento el orden del disco con “Inmortal fever of desire” y, como dijo Robert, un tema más rock ‘n’ roll (por lo rítmico), “Gardens of maturity“. Ataviados con camisetas que dan ejemplo de sus propios gustos musicales (INCANTATION en el caso de Robert e IMMOLATION en el caso de Julio, su bajista), siguieron con algo más rápido, “Shoot some brains“. Ya llegando al final del disco, “Symbols of decrepitude” puso la anécdota al fallarle el sonido a Robert, que no se escuchaba a sí mismo, con lo que tuvo que parar y retomar el tema: como él dijo: “eso me pasa por moverme tanto“. Finalmente el disco se cerró en este revival en directo con “Never forget the rains“.

Era el momento de la novedad y el tema nuevo que tocaron sonó totalmente distinto. Robert no usa de forma tan continua la voz ultra gutural, el inicio fue muy oscuro y atmosférico y el desarrollo estructural muy cambiante. Sin duda el disco tiene pinta de ser bastante diferente, y no es de extrañar teniendo en cuenta que hace diez años que no graban nada. A mí me dejó buen sabor de boca el concierto aunque reconozco que la idea de tocar un disco entero de corrido se me hizo un poco cuesta arriba, y eso que es el que más me gusta junto a Insignia de ellos. En todo caso fue un reencuentro con la historia y las expectativas estaban más que justificadas.

La siguiente curiosidad del Decimation era WORMED. Por dos razones: porque llevaban tiempo sin tocar en la capital y porque el sonido en directo de la banda madrileña (y ahora también medio vasca) es siempre un misterio. He visto conciertos de WORMED notables en sonido (normalmente en festivales), pero también conciertos ininteligibles, y es que contar con el técnico de turno de la sala para una música tan enrevesada y robótica es un riesgo. Afortunadamente ahora WORMED se trae su propio técnico de sonido que los conoce bien. ¿Cómo lo haría en Caracol? Pues la respuesta ya la adelanto: descomunal. Para mi gusto el mejor concierto de todo el evento, dejando a un lado la organicidad musical de TEETHING. Sonó perfecto y ellos estaban disfrutando, se les notaba que sabían que estaban dando un conciertazo.

WORMED anda preparando un nuevo disco que, de hecho, ya tienen grabado y falta editarlo. Desde Krighsu ya ha pasado tiempo y hay ganas de nuevos agujeros de gusano. Afortunadamente los que asistimos al Decimation pudimos presenciar la presentación de un nuevo tema. Hasta llegar a él, y como es habitual, sampleando los inicios de los cortes para decir su nombre, empezaron con “Pseudo-horizon” y “Multivectorial reionization“. Desde el minuto uno nos quedamos todos boquiabiertos al ver que todas las inflexiones de Phlege se podían escuchar al milímetro, que los cambios de ritmo de Gabriel Valcázar se ejecutaban y encajaban a la perfección (un máquina este chico) y, sobre todo, que la interacción entre Miguel y Gillemoth estaba perfectamente ecualizada, de manera que tanto los riffs de velocidad cambiante a lo CRYPTOPSY como los solos minimalistas como las armonías disonantes se apreciaban de forma cristalina, no echándose de menos la presencia de un segundo guitarrista aunque todos los discos de WORMED tengan dos guitarristas de momento.

Computronium pulsar nanarchy“, con su toque más a medio tiempo, puso el cabeceo entre los presentes y el disfrute también, porque con ese sonidazo sus disonancias se escuchaban a la perfección y fue ahí cuando sorprendieron con un nuevo tema, “Bionic relic“, bastante enrevesado pero también con partes groovies. Ganas hay de escucharlo registrado. “Nucleon“, una de las más CRYPTOPSY que tienen, fue la siguiente, seguida de “Tunnel of ions“, un clásico que ya tiene dieciséis años de vida y donde Miguel estaba desatado. En “Stellar depopulation“, por si alguno aún no lo sabía, se demostró el trabajazo de Gabriel detrás de los parches, y en este caso de los platos. Sublime. Y precisamente hablando de la batería, Phlege tuvo un recuerdo hacia Guillermo Calero, anterior batería de WORMED y que tristemente falleció el año pasado. El tema era “Neomorph mindkind“, y según Phlege era el preferido de Guillermo. Todo un detalle acordarse de él.

El final del concierto se acercaba después de tres cuartos de hora, primero con la muy slam “Geodesic dome“, otro tema de los emblemáticos, después con las armonías futuristas de “Tautochrone” y, finalmente, con uno de los temas más brutales de Exodromos, “Techkinox wormhole“. Yo creo que nadie pudo salir decepcionado con el conciertazo que se marcaron WORMED. Yo desde luego me quedé más que satisfecho de que por fin pudiese disfrutar de ellos en directo al cien por cien. Se nota que tener un técnico de sonido propio que te conozca es fundamental en este tipo de grupos.

Ya sólo quedaban los que venían anunciados como cabezas de cartel con su primer concierto en Madrid, los italianos HIDEOUS DIVINITY. Pese a tener ese estatus y colocarse su nombre en la parte alta del cartel, lo cierto es que el grupo italiano no se fue más allá en duración de su concierto que los dos anteriores grupos. Eso sí, aunque con momento SPINAL TAP que casi les deja solos en escena, fue la única banda que hizo bis. Pero incluso con eso la duración de su concierto fue de poco más de tres cuartos de hora. Teniendo en cuenta que tienen tres discos en su haber, podría haberse extendido un poco más. Aunque por otro lado, debido al retraso acumulado, vino bien a la organización para acabar dentro del tiempo establecido por la sala Caracol. Lo que sí me sorprendió es que el público que estaba frente a la banda desde el principio fue menos numeroso que incluso en la descarga de TEETHING. Cosas inexplicables del público madrileño…

La descarga de HIDEOUS DIVINITY fue inicialmente accidentada. Ya estaba toda la banda preparada pero algo pasaba: no sonaba el sampler que tendría que dar inicio a su actuación. Nos acercábamos a las once menos cuarto de la noche y ahí teníamos al grupo italiano, especialmente su enorme vocalista Enrico H dando vueltas a ver qué pasaba. Cuando ya consiguió sonar y la descarga comenzó con “Ages die“, primer corte de Adveniens, disco que tocarían casi entero, lo que escuchábamos fue un quebradero de cabeza para los técnicos de la sala, tanto el de monitores como el principal. No se escuchaba el bombo, la voz de Enrico estaba por encima en la mezcla y las guitarras había que recomponerlas porque se apreciaban poco. Así iban pasando los minutos, hasta que por fin el técnico de monitores cambió los cables y entradas al bombo y de repente se hizo la luz y empezó a sonar, atronador. Era el momento en que había que recomponer todo hasta conseguir la ecualización adecuada, cosa que no ocurrió hasta el segundo tema…

A partir de ahí, con “The alonest of the alone“, única concesión al pasado de HIDEOUS DIVINITY (del álbum Cobra verde), el sonido sí fue potente y bien mezclado, aunque para mi gusto el bombo de no escucharse pasó a ser demasiado predominante. La banda ya estaba menos tensa también, tanto el ex-HOUR OF PENANCE Enrico Schettino, autor de la mayoría de la música de la banda, como el resto de miembros del grupo y en particular su vocalista, el “otro” Enrico, que goza de una técnica vocal absolutamente asombrosa. No en vano es foniatra, y algo debe saber al respecto de usar su voz. Además es un frontman excepcional. No paraba quieto y se bajó en un par de ocasiones a estar entre el público e incitar al pogo con bastante éxito y respuesta por parte de los presentes, que seguían siendo menos numerosos que en bandas precedentes…

Passages“, volviendo a Adveniens, fue la siguiente, tema que fue utilizado por Enrico para agradecer nuestra presencia y recordarnos que era la primera vez que venían a Madrid y que esperaban que no fuera la última. Todo lo que restaba de concierto se iba a dedicar a Adveniens y es algo explicado por la propia concepción de los discos de HIDEOUS DIVINITY, conceptuales en contenido y forma. Además, como los temas son extensos, aglutinando las influencias de los citados HOUR OF PENANCE en unión con NILE, HATE ETERNAL y MONSTROSITY… pero con un halo de oscuridad mayor, la diversidad es mayor de la que se podría pensar aunque se dediquen a un solo disco.

Así cayeron también “When flesh unfolds” y la brutal “Angel of revolution“, una de las más pesadas que tienen con un final épico y que fue la excusa ideal para que Enrico se bajara entre el público a cantar. Entre tema y tema el propio cantante soltaba alguna cosa en italiano, lo que resultaba simpático y demostraba que estaba dándolo todo y al fin estaba relajado después de ese inicio de actuación accidentado. “Messianica” fue la siguiente, seguida de “Feeding off the blind“, tema que aparentemente cerraba el concierto. Ellos desaparecieron del escenario, pero es cierto que las luces no se dieron. Sin embargo el público empezó a moverse haciendo ademán de irse. Fue un momento muy SPINAL TAP, y el grupo debió de darse cuenta, porque salieron otra vez rápidamente, eso sí, con humor: “somos italianos, decimos mentiras, tenemos otra canción más“.

Esa fue “Future in red“, con la que cierran Adveniens (antes de una versión del “Embodiment of chaos” de SINISTER). Este tema es probablemente el más épico y oscuro de todo el disco, y sirve de colofón excepcional en un concierto de HIDEOUS DIVINITY, tal y como demostraron en la sala Caracol. Ponían así punto y final a una actuación que pudo haber sido un desastre, pero que fue reconducida de una manera profesional y que hizo disfrutar a todos aquellos que les dimos la oportunidad de golpearnos con su música. Ojalá vuelvan otra vez pronto.

Habían sido casi cinco horas de festival, cinco bandas de primer nivel y entrega y dedicación por parte de todos. Estas iniciativas son las que hay que apoyar y fomentar. Las que salen del corazón y buscan ofrecer lo mejor sin intereses lucrativos. La respuesta del público es siempre un misterio, pero si no se apoyan estas iniciativas al final veremos siempre lo mismo. Ojalá en la cuarta edición del DECIMATION FEST la asistencia haga colgar un sold out. Por calidad no será. ¡Hasta el año que viene!

Texto:

Fotografías por Miguel Ángel Galindo

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