DECEM MALEFICIUM (CHL) – La fin de Satán, 2019

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Hace unos meses, con motivo del análisis del más reciente trabajo de BAUDA, comentaba las poquitas bandas chilenas que conocía dentro del metal. Pues bien, hoy puedo añadir una más a mi audioteca personal con DECEM MALEFICIUMSe suman pues también estos chilenos al cada vez más potente roster de Les Acteurs de l’Ombre, formando junto a bandazas como PENSÉES NOCTURNES, AU-DESSUS, NUMEN, PÉNITENCE ONIRIQUE, MUR, ARKHON INFAUSTUS o MONOLITHE. Ahí es nada.

Pero bueno, dejando los prolegómenos a un lado, nos centramos en su primer LP, pues antes ya habían editado una demo, un EP, un recopilatorio que juntaba las dos ediciones mencionadas con anterioridad y un single que precedió a La fin de Satán, su larga duración primigenio. Buen debut, teniendo en cuenta además que ha sido el trabajo con el que he conocido a los de Santiago. Ofrecen un black metal con muchas connotaciones que vamos a comentar a continuación, no sin antes hacer una pausa para publicidad.

Estamos de nuevo aquí con DECEM MALEFICIUM, que, como os contaba, nos ofrecen un disco bastante chulo, pues no es un black metal normal y corriente. Me recuerda en esencia al black metal de vanguardia primigenio, con cientos tintes paganos apenas perceptibles, viniéndome a la mente A FOREST OF STARS o los BORKNAGAR del The olden domain o de su disco homónimo. Los de Chile tiran por derroteros más oscuros que los noruegos, añadiendo sintetizadores que le dan ese rollo sofisticado avant garde, pudiendo llegar a recordar también a los EMPEROR del IX Equilibrium o el Prometheus. Desde luego, son buenas referencias para intuir las influencias que probablemente hayan podido tener estos mapuches a la hora de inspirarse para componer. 

La inclusión de voces limpias que, evocan a la más trágica y oscura de las óperas, aumenta esa sensación de sofisticación de la que hablábamos antes, creando un contraste, por otra parte, ya inventado hace tiempo, pero que le viene bien al black metal para despegarse un poco de la crudeza y el extremo y abrazar la parte más lírica del género. Pero no se limitan a plantear un black metal que se alimente de lo sinfónico, lo avant garde o incluso lo atmosférico para enriquecer su arte, pues, aunque en sus inicios quizá lo hicieran más, también hacen dignos guiños al doom, ejecutando fragmentos más pausados o lentos que le dan mucha más profundidad y pesadez al disco, demostrando además la versatilidad de la que dispone DECEM MALEFICIUM.

Un disco correcto, con destellos realmente atractivos, pero que igual necesita una pequeña pizca más de madurez y de atrevimiento para despuntar dentro de un género en el que cada día hay más oferta y saturación. Veremos cómo evolucionan en un futuro estos muchachos.

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