DEATH ABOVE (ESP) – Digital breed, 2019

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Hace dos años tuve mi primer contacto con los canarios DEATH ABOVE. Lo que reseñé aquella vez era un EP, Wasteland chronicles, de sonido y espíritu añejo, que mostraba un thrash con mucho guiño crossover que navegaba entre el ritmo cabeceante de EXODUS y el nervio alocado de NUCLEAR ASSAULT y EVILDEAD (o viniéndonos hacia Europa, HOLY MOSES), añadiendo mucho espíritu hardcore. El sonido fue lo que me llamó la atención porque, al contrario que las nuevas escuelas de revisionismo thrash, se trasladaban a los ochenta (para esto es clave la batería; tiene que sonar a lata y no como si te golpearan las entrañas). Ahora la banda canaria regresa con un disco más extenso y mejor elaborado en todos los principios que aquel EP, pero con el mismo espíritu analógico. El paso hacia delante a mí me ha parecido de sobresaliente: todo mucho más variado, trabajado y detallista, pero con el mismo entusiasmo, tanto propio como transmitido. Te lo pasas bien escuchando Digital breed, y para mí eso es fundamental en un disco como este.

Empezaré por el sonido. En Wasteland chronicles es una de las cosas que destaqué. Me parece fundamental en un grupo como DEATH ABOVE que suene como sonaría en los ochenta. Pues bien, en Digital breed lo han vuelto a hacer, sólo que con una labor de masterización mejor, lo que permite disfrutar mucho más de solos y riffs, así como los cambios de ritmo (que los hay y muy estimulantes), sin dejar ese sabor retro detrás. Me sigue gustando sobre todo el sonido de la batería, importante para apreciar la labor de Kato, que consigue que vayas por la calle cabeceando aunque no quieras. Pero además tenemos un protagonista nuevo, que en el EP estaba algo tapado, y es Jose. Su bajo saturado al más puro estilo Dan Lilker pasa a primer plano incluso en temas a piñón como «Two-headed shark attack«, probablemente el más crossover de todos los contenidos en el disco. Por lo demás, tanto guitarras solistas como rítmicas como la particular voz de Javitoxic están perfectamente ecualizadas y mantienen el aire clásico necesario.

Hilando con esto último, Javitoxic hace un trabajo excepcional en Digital breed. Su voz es puramente MUNICIPAL WASTE, pero no es histriónica. Además una de las señas de identidad de DEATH ABOVE son los coros, que es lo que más se aleja del crossover de libro porque usan voces guturales que pueden chocar en este estilo, pero son perfecto complemento del tono agudo y chillón de Javi. Y ya que hablamos de elementos musicales, la palma se la llevan el otro Javi en las rítmicas, que se quedan grabadas a fuego (riffs sencillos pero pegadizos, muy bien empastados con la batería de Kato) y Pietro en las guitarras solistas, que, sin tirar de virtuosismo barato, da una nota melódica unas veces, más tremolista otros en los temas, ahondando en la variedad general de un trabajo que en tres cuartos de hora y una docena de temas no flaquea en inspiración.

Todas las composiciones están bien construidas y llaman la atención, al mismo tiempo que globalmente el disco sigue una línea bien definida pero no constante y aburrida. Un acierto me parece, por ejemplo, abrir con «Darkness falls«, porque es uno de los temas de estructura más amplia y variada, con más uso del medio tiempo. Si empezaran con un trallazo como «Patino and destroy«, «Pain & pleasure» o el anteriormente citado «Two-headed shark attack«, podrías caer luego en la desidia. Sin embargo, no es precisamente en la velocidad donde más logran brillar DEATH ABOVE en este disco, sino en el certero uso de los medios tiempos pegadizos y los cambios de ritmo. Paradigmático es en este sentido el que me parece un himno en toda regla, «Alcoholic bastards«, con un riff manido pero no por ello menos efectivo y un acelerón posterior que te deja en el sitio. Pero vamos, son ejemplos, porque si hiciésemos un random en la reproducción cualquier tema nos llamaría la atención para bien.

Que no descubren el fuego también es cierto, pero bandas como DEATH ABOVE convencen con su música más allá de seguir los cánones de un estilo. Digital breed es un disco muy entretenido para los que amamos este tipo de thrash desenfadado y energético, y yo, desde luego, no lo dejaría pasar de largo.

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