DEAD WITCHES (GBR) – The final exorcism, 2019

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Solo en tiempos oscuros el ser humano es capaz de dar a relucir su naturaleza. Algunos refugiándose en la opulencia, otros en la ignorancia y otros pueden tener una nostalgia romántica a la decadencia que les rodea, viajando a zonas oscuras enclaustradas en su psique con el fin de provocar una catarsis espiritual y existencialista.

DEAD WITCHES vuelven con el propósito de abrir esa puerta hacia lo familiarmente oscuro, lo desconocido, lo oculto y terriblemente mágico. Tras su segundo álbum, Ouija, que vio cómo su lanzamiento y presentación se aplazaba tras el fallecimiento del anterior miembro Greg Elk, nos presentan The final exorcism, trabajo que llevas tras sus espaldas idas y venidas de la banda quizás influyentes a la hora de su creación.

El ocultismo es a la música como los instintos más primarios al hombre. Todo en ella es alquimia, invocaciones y creaciones para hacer al oyente entrar en una alteración de su espíritu. DEAD WITCHES son en este campo unos habilidosos encantadores de serpientes. En este último lanzamiento han logrado una conexión que unifica las melodías haciendo que cualquier amante del doom/stoner más pesado y opresivo encuentre en él una delicia para los odios.

En parte este acierto viene de la mano de Mark Greening, antiguo miembro de ELECTRIC WIZARD a los mandos de la batería, demostrando crear la mejor base para unos ritmos crudos y oscuros, dando ese aire tan característico.

En Ouija la voz con la que contaban era la de Virginia Monti. Ya que dejo la banda para unirse a PSYCHEDELIC WITCHCRAFT, quizás crea una diferencia al oyente, pues la voz de Monti tendía más a una cadencia más seductora y cálida. Pero la nueva incorporación de Soozi Chameleone demuestra que a veces los cambios pueden llegar con sorpresas agradables. Chameleone, a pesar que en algunos pasajes podemos ver que puede quedar un poco desunida, sobre todo en los tonos claros muestra una dureza y una actitud bastante contundente, como demuestra en el tema que da nombre al long play, «The final exorcism«. Este tema nos revela esa aspereza que, junto con Oliver Irongiant y Carl Geary a los bajos y la guitarra respectivamente, crea un todo en el ritual melódico.

En conjunto es un disco denso, aunque podemos destacar como tema distinto «When do the dead see the sun» que nos puede recordar a música acústica venida de una mismísima iglesia al uso. Quizás este detalle sea el que le da ese toque especial y que nos traslada a los años 60-70 y ese aire psicodélico tan característico que hace del stoner un estilo tan peculiar y que da bastante juego si lo unimos con toda la temática de horror, conjuros y ritos de carácter sombrío.

En conjunto estamos ante una invitación al aquelarre a manos de una banda que, si sigue con estos pasos firmes y esta contundencia, puede hacer que más de uno lleguemos a alcanzar las altas esferas del infierno.

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