DEAD TREE SEEDS (FRA) – Push the button, 2020

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Guste o no, en su gran mayoría las bandas de metal extremo tienden a encorsetarse, a ser lo más técnicamente limpias posible, y siguen unas líneas maestras muy definidas con bastante fidelidad. Y eso no es incompatible con la experimentación de la banda. Lo destaco no como algo meramente negativo, sino constatando una realidad. 

Pues he aquí una banda que no destaca por ser innovadora, pero tampoco por ser lo más técnica posible, sino por «dejarse llevar». Por más que odie usar este adjetivo porque suena a vendehumos, DEAD TREE SEEDS no hacen un thrash sorprendente, pero sí orgánico. Es cierto que podemos vincularlos a esa corriente más «sucia» que comenzaba a mirar al death metal aún en gestación, pero aún lejos de representar una fusión por derecho propio. Pero lo importante es que lo que hacen suena muy natural, nada forzado. «Oiga usted, quiero ser como MEGADETH y tengo que meter un solo en esta parte así y mi cantante tiene que entonar de este modo». No, de eso no va la historia.

Para esto se alinean varios aspectos. El primero es la producción: No hay un sonido netamente limpio, sino algo menos pulido o más sucio, como hemos hablado en el párrafo anterior, que ya los vincula en la línea de DARK ANGEL, por situarnos en cuanto a referencias. El segundo es que no tocan rápido porque es lo que hay que hacer, sino porque es lo que les sale. Es acelerar el riff o el solo lo máximo posible antes de que empiece la siguiente parte, a riesgo de descoordinarte con el resto de tus compañeros. Como hacían SEPULTURA en su trilogía del 87 al 91. Y que aun así tengan la capacidad de introducir cambios bruscos con respecto a la dirección principal del disco, como en «Wailing wall«, el que sí hacen death metal, aunque sea de manera breve. O la intrusión de un interludio limpio en «Shotdead» para evadir la sensación de monotonía.

El tercer y último factor corresponde a la voz de Frank, que acompaña y acrecienta los cambios durante los cortes y ayuda a esa naturalidad. La recurrente voz rasgada deja paso a las guturales en contadas ocasiones y de manera acertada. En «Thru God for vengeance» su rugido incluso impresiona. No porque coja por sorpresa, pues en otros puntos anteriores del disco ya los ha empleado, sino porque son usados en los momentos concretos, creando un muy buen golpe de efecto. No suena nada forzado y hace toda su labor con soltura, llegando a emplear leves efectos vocales en pos de esa variedad. 

Mismo motivo que los ha llevado a situar dos cortas instrumentales muy TESTAMENT al comienzo y la mitad de Push the button, para separar el disco en dos y que no todo sea tan cargante. Porque, por mucho que hayan luchado por su heterogeneidad, sin ellas el viaje hasta «Shotdead» sería algo más duro. 

Detrás de ese thrash arquetípico hay algo de death metal, cierto aura crossover a lo POWER TRIP, y ante esa naturalidad como estandarte, donde en el que cada pequeño cambio de ritmo, cada subida y bajada de intensidad tiene su justificación.

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