DEAD LIKE JULIET (ITA) – Stranger shores, 2018

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El metalcore parecía haber ofrecido sus años de mayor gloria, sufriendo en los últimos tiempos cierta monotonía y saturación de bandas que no mostraban un toque especial. La llegada de DEAD LIKE JULIET a la escena internacional supone un soplo de aire fresco que, sin aportar ninguna novedad en el género, ha sido capaz de captar la atención del oyente con un sonido auténtico.

Stranger shores supone el primer larga duración para estos italianos naturales de Merano, en el que demuestran ser reflejo de su tiempo. Focalizan las tragedias sociales y políticas del nuevo siglo, unidas a la incertidumbre con la que la juventud afronta el futuro, con una descarga de rabia, contundencia y un trasfondo de esperanza.

En apariencia nos encontramos ante una propuesta musical que ya hemos escuchado anteriormente, pero este joven sexteto posee algunas virtudes que transforman una fórmula conocida en algo enérgico y sorprendente. Una de ellas es la capacidad de variar la premisa principal para crear canciones diferentes entre sí, de manera que cada corte posee una personalidad propia y distinguible. Mientras en “Stranger shores” ejecutan un metalcore canónico con una melodía que firmarían los mismos PARKWAY DRIVE, también podemos encontrar un acercamiento al hardcore en “Those rivers”, y en “Unwanted” utilizan una introducción acústica para deslizarse hacia el hardcore punk, muy del estilo de STICK TO YOUR GUNS. En “Built on crime” se aprecia un poso sureño y “groovie”, y en la instrumental “Wanderer” escuchamos una voz en off recitando un poético y reivindicativo alegato en favor de los refugiados.

No obstante, existen elementos comunes en todas ellas que forman parte de los rasgos más característicos de la banda, y en los que demuestran parte de sus influencias. La voz de Ale se mueve con soltura entre los registros gutural y melódico, con cierto parecido a Jesse Barnett. Como refuerzo vocal son habituales los coros compuestos por el resto de integrantes, que recuerdan a aquellos tan representativos de grupos de WHILE SHE SLEEPS. Las guitarras, a cargo de Tom y Maddin, fluyen con gran naturalidad entre pasajes, unos pesados y metálicos y otros más ligeros y volátiles, con una presencia constante de melodías flanqueando a la guitarra rítmica. Por su parte el trabajo de Maxi a la batería es notable, alternando con mucha eficacia fragmentos influenciados por el punk, el groove o el hardcore. El bajo de Michi y el teclado de Magge realizan un trabajo más gris, con escasos momentos de protagonismo, pero no menos importante, ya que enfatizan la fuerza de la música, siendo una sólida base sobre la que asentar el resto de componentes.

Con Stranger shores el metalcore retoma un vigor no exento de compromiso que venía faltando en la escena. Dispuestos a poner sobre la mesa toda la frustración y descontento que preside nuestra época, demostrando que la actitud reivindicativa no está reñida con la energía positiva y la ilusión por construir un legado que merezca la pena recordar.

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