DEAD HEAD (NLD) – Swine plague, 2017

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DEAD HEAD es una de esas bandas que uno no se explica por qué no han conseguido cierto reconocimiento. Formados en el lejano 1989, aunque con “sólo” seis largas duraciones a sus espaldas (incluyendo esta que nos ocupa), manteniendo a sus miembros originales durante prácticamente toda su carrera y con una calidad bastante aceptable en sus álbumes… ¿por qué? ¿Quizá mala suerte con los sellos discográficos?

El caso es que aquí está su nuevo trabajo, Swine plague, el cual continúa por los mismos derroteros a lo que nos tienen acostumbrados. Si no estáis familiarizados con su propuesta, se trata de un thrash/death metal agresivo y rápido, con una voz chillona y enérgica, fórmula que habitualmente es comparada, y razón no le falta, con grupos como SADUS, KREATOR, DEMOLITION HAMMER

Las guitarras (incluyendo el bajo) son veloces y punzantes, al igual que sus solos, la batería suena genial, amén de la ejecución. De hecho hacía tiempo que no escuchaba una así, ya que últimamente me he topado con unos sonidos inertes y supongo demasiado retocados en estudio, perdiendo esa pegada y empuje necesario que han de tener y que sí tenían en los discos de mediados o finales de los 80 y/o principios de los 90.

Entre los temas se me hace difícil destacar alguno porque entre todos componen un buen bloque compacto, quizá algo excesivo en lo que a duración se refiere, pero aun así me decantaría por “Dühr”, con unos riffs pegadizos y partes a medio tiempo de las que te hacen bien mover los pies o bien descoyuntar tu cuello, algo también extensible a los siguientes “Palfium” o “Fortress of hatred”, en los cuales a veces se me han venido a la mente la última etapa de sus compatriotas OCCULT (más tarde conocidos como LEGION OF THE DAMNED). Igualmente hay cortes intensos y contundentes, rabiosos tipo SLAYER o similares, como “Spanish horse”, “Eternity destroyed”… incluso un respiro que hayamos en “The reformation” con guitarras acústicas rodeadas de gruñidos y susurros.

 

Lanzado por sus compatriotas de Hammerheart Records (MASTER, MUERT, INQUISITOR…), esperemos que con esta compañía tengan mejor suerte y les lleve al lugar que les corresponde. La banda se compone de Tom van Dijk (Bajo/Voz), Hans Spijker (Batería), Ronnie Vanderwey y Robbie Woning (Guitarras).

Puede que no sea el mejor álbum del año, pero desde luego que es un buen puñetazo en la mesa de este veterano grupo, que demuestra con buena salud que si te gusta el thrash/death de la vieja escuela, sin melodías empalagosas ni elementos modernos o tecnicismos absurdos, esta obra debería encontrarse en tu colección.

 

 

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