DAWN RAY´D (GBR) + BURNING VOW (GBR) + WOUND (GBR) – Londres – 23/10/19

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El bullicioso ajetreo de Camden Town quedaba ya silenciado por un anochecer típico londinense, frío y húmedo. En uno de sus pintorescos rincones, en cambio, el movimiento apenas había comenzado. Uno de los locales del momento, The Black Heart, se disponía a acoger la presentación del segundo disco de DAWN RAY´D, Behold sedition plainsong.

En el pub situado en la planta baja del edificio corrían ya las primeras cervezas, mientras la sala ubicada en el segundo ultimaba los preparativos no sin dificultades. El concierto comenzó con un retraso de una hora debido a problemas técnicos, lo que presumiblemente acortó los setlists de las bandas invitadas. Una vez solucionado el percance, el público accedió a la planta superior, donde tendría lugar el evento. A pesar de encontrar una sala con unas dimensiones no superiores a las de un local nocturno, el compromiso político de los cabezas de cartel conseguía reservar un hueco junto al stand de merchandise destinado al movimiento antifascista, una de cuyas banderas colgaba de la pared dejando bien claro el mensaje que reinaría esa noche.

WOUND abría la noche con su autodenominado blackened sludge driven hardcore. Contundentes y enérgicos, su capacidad se vio mermada por las dimensiones del escenario, que apenas dejaba espacio para que sus miembros se movieran. Tanto fue así que el cantante pasó gran parte del concierto entre el público, lugar en el que se le veía claramente más cómodo. Su actuación directa y brutal, sin palabrería de por medio, calentó rápido el ambiente y fue el inicio perfecto para una velada de metal y rebeldía. Hay que destacar la calidad y la potencia del sonido para una sala de esas características, que ya quisieran para sí algunas de las salas de mediano tamaño a las que estamos acostumbrados, más preocupadas en hacer negocio con las bebidas que por brindar unas garantías técnicas óptimas.

Tras el quintento del sur de Londres, otra banda local continuaría el espectáculo. BURNING VOW cambiaba la dirección musical con un doom stoner con aires noventeros y ritmos pegadizos. Con una puesta en escena diferente, el cantante apenas abandonó las proximidades del micrófono y uno de los guitarristas, junto al bajista, dieron la espalda al público casi todo el concierto. Aparte de lo extraño de este detalle, asistimos a una buena actuación que continuó con sonido a gran nivel.

Un gran acierto el orden de los invitados, que tras el huracán inicial templaba los ánimos a la espera de la batalla final. Alrededor de las 22:15 los esperados DAWN RAY´D hacían su aparición tras los estandartes que colgaban de dos lanzas. El hasta ahora afable frontman Simon, que hacía unos minutos conversaba con los asistentes en el puesto de merchandise, se transformaba en una bestia musical con una voz profunda y desgarrada con los primeros compases de «Raise the flails«. Entre el micrófono y el violín parecía acaparar todo el escenario, hasta el punto que, cuando se incorporaba sobre los amplificadores en primera línea, casi tocaba el techo de la sala.

La contundencia de Fabian no permite ni por un segundo echar en falta una segunda guitarra, tomando las riendas de la música pero sabiendo ser el complemento perfecto para el violín cuando éste entraba en acción. Por su parte Matthew no da un momento de tregua y parecía querer echar el edificio abajo a base de golpes de baqueta y doble bombo. Hay que destacar la gran capacidad gestual de los tres miembros, que demuestran que realmente sienten profundamente la música que tocan. Transmiten una energía altísima que poco a poco fue contagiando al público.

«The smell of ancient dust«, «Like smoke into fog» y «To all, to all, to all!» continuaban el setlist en el mismo orden que el disco. Ya con el público entregado habría espacio para «Fire Sermon» y «Emptiness beneath the great emptiness«, de su anterior disco The unlawful assembly. Cuando parecía que el concierto había concluido en el punto más álgido, tras sucederse los temas sin apenas pausa ni mensajes entre canciones, decidieron aprovechar ese momento para, por parte de Simon, lanzar un agradecimiento a los asistentes. Aludiendo a la lucha de clases, la causa feminista, animalista y ecologista, recordaba la importancia de formar grupos y comunidades para luchar contra los grandes problemas a los que nos enfrentamos. «Cauldron of rebirth» cerraría una noche en un ambiente entre clandestino, familiar y revolucionario que dejaría prendida una llama en nuestro interior.

Tras la emoción del momento permanece el sentimiento de que, más allá de un espectáculo de gran nivel musical, la esperanza de construir un futuro diferente, en el que todos tengamos cabida, está resurgiendo de la mano de grupos jóvenes como DAWN RAY´D, que entienden la música como un arma revolucionaria con capacidad para construir un camino entre la ceniza.

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