DARK TRANQUILLITY (SWE) – Atoma, 2016

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darktranquillity01La carrera de DARK TRANQUILLITY siempre se ha vinculado con sus vecinos IN FLAMES, no sólo por su intercambio de cantantes en 1993, sino porque se les asocia inmediatamente con lo que se llamó el Gothenburg sound, que marcaría una forma de entender el death metal y que crearía miles de clones por todo el mundo, unos mejores que otros. El estilo se caracterizó por sus increíbles melodías y sus riffs rápidos y cortantes.

Pues bien, DARK TRANQUILLITY siempre se han mantenido en la honestidad, el trabajo y el empeño en seguir ofreciendo discos de calidad, innovando y respetando a su vez a los fans, algo de lo que IN FLAMES desde luego no pueden presumir, alejados absolutamente de sus orígenes y ofreciendo obras cada vez más mediocres y vergonzantes, curiosamente desde la falta del excelente músico Jesper Strömblad. Pero este no es el caso que nos ocupa, sino Atoma, el primer disco de los suecos sin uno de sus pilares, el guitarrista Martin Henriksson.

Dejo claro que DARK TRANQUILLITY es uno de mis grupos favoritos de siempre, por su clase, su calidad y su indudable e imprescindible aportación a la música extrema. En pleno 2016, y conociendo las inquietudes musicales de la banda, creo que es impensable que nos vuelvan a dar un The minds’ I o un The gallery, por lo que Atoma se puede resumir como un compendio de retazos de la carrera del grupo, abriendo con lo que es el mejor tema del disco, la feroz y directa “Encircled”, que mantiene esos riffs marca de la casa que tanto se disfrutan. Hay también cosas que recuerdan a su época Projector / Haven como “Forward momentum” o “Our proof of life”, de las pocas ocasiones en el disco en las que el gran Mikael Stanne usa voces limpias; momentos épico-oscuros en “Faithless by default” e incluso algún guiño a los momentos más oscuros de la era We are the void.

Sonido casi perfecto (no podía ser de otra forma) con protagonismo en volumen para Anders Jivarp, que vuelve a demostrar su impecable trabajo como uno de los mejores en su estilo sin apenas despeinarse. Vamos con el “pero” mayor de Atoma: he echado de menos (mucho) en este disco esos riffs melódicos desbocados, cada vez menos presentes en la banda desde que se le dio protagonismo a los sonidos electrónicos y teclados de Martin Brändström, y que hacen que DARK TRANQUILLITY se vayan escorando a lo que ellos como músicos siguen buscando, y es la superación y el no repetirse, algo que a veces no conecta demasiado con los fans que siguen de siempre al grupo. Incluso las canciones más rápidas, como el single “The pitiless” o “When the world screams” están desprovistas de esas guitarras letales de antiguos trabajos.

Indudablemente, el disco posee ese imperecedero espíritu de los suecos, lleno de sensaciones, de claroscuros y de sentimientos muy marcados. Pero, por desgracia, ya que el listón para mí está lo más arriba posible, y aunque Atoma mejora con las escuchas, no acaba de llenar completamente mis expectativas, ya que es uno de los mejores grupos de metal de todos los tiempos, no uno que empieza en esto. Y lógicamente, espero mucho más. Como bonus, un segundo cd con dos temas muy tranquilos, épicos y grandiosos: “The absolute” y “Time out of place”, excelentes, pero alejados del metal, con Stanne luciéndose. Sensaciones encontradas pues, en este nuevo disco de mis adorados DARK TRANQUILLITY, sabiendo que pueden completar una obra magna como varias que tenemos la suerte de que nos hayan dejado en el pasado. Eso sí, álbum honrado, muy respetable y que tendrá división de opiniones, seguro.

firmamiguel

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