DANTALION (ESP) – The seventh wandering soul, 2018

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Personalmente siempre he tenido un profundo respeto y admiración por DANTALION. Desde sus comienzos, allá a mediados de la primera década del siglo XXI, su remarcado estilo de depressive black metal y de característicos trémolos comenzaba a dar sus primeros brotes tras la escisión de MYDGARD. Pasaron con diversa fortuna por sellos discográficos como Det Germanske Folket, Unexploded Records y Xtreem Music. Nunca se estancaron musicalmente, ni tampoco tuvieron ningún reparo de evolucionar disco a disco hasta llegar a sus dos últimas obras, abrazando más si cabe sonoridades y tempos cercanos al doom metal (Where fear is born y …and will be ashes).

The seventh wandering soul supone el séptimo disco en su carrera, una cifra nada despreciable y que habla del tesón, constancia y trabajo de los gallegos. Tras su fichaje bajo los auspicios de The Way Of The Hermit (sub-sello que pertenece a los auspicios de Darkwoods), uno de los primeros aspectos que captó poderosamente mi atención fue la recuperación su antiguo logo. Buen presagio. Y es que haré un ejercicio de honestidad por mi parte. Su etapa doomster pasó totalmente desapercibida para mí, no llegándome a cautivar y resultándome poco inspiradora.

Desde los primeros compases podremos comprobar en primera persona que las sospechas son ciertas. Existe en parte cierta mirada atrás a su legado más gélido y blacker: vocalmente hablando, ciertos riffs y atmósfera en general por momentos, pero éstos están perfectamente cohesionados con recursos estilísticos de la vertiente más actual de DANTALION, el doom metal/death metal, tanto de corte clásico como contemporáneo. Es más, escucha tras escucha del álbum uno certifica que los de Vigo suenan a ellos mismos (sí, ¿por qué no?). Sus influencias musicales y los recursos (bien) empleados están perfectamente labrados para crear un álbum bastante personal bajo unas pesquisas muy concretas, desde mi punto de vista. La experiencia y los discos publicados a sus espaldas así lo atesoran y dan fe de ello.

Puede que mucha gente no haya caído en ello, o no se le dé la importancia que merece, pero la labor de su propio guitarrista Brais Barreiro y sus B2V Studios me parecen fundamentales dentro del seno de la banda. El mero hecho de contar con un productor/técnico de sonido para el devenir y desarrollo musical  hace que la banda se presente más sólida y suba/gane enteros.

Un álbum sumamente heterogéneo y homogéneo a la vez. ¿Y cómo se da eso? Me explico: a rasgos generales, es como si hubieran despertado del letargo las influencias de la primera etapa de KATATONIA de sus primeros discos, sutilmente armados con los resquicios y la maestría de las melodías más características del doom metal británico de los 90’ (triunvirato de PARADISE LOST, ANATHEMA y MY DYING BRIDE), mostrados a grandes rasgos en los dos últimos elepés. Todo ello perfectamente hilvanado con una atmósfera gélida y fría, de la cual hacían ya gala en sus primeros discos.

¿Highlights? desde la katatoniesca “Bloody moon”, la muestra de la faceta más agresiva como es el caso en el brillante inicio de “Chaos is the new age” o pasando por su lado más melancólico y triste en “We all die into the dark” o la bella instrumental “Abyss of solitude”. Incluso se atreven con pequeños guiños que rememoran a la época del Darkside de NECROPHOBIC en “The end of everything” para erigirse en el tema más death/doom.

Buen trabajo a nivel de producción, donde evidentemente destaca la sección de cuerdas por encima de todo. La progresión del disco se tercia bastante espontánea y progresiva, para según pasen los minutos (a partir del cuarto tema) tome la senda del medio tiempo, las melodías y la melancolía copen totalmente la atención del oyente.

Aunque suene manido y redundante, celebro la vuelta del quinteto vigués, en parte, a su sonido origen.

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