DABELYU – “11”, 2012

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Siempre filosofé sobre qué hubiera ocurrido con los fans de los viejos HAMLET (sí, los del EP y el “Peligroso”) si antes de recibir con recelo aquel ya lejano “Sanatorio de Muñecos” de 1994, entre medias hubiera existido un disco de transición. Algo intermedio entre el heavy de sus inicios y el metal alternativo posterior. Algo, en definitiva, similar a “11”, álbum debut de los bizkaitarras DABELYU.

Una especie de metal / heavy, en lugar de heavy metal, y es que –en este caso- el orden de los factores sí altera el resultado.

Aunque el grupo intente definir su música como metal con guiños al thrash o al death, lo cual aceptaría en parte por la agreste labor vocal de Ángel Santamaría, entiendo que el mayor gesto va dirigido al heavy. A ese heavy que exploraban Luis Tárraga, Molly y compañía antes de encarar la polémica década de los 90’s. ¿El mayor ejemplo? Sin duda “Maté a Cupido”, por citar tan solo uno.

Matices, en definitiva. Tintes dentro de un conjunto consecuentemente metalizado con parecida tabla periódica a la utilizada en trabajos como “Revolución 12.111” o “Insomnio”, pero sin ser copia descarada de ellos. Ni mucho menos. En “11” cuesta advertir influencias, si bien la hamletiana me viene a la cabeza ya en la primera escucha. Pero también pienso en algunas líneas vocales muy soberianas, como por ejemplo en “Por Triplicado”, cuando Ángel deja de moverse en terrenos toscos para mostrarnos su faceta más “limpia”.

No obstante, en la mayoría del minutaje del disco utiliza registros más ásperos, si bien deja entrever por momentos una interesante versatilidad. Mutabilidad, por otra parte, inherente a nivel instrumental en cortes como en “Decadencia Humana”, ejemplo de la notable creatividad compositiva del quinteto vasco. Paradigmas de esto último lo suponen fantásticos cortes como “Amén”, “11” (gran labor de Daniel Zurimendi a los parches y canción de la que se realizó vídeoclip) o el pesado y machacón “Cara Sin Cruz”, muy groove, del que toma prestado algún pasaje “Como Cristal”.

¿Lo demás? Interesantes canciones que no llegan a la prestancia de las indicadas excepto la fantástica “Ironías”, algún armónico incendiario en “Bufón”, ciertos toques electrónicos en varios temas… y un ejemplo del perfecto equilibrio entre clasicismo y modernidad en “Mártir…?”: excelente término medio que define básicamente este trabajo…

O más bien término intermedio, podríamos concluir, entre dos corrientes de metal que colisionaron hace veinte años y que, en buena parte, estuvieron enfrentadas. Quizás, con discos como “11”, la transición –y hasta coexistencia- hubiera sido mucho más fácil. Estoy convencido.

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