CURSES (USA) – Chapter II: Bloom, 2020

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Voy a ser sincero: la primera escucha que le di a este Chapter II: Bloom me dejó absolutamente agotado y reventado por dentro, pero también había algo dentro de mí que me llamaba a volver a escucharlo otra vez, a darle otra oportunidad. ¿Podría considerarse sadomasoquismo? No lo sé. Lo cierto es que detrás del gran muro sónico que han creado en este disco -una producción que, al menos instrumentalmente, está lindando con el djent- se esconde una gran colección de canciones donde este grupo estadounidense da rienda suelta a una vastísima colección de influencias que, pese a que son fácilmente reconocibles según va avanzando el minutaje del disco (las atmósferas de SILENT PLANET o GOJIRA, los riffs de ARCHITECTS, las melodías de guitarra del post-hardcore), es la mezcla de todas ellas lo que consigue crear un sonido tan personal a estos CURSES.

El disco arranca con «Almost heaven«, una canción que comienza con una bellísima introducción atmosférica y que crece hasta convertirse en un pelotazo donde casan a la perfección las voces de los tres cantantes del grupo. Brandon Casto (la principal, un gutural agudo estándar) hace contrapunto con el gutural más grave de Eli Fry y la voz melódica del bajista Michael Olivares. El single «The door in the wall» tiene una estructura más arquetípica y un delicioso break melódico antes del primer estribillo, mientras que «无为 (Wu Wei)» es una montaña rusa de casi cinco minutos que tan pronto arranca con una melodía post-hardcore como nos muestra un riff con mucho groove, todo ello a lo largo de los numerosos valles en forma de momentos de respiro que hay durante el tema.

«Toska» cuenta con un delicioso estribillo oscuro y «Amethyst» parece que es una especie de homenaje a ARCHITECTS, y es que la influencia de la banda liderada por Sam Carter se deja ver tanto en el riff como en la estructura y en la forma y el momento de los growls graves de Eli Fry. «Wetiko» es un tema mucho más uniforme, sin tantos cambios de ritmo en el aspecto instrumental -no así en lo vocal-, mientras que «Breathe«, entre sus melodías vocales (el estribillo más épico y pegadizo del disco) y el breakdown, me recuerda a THE DEVIL WEARS PRADA. Tras un breve interludio atmosférico -«Ascent«- el disco se despide con «Follow the fire«, otro tema con regustillo a ARCHITECTS pero sin la pátina comercial y pegadiza de los británicos, ya que «Welcome back» no deja de ser una suerte de despedida, un discurso sampleado sobre un desarrollo instrumental de cadencia lenta.

Es posible que, como a mí, Chapter II: Bloom te eche un poco para atrás por su apabullante sonido en su primera escucha, pero según le vas dando oportunidades la obra va creciendo, precisamente vas descubriendo todos los matices que tiene y que esos chicos son unos genios. No tiene estribillos pegadizos para corear en un concierto, ni breakdowns para meterte en un pogo; el poder de este Chapter II: Bloom reside en la capacidad de transmitir emociones, de ver cómo evolucionan y fluyen las canciones sustentadas en las bellas atmósferas y armonías que consiguen trazar.

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