CRYPT SERMON (USA) – The ruins of fading light, 2019

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Al mismo tiempo que va acabando el año y se va dificultando la elección de los mejores discos de este ejercicio, podemos disfrutar de uno de los finales de temporada más agitados en cuanto a edición de discazos en el último lustro. 

Uno de los culpables de esa dificultad a la hora de escoger mi top diez subterráneo es este Ruins of the fading light de los estadounidenses CRYPT SERMON. Se trata del segundo LP de los de Philadelphia, quienes editan a través de Dark Descent Records (CHTHE’ILIST, VANHELGD, CRAVEN IDOL, BLOOD INCANTATION, ENTRAILS, UNDERGANG…) y que se suma a una demo, un single (en el que nos presentan una superversión de «De mysteriis dom Sathanas» de MAYHEM) y a un split junto a HELLRAZOR, RIOT CITY y OLD WOLF, el cual editó Divebomb Records (JUDICATOR, SOLSTICE, ANACRUSIS, PICTURE…) hace tres años. Como podéis leer, el currículo de esta peña es digno de mención, sobre todo teniendo en cuenta que se formaron en 2013.

Pero dejándonos de mierdas, vamos al turrón, pues estamos ante un disco de estos que te incitan a tatuarte alguna frase de su lírica, su portada o de los que te terminan de convencer para que sea el logo de la banda la próxima tinta que luzca en tu piel; DISCAZO. Independientemente de que lo que tenemos ante nosotros emane doom metal de corte épico por los cuatro costados, la epicidad va más allá todavía. “The ninth templar (black candle flame)” abre el disco con energía, con mucha garra, con esos recursos que parecen sacados del groove, machacante, con ese estribillo pegadizo, doble bombo muy currado y cierto aire extremo.

Aunque el aire extremo quizá lo podemos notar a lo largo de todo este opus, pues el sonido en general es muy old school, recordando al de muchas bandas de death o thrash americanas de principios de los noventa. Además del logo de la banda, muy de ese palo también, la voz de Brooks Wilson nos regala de cuando en cuando algún registro más rasgado o incluso gutural, sobre todo para enfatizar palabras o finales de frases. Lo cierto es que me ha flipado la voz de Brooks, quien narra la lírica casi con maneras literarias, con mucha personalidad en la métrica y en el color de voz.

Además, el trasfondo lírico en el que está enmarcado el álbum junto con elementos ajenos a la música o propios de la misma, como los arreglos de teclado/órgano, le dan un toque eclesiástico, medieval y místico que cierra de manera redonda un círculo de ocultismo que siempre ha rodeado a la Orden del Temple, a la cual se hacen obvias referencias, junto a otras referencias bíblicas muy atractivas. Esto no consigue otra cosa que otorgar un punto extra de erudición acerca del ocultismo cristiano, el cual puede resultar muy oscuro si se sabe interpretar. Además, temas como el cuestionar esa idea de vida eterna tras la muerte que te asegura un sitio junto a Dios en el reino de los cielos, como bien expresa “Our reverend’s grave”, la desesperación que una profunda crisis de fe religiosa puede provocar en “Christ is dead”, para concluir con “The ruins of fading light” y el convencimiento de que la única religión real en la que creer es la muerte.

Difícil quedarse con un corte predilecto, aunque me decantaría por las tres anteriormente mencionadas, junto con “The ninth templar (black candle flame)”, si tuviera que nombrar alguna favorita. 

Un disco lleno de sentimiento, de misticismo religioso pero que al mismo tiempo critica la religión, luchas internas de fe, riffs poderosos, estribillos que se agarran con fuerza a las paredes de tu cerebro, muy buenas maneras en la percusión, solos que evocan al heavy metal más tradicional e influencias de grandes como SOLITUDE AETURNUS, ISOLE, CANDLEMASS (de manera muy marcada) o que recuerdan a otras más actuales como SPIRIT ADRIFT o SMOULDER. No esperes a que la luz se desvanezca para dejarte envolver por todo lo que oculta The ruins of fading light

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