CROW BLACK SKY (SA) – Pantheion, 2010

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¿Un grupo de Black de Sudáfrica? Pues sí, de Ciudad del Cabo, y atent@s que estos seis tipos (tienen tres guitarras) saben muy bien lo que hacen, y «Pantheion» suena muy bien, aparte de que musicalmente es excelente. Hablamos de Black melódico, con tintes sinfónicos y mucha influencia del Death escandinavo, es por eso que a más de un@ os recordarán a DIMMU BORGIR, OLD MANS CHILD, CRADLE OF FILTH e incluso a DISSECTION y AMON AMARTH. El álbum es muy completo, no sólo por su duración (66 minutos) sino por lo variado y fácilmente asimilable (hablando siempre de oídos entrenados para el metal extremo).

Porque, aunque hay canciones directas a la yugular como «Dissention», los africanos se desatan con genialidades como la final «Our path disdained», de casi 11 minutos, que posee pasajes acústicos, partes rápidas, toques de Death técnico y voces limpias, aparte de una épica incontestable, ejemplo de que es un grupo a tener muy en cuenta. También cuentan con algún riff de puro Heavy clásico (por ejemplo, en el comienzo de la muy DISSECTION «Retribution»). Incluso en canciones que no empiezan demasiado bien, como «Stars of god», acaban por resolver la papeleta con sobresaliente gracias a su exacta progresión. El sentimiento general del disco está lejos del calor de su continente, ya que el frío nórdico se hace más palpable en sus composiciones que el exotismo de su tierra, aunque hay toques muy originales (para lo que representa el estilo) a lo largo del trabajo que les da un punto de excelencia.

Si hablamos de sonido, hay que hacer un par de apreciaciones; en primer lugar, nunca fui muy partidario del sonido saturado que tienen bandas como los mencionados DIMMU BORGIR (ya sabéis, para gustos…), y CROW BLACK SKY van por ahí, aparte de acusar una alarmante falta de graves. No me entendáis mal, el sonido es bueno y limpio, pero no es el tipo de producción que me gusta, ya que le resta fuerza al gran trabajo rítmico que tiene este álbum, pero bueno, esto lo digo porque siempre encuentro algo que no me acaba de convencer, pero no olvidéis que esto es un debut, y lo que han hecho es ciertamente destacable, sin ostentaciones pero con un manejo envidiable de los instrumentos (a destacar las guitarras) y de la imponente voz de Ryan Higgo, muy en la onda de Shagrath o Galder, con varios registros y conjuntando perfectamente sus voces. El éxito (al menos para mí lo es) del disco es, sin duda, cómo saben lidiar con la duración de los temas (de casi siete minutos de media), haciendo de ellos entretenimiento puro gracias a los múltiples cambios de ritmo, las melodías y la versatilidad y no cayendo jamás en la vulgaridad o el tedio.

Después de lo dicho, si habéis disfrutado con algún disco de los grupos arriba mencionados, echaros para el cuerpo este «Pantheion» u os arrepentiréis. Palabra.

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