CREMOSITY – Witness of human brutality, 2016

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cremosity00Es doble la sorpresa que llevo con este disco y esta banda. Para empezar, no me enteré de que eran españoles hasta unas cuantas escuchas después (y eso que me gusta indagar acerca de las bandas desde su descubrimiento) y puesto que por el tipo de música que practican y por su sonido, mi mente quiso oportuno creer que eran norteamericanos. Si hubiera procedido como de costumbre, habría sabido casi al instante que eran españoles, ya que quien andaba detrás de la edición de este trabajo era Hecatombe Records, sello patrio que lleva apoyando los sonidos más bestias dentro del metal extremo desde hace casi diecisiete años.

Ya no es de extrañar (o al menos no debería) que una banda española practique metal de alta calidad, y que encima el disco suene perfecto en lo que a producción se refiere. Es más a que, por hache o por be, cuando un disco sale en el último tercio del año, suele pasar un poco desapercibido en los ‘top equis’ del año. No es el caso de este Witness of human brutality, de los catalanes CREMOSITY.

La celeridad con la que este trabajo se ha colado en mi top diez subterráneo es directamente proporcional a lo fuerte que vienen pisando estos chicos de Barcelona. Lo suyo es el death sin miramientos; lo mismo te clavan un puñal en la sien con ritmos rápidos y guitarras super cafres, que te bajan de golpe y con mucha clase a ritmos más machacones, más propios del slam. Lo que está claro es que esta peña controla, tanto de música, como de ejecución de la misma.

Este trabajo, de igual manera que ha pasado con el de los húngaros SIN OF GOD, es el ejemplo perfecto de homogeneidad entre las distintas variaciones del death metal, aunque me quedo con el opus de estos catalanes, mucho más ameno para mi gusto.

La técnica desplegada es impecable, rozando por momentos el death metal técnico per se, aunque no los calificaría como tal. No hay nada que no me haya gustado en este disco, todos y cada uno de los componentes son letales con su instrumento: batería con pegada y precisa, bajo que cabalga perfecto entre bombos y guitarras, a las que tampoco hay que perder de vista, ya que el crisol de riffs con el que machacan nuestros oídos constantemente es una locura. Tampoco es que sean riffs demasiado intrincados (aunque algunos tengan su toque demente) pero como comentaba antes, te pasan del death más clásico al brutal death sin que apenas te dé tiempo a reaccionar, incluso se atreven con pinceladas de grind o del ya mencionado brutal slam.

No me olvido de las voces, por supuesto; creo que su trabajo es sobresaliente, pero es que no podía ser de otra manera, teniendo la base que tiene para surcar con guturales y agudos, en los cuales, por cierto, saca un par de registros con mucha personalidad.

Vamos, que todos estos son motivos más que suficientes para que le pidáis dinero a vuestros padres para gastarlo en droga y en este disco, pero si no os alcanzase para ambas, decantaros por este disco, porque es adictivo de cojones.

firmajabo

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