COUNTLESS SKIES (GBR) – Glow, 2020

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Recuerdo la primera vez que leí el nombre de COUNTLESS SKIES sin haber escuchado su música. Pensé “si esta gente se llama así por el tema de BE’LAKOR, aquí ya han llamado la atención de alguien”. Me metí en Metal Archives para investigar y una de las líneas de descripción así lo confirmaba. Justo en ese momento me lancé a buscar su EP homónimo, que serviría de carta de presentación para el combo de Hertfordshire, y no pude estar más satisfecho con lo que encontré.

A pesar de que aquel Countless skies sonaba todavía a diamante en bruto, se veían muy buenas maneras y poco tardarían en confirmar mis conjeturas. Dos años después editarían New dawn, la que para mí fue su primera gran obra y en la que ya se apreciaba una notable mejoría tanto en la producción como en las ideas representadas en la misma. No les podía venir mejor pintado el nombre a estos británicos pues, al igual que BE’LAKOR, son capaces de crear auténticas biblias de melodías, y así lo demostraron con su primer larga duración.

Cuatro años después de aquella fabulosa obra, vuelve COUNTLESS SKIES con su segundo LP, editado a través del sello estadounidense Willowtip Records y titulado Glow. ¡Y qué disco! Siguen los de East England ofertando melodías como un panadero oferta baguettes un domingo por la mañana: a cascoporro y con un aroma que te da ganas de seguir consumiendo más y más. Poco menos de cuarenta y cinco minutos de death metal melódico contemporáneo, en el que podemos reconocer alusiones a otros estilos y recursos que igual no son del todo nuevos dentro de lo que nos tienen acostumbrados estos músicos pero que sí están quizá más acentuados que en obras previas. Principalmente, han dado más protagonismo a elementos atmosféricos como fondos de teclado o sintetizadores, que aportan ambientación y en muchos casos una especie de textura casi etérea, muy neblinosa, que casa a la perfección tanto con esa maravillosa portada como con el resto de la propia instrumental. Vamos, que casi sin comerlo ni beberlo se han sacado de la manga el que para mí es uno de los grandes discos de 2020.

Si hay algo que rebosa este disco es el sentimiento. Poderosísimas las sensaciones que llega a despertar en el oyente con sobrecogedoras melodías, que suenan esperanzadoras y desesperanzadoras al mismo tiempo, creando un vacío en tu interior que no para de llenarse para, una vez más, volverse a vaciar. Pero Glow no nos nutre únicamente con melodías y con atmósfera, pues también echan mano de un buen puñado de riffs cañeros que juegan mucho con diferentes estructuraciones y que incluso llegan a coquetear con el progresivo. También han aumentado la presencia de riffs más extremos en los que la batería llega al éxtasis con blast beats muy elegantes, obteniendo un contraste muy atractivo con esas sobrecogedoras melodías de las que ya hemos hablado. Me recuerdan mucho a una especie de híbrido entre los INSOMNIUM más melódicos y los del Winter’s gate, en el que mostraban una faceta más cercana al black metal sin dejar de sonar a ellos mismos. Por supuesto, COUNTLESS SKIES, a pesar de haber desarrollado una identidad propia con el paso de los años, recuerdan a otros grandes referentes dentro del death metal melódico, pero creo que INSOMNIUM es en el que más he pensado al escuchar Glow. Con todo y con eso, la inclusión de elementos más modernos, esos guiños al progresivo, las partes más agresivas y esa portentosa oferta de melodías, estamos ante uno de los discos que más me había emocionado en años, colándose con celeridad en mi top diez particular en la lista subterránea de este ejercicio.

Ocurre una cosa muy bonita en Glow y es que se hacen referencias al propio trasfondo musical del disco, pudiéndose distinguir diferentes interpretaciones de una misma melodía a lo largo de los cuarenta y cuatro minutos. Esto crea un lenguaje musical propio, una especie de historia narrada con notas, que no hace más que elevar la calidad y la lógica compositiva a niveles casi absurdos. Además, toda ese contenido melódico está rematado por un precioso repertorio de solos y de redes tejidas por guitarras sin distorsión o acústicas, que ponen el broche de oro a un trabajo sobresaliente de las guitarras.

Voces limpias y guturales casi a partes iguales, de una factura impoluta, pianos, cellos… Glow tiene absolutamente todo lo necesario y más para atraparte en un idílico y melancólico viaje por paisajes dibujados por la música en tu mente, un poder sólo al alcance de unos pocos músicos que tienen la generosidad de compartir su arte con el resto de humanos que tan sólo podemos agradecer consumiendo su música. Desde aquí, gracias.

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