CONSTANTINE (GRC) – Aftermath, 2019

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Cuando uno ve en un disco de un guitarrista supuestamente desconocido que la lista de colaboraciones incluye gente de FIREWIND, SPIRITUAL BEGGARS (Apollo Papathanasio), SOILWORK (Bjorn »Speed» Strid), PRIMAL FEAR (Ralf Scheepers), DESTRUCTION (Schmier) o MUNITY WITHIN (Chris Clancy), o bien se trata de una cura de humildad necesaria o es que el océano del metal es en verdad inabarcable.

Eso es lo que ha pasado con Aftermath de CONSTANTINE, un guitarrista griego que ha publicado su segundo disco en el que la lista de colaboraciones deja con la boca abierta. Para los amantes de las seis cuerdas, y destripando un poco lo que hay en estos ocho cortes, en este disco no vamos a encontrar interminables solos de guitarra y pistas y pistas de guitarras metiendo arreglos o virguerías en una suerte de compendio de licks. De hecho, el único tema instrumental, «Bushido«, se centra más en la melodía y en la rítmica que en el virtuosismo. Esto ha sido criticado por algunos, si bien, en mi modesta opinión, hace más grande el papel de CONSTANTINE, que no tema a la sombra que le puedan hacer sus colaboradores, sino que les cede sus composiciones y su talento.

Estaremos todos de acuerdo en que Aftermath no va  ser un disco que revolucione el género ni se convierta en un imprescindible en las discotecas, pero sí estamos ante un disco muy bien trabajado en el que las composiciones y los cantantes se sustentan mutuamente, dando en un disco compacto y en el que se perciben distintos matices de diversos géneros de metal.

De este modo, «Hellfire club» es un tema que perfectamente podría estar dentro del setlist de un concierto de SOLIWORK, con matices melódicos, pero en el que prevalece la rudeza y la contundencia propia de la voz de Bjorn »Speed» Strid.

Las dos colaboraciones de Apollo PapathanasioAnother day» y «Deliver us«) son las que tienen los dos estribillos más pegadizos del disco y los que tendrían un matiz más progresivo, donde CONSTANTINE se encuentra más en su salsa. En «Deliver us» también hay un cameo con el metal sinfónico bastante estandarizado, pero que da buen resultado.

Esa tendencia a lo progresivo se percibe también en la colaboración del cantante de MUNITY WITHIN en «Holding on `til the end«, que podría ser la mejor canción del disco tanto por las voces como por lo pegadizo de su estribillo. También encontramos temas muy cañeros, como no podía ser de otra forma si contamos con los cantantes de PRIMAL FEAR y DESTRUCTION, pero que no desentonan con el resto. Si bien el disco no puede ser calificado como de ecléctico, sí que no aburre y muestra sorpresas con cada corte.

Como decíamos, este disco no es antológico, pero sí que muestra un gran talento y generosidad de su artífice, dando fruto a un disco ameno del que muchos guitarristas solistas podrían aprender para no aburrir con el onanismo instrumental que se estila últimamente.

 

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