CONFLICT (RUS) – Decision code, 2019

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Portada del album Decision Code de ConflictCreo que a día de hoy podemos decir que las nuevas tecnologías han facilitado la vida de muchas personas en muchos aspectos, y por lo tanto su calidad de vida es mejor. El inconveniente es que se ha visto una deshumanización brutal que ha sacado lo peor del ser humano. El vació y nihilista mal uso de las redes sociales es el ejemplo más simple e ilustrativo. La ciencia ficción se ha encargado de mostrarlo a base de distopías en las que este tema se ha explotado hasta la saciedad, con resultados estremecedores y que dan para auténticas tesis. El heavy metal, que de tonto tiene poco también, ha tratado eso temas, pero si hay una banda que creo que llego a transmitir este concepto y llevarlo lejos en una síntesis en la que humanidad y tecnología fueran de la mano, esos fueron los cibermetaleros FEAR FACTORY, unos auténticos maestros y visionarios en lo suyo; ahí es nada.

Personalmente nunca he visto mas bandas que tiren por esos derroteros. No sé si es porque no hay bandas que hayan querido seguir por ese camino o porque no he puesto demasiado empeño en encontrarlas. Es por eso que el descubrimiento de nuestros protagonistas de la madre Rusia me es muy grato y ameno.

He tenido que esperar unos cuantos años para ver material nuevo y original de CONFLICT. ¿Ha merecido la pena esa espera? Sin duda alguna puedo decir que sí. Al igual que la tecnología, su música ha ido en constante evolución, y aquí parece haber llegado a un punto interesante. Un punto que se centra en incentivar los elementos industriales metropolitanos futuristas para que los temas adquieran unas estructuras más mecánicas y, por lo tanto, más sencillas, consiguiendo que el componente humano en su música sea menos meritorio y, de esa manera, que la dualidad entre ser humano y máquina quede descompensada a favor o en contra, según se mire, ya que esos elementos industriales tienen mucha alma y sentimientos humanos. Una bonita paradoja para irte a dormir, ¿eh? Cada golpe de batería, cada riff, cada alternancia de voces de Anna Vavilkina (su guturales me recuerdan a Angela Gossow) adaptada a la perfección en versos y estribillo, no tiene desperdicio. Nada sobra en este mecanismo de destrucción en el que cada engranaje inoxidable esta hecho del mejor material.

Lejos de conformarse con todo eso, la banda ha contado con varias colaboraciones, que no son simplemente publicidad como me he encontrado muchas veces. Todas cumplen con un propósito y contribuyen a dar vida a la composición escogida. ¿Ejemplos? El uso del saxofón por parte de Dmitriy Trifonov en la instrumental «Megalopolis«, muy retrofuturista, o el uso de violines, viola y cello por parte de Anna Yerilina, Elizaveta Bazhenova, Elena Melkumova y Sabira Omurdzhanova  en «Speechless«, ideal para recordar a los caídos que se fueron por Skynet, son buenos ejemplos. La colaboración de cantantes masculinos como Dave Lowmiller, Alex Blake, Karsten «Jagger» Jäger, Burton C. Bell (a este le ceden el protagonismo total en «The architect«) o Jayce Lewis también ha dado mayor diversidad, que sería interesante que explotaran más en próximos discos. En «D-Evolution«, por ejemplo, me ha resultado particularmente interesante, ya que oigo pseudorapeos que me recuerdan a CLAWNFINGER. Si fuera ellos hasta me plantearía meter un cantante como miembro oficial o puntual para seguir explorando esas posibilidades en futuros discos y no tener que recurrir a voces pregrabadas en vivo.

CONFLICT se encuentran en el mismo punto que una inteligencia artificial que es consciente de su naturaleza y existencia, por lo que se plantea las típicas dudas existenciales y sus futuras acciones. No sé si conseguirán desligarse del todo del sonido que patentó FEAR FACTORY, pero Decision code es un primer paso para llegar a ese fin. Habrá que ver por dónde les lleva, pero la ambición demostrada promete un futuro mejor. Ojalá se pudiera decir lo mismo de la raza humana y sus decisiones.

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