CIRKELN (SWE) – Kingdoms that no one remembers, 2020

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El disco que nos toca hoy desgranar es el retoño del señor Våndarr, en el cual se encarga de todas las labores instrumentales. Nos encontramos, de nuevo, frente a una one man band. Como en muchas otras ocasiones el grupo está afincado dentro de la escena del black metal. Y, como podréis deducir por las inscripciones de la estupenda portada de Roger Garland, la mayoría de los temas van a versar sobre el universo que nos dejó en herencia J.R.R. Tolkien, aunque también hay espacio para epopeyas inspiradas en el mundo de otro grande de la literatura fantástica, como es Michael Moorcock y su campeón eterno.

El trabajo empieza con una intro hablada que por lo que puedo entender es la famosa frase de El señor de los anillos. Ya sabéis: “Tres anillos para los elfos… un anillo para gobernarlos a todos bla bla bla». Acto seguido ataca el primer tema, una canción de puro black metal furioso y a toda velocidad, lo que da a pensar que a pesar de la temática del inicio y su portada vamos a tener un disco de black clásico al uso.

Es ahí cuando aparece el segundo tema y nos presenta una canción a low tempo con un marcado aire épico y con influencias del viking y del heavy metal más clásico. Una especie de cruce entre BATHORY y los MANOWAR del Hail to England, con muchísimos coros y con la voz típica del black a lo IMMORTAL.

Con “Sun and moon” entramos en el terreno del black metal algo más melódico. A mí me han recordado a unos NAGLFAR de la primera época, pero con una producción mucho más casera y más black metal primigenia.

A partir de aquí los esquemas de las canciones que vamos a encontrar son más o menos los mismos con diferentes variaciones y mezclas entre ellos. Habrá temas donde predominará más la parte puramente black metal, en otras el riffing afincado en el heavy metal más épico y con partes cercanas al epic doom se apoderará por completo de la canción y en otras encontraremos un black metal más académico, con pinceladas épicas y partes más ambientales y oscuras, etc.

La producción ayuda a meternos en la parte más mística y a veces algo malvada que nos presenta Våndarr. Entiendo que ha sido su opción ese sonido algo guarrete, low fi y en cierto modo neblinoso que envuelve a todo el álbum. Pero en los tiempos que corren quizás una producción algo más clara y con algo más de punch no le hubiese venido mal al disco. Sobre todo en los momentos más épicos. Encuentro que las guitarras suenan demasiado “crujientes” en algunas secciones y que con una producción algo más grave hubiese ganado más fuerza.

El encargarse de todos los aspectos del disco es algo muy laborioso y también arriesgado. Hay momentos en que la instrumentación y la labor vocal no es la más top que digamos. No es nada que empañe el resultado final, pero sí que entiendo que es una parte a pulir para futuros lanzamientos.

Al final nos queda un disco muy disfrutable, con buenas ideas, momentos remarcables y que logra su cometido de trasladarnos a un mundo de fantasía épica con cierta pátina de oscuridad.

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