CIRITH UNGOL (USA) – Forever black, 2020

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Portada de Forever Black de Cirith Ungol.

Son tiempos de resurrecciones y regresos. Por eso, ver otra vez el nombre de nuestros protagonistas de hoy en un disco y al imponente Elric de Melniboné, personaje de una saga de libros de espada y brujería creada por Michael John Moorcock (autor muy influyente en nuestro mundillo) en la portada otra vez después de aproximadamente treinta años, es motivo de celebración. Yo desde luego no puedo evitar esbozar una sonrisa tonta y estar contento al ver la portada. Así de simplones somos los fans de CIRITH UNGOL.

¿Cómo se ha obrado el milagro? Dejando de lado que a día de hoy se reúne todo el mundo, se lo debemos a Jarvis Leatherby (bajista en NIGHT DEMON), que se las ha arreglado para convencer a una formación prácticamente primogénita de que este es el momento idóneo para regresar y formar parte de dicha reunión. No todo queda en un disco insustancial sacado para girar. No, el milagro está en que se han sacado el que probablemente es uno de los discos más sólidos del año en cuanto a heavy metal clásico. Todo eso mientras respetan su legado, quitan el mal sabor de boca que dejo su último e insulso disco de estudio Paradise Lost y, a su vez, suben su estatus de leyenda.

CIRITH UNGOL apuesta por lo que lleva practicando desde que se formó: autentico y genuino heavy metal. Para esta ocasión se han apoyado con éxito en composiciones en las que el uso de los medios tiempos es dominante, y donde las influencias doom se hacen muy acertadas. Esto no es algo malo por definición. De hecho es bastante beneficioso, ya que al ser bastante hímnicas, son y serán muy efectivas cuando las toquen en directo junto a sus clásicos. Rememoran así al que es su último clásico, One foot in Hell, donde imperaba esa fórmula convencional con más presencia. Si no que se lo digan a “The frost monstream” o a la estridente épica y fatídica balada dedicada a la espada de Elric, “Stormbringer”. Tal vez lo malo es que desgraciadamente no funciona igual de bien en todas las canciones, y eso se nota especialmente en “Fractus promissum”, que si no es mal tema creo que no termina de sobresalir y explotar como debería. No obstante, le salva su feeling setentero. Respecto a esto, si bien eso siempre ha sido una influencia bastante meritoria en su música, creo que han disminuido un poco este aspecto retro si lo comparamos con sus discos clásicos. Aunque descuidad, la oscuridad épica de los temas sigue intacta en canciones como “Nightmare” o “Forever black”.

Es importante destacar el buen estado de forma de todos los integrantes y eso se nota en las enérgica inicial “Legion arise”, donde se puede ver que el estado vocal de Tim Baker sigue imparable por desgracia y para fortuna de muchos, ya que es una voz difícil de asimilar. Vale que no abusa de los agudos como antaño, pero su peculiar timbre sigue siendo inconfundible y tiene la fuerza de un rey que ha envejecido bien e impone a sus súbditos con su poderío. Los buenos riffs y solos de guitarra también son increíblemente vigorosos, aunque en ocasiones me suenan algo manidos o descarados. Afortunadamente no tiran por la borda el trabajo, ya que tienen dos componentes que los hacen irresistibles: son frescos y recreativos. No creo esto sea para darles tirones de orejas visto lo bien que funcionan en “The fire divine”. Después de todo, dedicarte a este estilo de música tan longevo sin copiar algún riff ni ciñéndote al estilo y esquemas clásicos es prácticamente imposible. Al menos lo hacen con gracia y tan sólo en momentos puntuales.

CIRITH UNGOL pueden respirar tranquilos. Han vuelto por todo lo alto para rendir cuentas consigo mismos y con el campeón eterno, algo que sólo está reservado a los más grandes y a los que disfrutan con lo que hacen. Si son capaces de recuperar el camino perdido y mantener el nivel de esta manera en uno o varios discos futuros, podemos estar de enhorabuena.

 

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