CHRONUS (SWE) – Idols, 2020

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Va a sonar muy obvio y materialista, pero no os imagináis lo importante que es a veces la estética para que te entre por la vista un grupo que no conoces. Pero no sirve de nada que te flipe la estética de un grupo si su propuesta musical no te entra por los oídos. Con CHRONUS me ha pasado algo similar a lo que me ocurrió con sus compatriotas GHOST allá por 2011: me atrajo su cuidada estética -chaquetas militares prusianas rojas para los instrumentistas y blanca para el cantante- pero me sedujeron sus canciones.

Es innegable que la banda liderada por Tobias Forge (perdón, Papa Emeritus I, II, III, IV y Cardinal Copia) es una de las principales influencias para esta banda novel pero ya experimentada formada en Helsinborg en 2020. No obstante, su cantante también tiene un seudónimo –The Baron– y una definición a brocha gorda podría asemejarse a la que podría hacerse de GHOST: una banda con unas influencias muy clásicas en lo instrumental y unas melodías vocales pegadizas y muy cuidadas que suponen un factor diferencial respecto al resto de grupos del estilo.

A lo largo de las diez canciones que componen este Idols vemos que las diferencias entre CHRONUS y GHOST son más que evidentes y que tan solo se asemejan en esa comparación que comentaba antes. No obstante, las melodías de guitarra y vocales del single «Mountains of madness«, que a su vez sirve de pistoletazo de salida para este disco, tienen mucho en común con los temas más directos de los primeros MASTODON. «Heavy is the crown» es una pegadiza pieza de hard rock sleazy que se asienta en una saltarina línea de bajo mientras que la épica «Shepherd» es una canción que ha nacido para ser interpretada en directo por su bombástico estribillo. «My heart is longing you» y «Ghosts» -¿lo veis?- nos devuelven a grupos estadounidenses como los ya mencionados MASTODON, BARONESS o KYLESA.

Tras un interludio stoner («Sun«) «Pharos» nos devuelve a la claridad del heavy metal clásico con sus riffs entrecortados y sincopados que sirven de colchón a una gran interpretación vocal de The Baron. El riff y la cadencia de «Black water» me recuerdan a otros compatriotas suyos: GRAND MAGUS. Otra pieza épica con unas sublimes melodías de guitarra y un excelente estribillo. «Memories» nos despista con su extraño comienzo y su melancólico desarrollo similar a los grupos anteriormente mencionados, mientras que la homónima «Idols» pone el broche final al disco con un tema rápido que abre con una melodía doblada de guitarras deudora de los JUDAS PRIEST de los 70.

Con una gran colección de canciones como las que aparecen en este Idols no me extrañaría nada que los veamos en las carteleras de los festivales post-pandemia. A caballo entre la modernidad y lo más clásico, la propuesta de CHRONUS bebe de varias de las bandas más grandes de ambas épocas. Por eso mismo no es descabellado decir que lo tienen todo para triunfar. Tótems del género como Mario Duplantier o Dave Ellefson ya los avalan. Apuntad su nombre, yo ya os avisé.

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