Chester Bennington (1976 – 2017)

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Este es un pequeño análisis de la carrera de LINKIN PARK, haciendo especial hincapié en Chester, como es lógico. Hemos decidido hacerlo de este modo en lugar del clásico homenaje sobre las implicaciones personales que haya podido tener el grupo sobre la vida de la gente. No obstante, precisamente por la relevancia que han tenido para muchos de nosotros y para muchos músicos de la escena actual (más de los que parece), creíamos adecuado en Subterráneo salir por una vez del underground para homenajear a un músico sin el que, probablemente, muchas bandas que están en el underground no existirían o, al menos, no de la misma manera. 

La historia de Chester antes de ingresar en el grupo que le dio la fama no es muy extensa, pero tampoco muy conocida más allá del fandom de LINKIN PARK. Y, como suele decirse, no se puede entender la trayectoria de Bennington sin SEAN DOWDELL… AND HIS FRIENDS?, que apenas duró unos meses, y el otro grupo que surgiría a través de éste: GREY DAZE. Los sonidos de estas bandas de Arizona no eran ni remotamente lejanos al que desarrollarían LINKIN PARK. En su lugar, hundía sus raíces en el grunge. Algo lógico, teniendo en cuenta que su disco debut, Wake me, data de 1993. Al grupo lo contrataban en las salas para tocar de madrugada versiones de PEARL JAM, STONE TEMPLE PILOTS o THE CULT. No era extraño pues el amor incondicional de Bennington por STONE TEMPLE PILOTS, con los que cantó en 2001 en el Family Values Tour, ya que LINKIN PARK y STONE TEMPLE PILOTS compartían cartel. E incluso llegó a reemplazar a Scott Weiland de 2013 a 2015 tras el despido de éste. Irónicamente, a pesar de que Weiland siempre miró con desdén dicha unión, Chester siempre habló bien de él. La muerte de Weiland en noviembre de 2015 fue un varapalo para él, y uno de los acontecimientos que marcaría, según él, “la peor época de mi vida”, algo que se vio reflejado en las letras de One more light.

GREY DAZE tuvo un recorrido muy corto, tan sólo cinco años, de 1993 a 1998, y dos discos: Wake me, de 1993 y No sun today, del 97. Si bien es cierto que ya la voz era característica y el grupo no era malo, en su época se vio como una banda más de las muchas que surgieron de la explosión de Seattle, y en el fondo la actividad del grupo no se diferenciaba mucho de los grupos de los que aquí solemos hablar: poco dinero, giras ocasionales por el estado de Arizona y alguna salida esporádica a algún estado vecino cuando la agenda mundana de los miembros lo permitía. En definitiva, una banda, como muchas, que peleaba por su propia supervivencia.

Aun así se convirtió en un grupo habitual en el circuito de salas de Phoenix y Temple, teloneando a muchísimos grupos importantes y de todo pelaje, desde SUICIDAL TENDENCIES hasta TYPE 0 NEGATIVE o VINCE NEIL. Por mucho que hubiesen conseguido convertirse en la banda residente de la sala Electric Ballroom de Phoenix, llegando a meter 2000 personas en alguna fecha de 1997 gracias a años y años de sacrificio y promoción, el grupo seguía siendo cabeza de ratón, y el desgaste y la frustración a estas alturas no era baladí. Necesitaban dar el siguiente paso.

Dicen que cuando una puerta se cierra, otra se abre, y hubo un acontecimiento que marcaría la muerte de GREY DAZE así como la unión de Chester con su nuevo grupo. No se sabe la fecha exacta, tan sólo que sucedió a finales de 1997. En esa época el grupo hizo una pequeña gira por el sur de California, donde tocaron en el famoso Whisky A Go Go de Sunset Strip, pero el concierto que lo cambió todo fue en el Coconut Teaszer de Los Ángeles, donde hicieron un showcase para diversos sellos, pero no fue su mejor concierto y ningún miembro de ningún sello les hizo caso. Quizás porque para jugar en la liga de los grandes ese rollo melancólico grunge ya estaba desfasado. Quizás porque no valían lo suficiente la pena. Quizás una mala noche. Pero el último clavo del ataúd estaba colocado. Poco después de aquella gira, Chester abandonó el grupo.

Por una serie de casualidades, una conversación en el festival South by Southwest de Texas entre dos abogados fue el catalizador de lo que estaba por venir. ¿Quiénes eran estos abogados y qué nos importan a nosotros? Uno de ellos era Scott Harrington, abogado de GREY DAZE, y el otro, su compañero de bufete en la firma Manatt, Phelps and Philips, quien ayudó a XERO a lograr su primer contrato discográfico. XERO era la primera versión de LINKIN PARK, que tan sólo había publicado una demo en cassette con cuatro pistas. En el South by Southwest también se encontraba Jeff Blue, cazatalentos de la discográfica Zomba Music Group… y la única persona que vio potencial en XERO, a pesar de que la audiencia a sus conciertos era irrisoria. Pero XERO tenía una seña que caracterizaría a LINKIN PARK: el perfeccionismo. Mike Shinoda lo describía así: “muchas bandas se meten prisa a la hora de componer para así tocar cientos de conciertos. Nosotros nos pasamos semanas y semanas dedicados a componer y tan sólo tocábamos uno o dos conciertos al mes”. Quizás esa perseverancia y autocrítica convenció a Blue.

En 1998, su cantante hasta entonces, Mark Wakefield, había dejado la formación, incapaz de superar su miedo escénico. Blue, consciente de la situación, pues desde entonces el grupo llevaba cuatro o cinco meses buscando sustituto, tras haber oído la conversación de Harrington y Manatt, decidió contactar con Chester y enviarle el cassette con las pistas instrumentales. Un desmotivado Bennington a punto de dejar la música decidió darle una oportunidad a las demos. Tanto es así que se pasó su vigésimo tercer cumpleaños grabando sus voces. Jeff Blue quedó tan impresionado cuando Chester le puso una muestra de sus demos al teléfono que le invitó a ir a su oficina en LA a conocerle a él y al grupo, y darles la maqueta en persona.

El grupo quedó impresionado por la calidad de Chester tanto en la maqueta grabada como en los ensayos. Barrió literalmente a todos los aspirantes. Uno de ellos incluso le dijo a Chester ni de coña hago la prueba tras haberte oído a ti”.

Antes del famoso Hybrid theory el grupo lanzó en 1999 un EP llamado como precisamente se llamaba el grupo entonces… HYBRID THEORY, por aquella mezcolanza de estilos que querían alcanzar. Los seis temas incluidos, de los cuales ninguno pasaría el corte para el disco debut, muestran los mismos elementos que los harían famosos, pero de una manera más cruda y aún sin pulir. Esa mezcla entre rap y metal aún no era tan fluida. En otras palabras, desde la perspectiva presente se puede intuir lo que estaba por venir, pero no eran temas tan pegadizos y que se quedasen en tu mente al instante.

Uno de los motivos por los que LINKIN PARK tuvo tantos detractores desde el día uno fue porque siempre hubo la sospecha de que eran un grupo prefabricado por la Warner. Había motivos para ello: salieron de la nada y se convirtieron en el grupo con el disco debut más vendido del siglo XXI, sus estructuras de verso-estribillo-verso eran pop, aunque fuese con guitarras ESP; no decían un solo taco, lo que los hacía aptos para las mojigatas radios norteamericanas. En pocas palabras, eran la cara más domesticada del infame género de moda, el nu metal, que dominaba la MTV y saturaba las revistas de rock duro. Si bien es cierto que estaban lejos del salvajismo de SLIPKNOT o la irreverencia de LIMP BIZKIT, no fueron un producto prefabricado. Bastante difícil lo tuvieron para llegar a donde llegaron.

Después de la grabación de Hybrid theory EP la banda distribuyó copias del mismo a todas las discográficas posibles, tanto grandes como independientes. Todas les cerraron la puerta en la cara. Uno de los motivos que pesaron es que no hacían exactamente lo mismo que KORN y LIMP BIZKIT y no fueron pocos los que intentaron obligar a que el grupo cambiase su estilo. Mike Shinoda se despachó a gusto con sus detractores en “Get me gone”, uno de los temas de su proyecto en solitario FORT MINOR, lanzado en 2005: “eso de rapear… podríais ser tan sólo una banda de rock, dedícate a los teclados”, tu banda ya tiene un cantante, ya no te necesitan”. En una ironía del destino Jeff Blue sería fichado por Warner como cazatalentos, y su primer fichaje fue LINKIN PARK. La ironía se debe a que Warner ya les rechazó en más de una ocasión. Incluso después de fichar Warner constantemente intentaba cambiar su estilo… En efecto, los dardos de “Get me gone iban hacia ellos.

Con una discográfica que les despreciaba, el éxito de Hybrid theory fue altamente inesperado. Una anécdota lo ilustra muy bien: Chester vio en las oficinas del sello un disco de oro de los STONE TEMPLE PILOTS expuesto en la pared, y le propuso a un ejecutivo que si Hybrid theory se convertía en disco de oro se podría quedar la placa de su grupo favorito. El disco salió el 24 de octubre del año 2000; en Navidad la placa era de Chester. A día de hoy lleva treinta millones de copias vendidas… y subiendo.

¿Qué hace que un disco así venda tanto? Mencionamos antes la estructura de las canciones, bastante acorde con los estándares del pop, lo cual ayuda a entrar en el oyente, pero no sólo es eso. Influye el propio perfeccionismo del grupo. Numerosas demos hay de muchos de los temas del disco, donde a veces cambiaba sólo un verso…. o directamente el corte mutaba hacia una nueva encarnación que nada que tenía que ver con sus inicios. Puede que su duración y estructura fuesen sencillas, pero la realidad es que son canciones tremendamente detallistas. Poca gente reparó, sin embargo, en la oscuridad lírica de “Papercut o “Crawling”. Aquí se podía leer sutilmente al Chester atormentado, aunque prácticamente de puertas afuera no se sabía nada de los abusos sexuales que sufrió como infante y que derivaron en un consumo de drogas duras desde la pubertad. Consumo que desapareció durante los primeros años de vida de la banda, pero que volvería más tarde, aunque a eso volveremos luego.

Quizás las letras no fuesen tan explícitamente crudas como las de Daddy de KORN pero ahí estaban, a pesar de su sutileza. Precisamente, y hablando de sufileza, el hecho de que el grupo no incluyese tacos siempre se manifestó como una forma de comercialidad, cuando la realidad obedecía a otros motivos. El grupo decía que no sentía la necesidad de incluir un fuck en cada canción. ¿Por qué? Seguramente no querrían llegar al extremo casi autoparódico de LIMP BIZKIT y abrazar unos tópicos que podrían identificarlos demasiado con el movimiento del nu metal y que a la larga podría provocar su hundimiento, como sí le sucedió a los propios LIMP BIZKIT, SLAVES ON DOPE, ORGY

La fantástica autobiografía de los MÖTLEY CRÜE, The dirt (2001), en una de sus páginas describía un concepto llamado “La rueda” hecha para explicar el proceso por el cual un grupo, tras dar el pelotazo con uno de sus discos (en el caso de los angelinos, el Dr. Feelgood), se verá forzado a un largo proceso de desgaste por parte de la industria hasta que la maquinaria se rompa. Lo que dure el grupo hasta reventar, es otra cosa. LINKIN PARK no estalló en aquel maratoniano 2001, con 165 conciertos y en los que, como suele decirse, estuvieron hasta en la sopa. Pero podrían haberlo hecho, y más con desagradables incidentes como un público del Ozzfest que en las primeras fechas de la gira los abucheó hasta más no poder, pero el grupo siguió adelante.

2002 continuó con su primera gira propia, el Projekt Revolution (de las que hubo más ediciones en 2003, 2004, 2007, 2008 y 2011), y el disco de mal llamado remixes Reanimation. Como podéis suponer, esto se vio como un refrito para explimir más la gallina de los huevos de oro, y si bien Warner estaría haciendo palmas hasta con las orejas con esta idea originaria de Mike Shinoda, el álbum tenía más atractivo del que parecía en un primer momento.

Hablábamos antes del carácter perfeccionista del grupo, y este disco de reinterpretaciones así lo atestiguaba. Los temas se alejaban de lo que suele entenderse por remix (una versión bailonga del género electrónico de turno) para crear entidades con una atmósfera completamente distinta. Un colaborador externo haría su propia versión de la canción, y otro invitado cantaría, con lo que en muchos casos había versos y estribillos nuevos, y cambios de estilo. “Forgotten” o “In the end pasarían al terreno del hip hop, mientras que “One step closer mostraría un lado mucho más ambiental. Incluso en directo los temas de todas sus épocas siempre evolucionan, con nuevos pequeños detalles como introducciones, interludios….

Tras un breve descanso, en marzo de 2003 la banda volvía con Meteora y le tocaría demostrar que no era flor de un día. Dentro de la propia Warner había voces que les decían que no iban a volver a lograr lo mismo, y si hablamos de cifras de ventas, desde luego era casi una quimera colocar la misma cantidad de copias… A sólo tres millones se ha quedado de Hybrid theory, que lleva treinta.

¿Es Meteora un Hybrid theory 2 como aseguran sus críticos? No, pero mentiríamos si dijésemos que representa una gran evolución. Meteora quizás sea algo más versátil gracias a canciones como “Nobody’s listening o “Breaking the habit”, pero “Don’t stay o “Faint no habrían desentonado en la obra anterior. Pero por lo general se nota una agresividad menos cruda y más domesticada. “Numb” y “Easier to run lo reflejan bastante bien.

Lo que no cambió fue la intensiva gira que les esperaba durante los dos próximos años, con conciertos desde Alemania hasta Melbourne. El grupo casi no había parado desde el año 2001, cuando Hybrid theory se hizo mundial. A pesar de los descansos durante esos cuatro años, la rueda de la que hablaban MÖTLEY CRÜE les acabó aplastando, y un descanso era obligado.

Durante 2005 la banda apenas dio señales de vida. Tan sólo un par de conciertos: uno benéfico en febrero y otro en el multitudinario Live 8 en Philadelphia, ambos con Jay Z de invitado, ya que a finales de 2004 ambos colaboraron en el EP Collision course, con mash-ups de algunas de las canciones de ambos.

Sin embargo, hay un par de detalles en esta última actuación que puede que sea hilar demasiado fino pero llaman demasiado la atención. Lo primero, la manera tan deplorable en la que Chester interpreta “Crawling”, la que abría el concierto; el segundo, que no se separase de sus gafas de sol.

En 2009, al presentar su proyecto DEAD BY SUNRISE, que llevaba varios años cociéndose a fuego lento, Chester se abría ante los demonios que habían poblado su mente toda su vida y que, una vez más, estaban presentes en sus letras. Lo que nos interesa es que confesó que 2005 había sido un año turbio para él. Había recaído en las drogas, el alcohol, se encontraba ante el divorcio con su mujer tras una relación turbulenta y había tratado de suicidarse. Durante ese descansó conoció a su nueva esposa, la que por desgracia ahora es su viuda, y pudo rehabilitarse. Este fue uno de los motivos por los cuales la composición de Minutes to midnight se retrasó tanto. Y, de nuevo, en este polémico disco se encontraban pistas líricas de aquellos años, como “What I’ve done sobre el arrepentimiento y el empezar de nuevo, o “In pieces sobre aquella relación destructiva con su ex esposa. Pero por primera vez, y como parte de los numerosos cambios que experimentaba el grupo, las letras dejaban su introvertismo para escupir a la política: véase “No more sorrow”, “Hands held high o “The little things give you away”.

Decir que Minutes to midnight fue polémico sería quedarse corto. La banda cambió 180 grados su rumbo y muchísimos fans, incluido quien escribe, se sintieron traicionados. Incluso a día de hoy no es raro oír aquella cantinela de “sólo los dos primeros discos son los buenos”, que resulta hasta agotadora y predecible. Con la perspectiva del tiempo uno va entendiendo el porqué de las cosas y los motivos que impulsaron estos cambios tan radicales de sonido.

Hace un tiempo, Chino Moreno de DEFTONES explicó por qué nunca harían una gira con KORN, por mucho que se conozcan desde hace más de veinte años y se tengan un gran cariño. DEFTONES fueron metidos en la categoría del nu metal por ser coetáneos y contemporáneos de todas aquellas bandas del estilo, pero a pesar de tener algunos temas de dicho estilo siempre fueron mucho más alla, arriesgándose con obras incalificables como Saturday night wrist. Por eso, saben que una gira con KORN suena a revival noventero para aquellos adolescentes que lo vivieron, esos que igual consideran a las bandas una fase de su vida que quedó atrás. Suena a encasillarse y vivir de la nostalgia. Sin embargo a finales de 2016 LIMP BIZKIT y KORN sí hicieron una gira por Reino Unido que automáticamente fue comparada con una que ya hicieron en 1999. Y aunque KORN ha sabido mantenerse y evolucionar con sus más y sus menos, quien necesitaba aquella gira era el grupo de Fred Durst, que se vino abajo cuando el nu metal se hundió a favor del metalcore a partir de 2003. Han sacado un par de discos desde su reunión pero, siendo sinceros, a nadie le ha importado. Sólo quieren oír “Nookie”.

¿Qué tiene que ver todo esto con LINKIN PARK? Que una de las razones que les impulsó a cambiar era el trascender de público y no quedarse como un vago recuerdo de aquellos años donde los impulsos onanistas empezaban debajo del edredón. De ahí el paralelismo con DEFTONES, solo que LINKIN PARK con un matiz bastante más accesible y digerible que los de Sacramento.

Las etiquetas son muy peligrosas, unos dictadores invisibles que te ponen unas expectativas y una presión que puede llegar a ser enfermiza. El grupo quiso hacer lo que le dio la gana, tan simple como eso, sacar todas las ideas que tenían en la cabeza. Y eso hicieron, aunque muchos no lo entendiésemos entonces.

Es un disco tremendamente diverso, que da cabida a cortes tan dispares como “Bleed it out” o “In between”, que rompe la dicotomía de “Mike rapea / Chester grita y canta”, para dejar paso a canciones donde sólo intervenía Chester o Mike cantaba melódico por primera vez, o se enfocaba más en la guitarra o los teclados (las vueltas que da la vida), y apenas rapeaba. Incluso las canciones más heavies eran más orgánicas, sin tanto sampler. Ninguna de estas canciones habría encajado en sus opus previos y, sin embargo, seguía sonando a ellos. Ese era el gran mérito de este álbum. No obstante, el reverso es que demasiada cohesión y disparidad hacía que este disco no se sintiese como tal, sino más bien como un conjunto de canciones, no como una entidad completa. Muestra de ello es el contraste tan forzado entre “Given up y “Leave out the rest como pasar de quinta marcha a primera de golpe.

Irónicamente, los que acusaron al grupo de venderse no tuvieron en cuenta que Minutes to midnight no vendió tanto como Hybrid theory, y sin embargo se tacha a la obra de 2007 de comercial. Cuanto menos curiosa la deformación de las palabras y su significado….

Una nueva gira mundial fue lo que siguió a la publicación del disco, que duraría dos años, y tan agotadora como las anteriores. La diferencia es que esta vez ya habían demostrado al mundo que su creatividad les permitía hacer otro tipo de música y que habían sobrevivido a la escena de la que salieron. En cierto modo eran libres.

El 2009 se caracterizó por la salida de la canción “New divide para la película Transformers 2, el blockbuster veraniego de aquel año, cuando todavía quedaban un par de añitos para que los superhéroes de la Marvel lo monopolizasen todo. Quitando la calidad del largometraje, el hecho de crear un tema sólo para un evento que mueve millones de dólares es una herramienta de promoción impresionante.

En cuanto al tema en sí, no encaja en los estándares de su disco anterior, que habría sido lo lógico. La canción, dominada por el sintetizador, es más bien una mezcla entre Meteora, por sus elementos electrónicos, y Minutes to midnight, porque quitando estos elementos sí que nos queda algo más orgánico.

Si en 2005 era Shinoda quien lanzaba su proyecto en solitario, cuatro años más tarde Bennington hacía lo propio, y como era de esperar DEAD BY SUNRISE nada tenía que ver con la banda madre. Estaba más cercano al rock oscuro de los primeros THE CULT o THE CURE y al punk de THE MISTFISTS y nada de hip hop. Se acercaba, pues, mucho más a los gustos de aquel cantante de GREY DAZE que a la persona que canta en estadios con LINKIN PARK.

Y lógicamente las letras eran un diario de las experiencias vitales tanto positivas como negativas del de Arizona. De hecho en una entrevista promocional afirmaba, medio broma medio en serio: “Si este disco no se vende me va a fastidiar de verdad, porque es mi álbum más personal. DEAD BY SUNRISE fue una aproximación distinta, más visceral, a sus abismos.

Durante 2009 y 2010, salvo una corta gira veraniega por Europa, el grupo se mantuvo bastante en silencio, sin apenas hacer avances sobre el sucesor de Minutes to midnight, y si lo hacían era para dejar unos mensajes que llevaban a la confusion. “El nuevo álbum es heavy pero no metal”, “nuestro nuevo disco va a causar mucha división. Y no mentían. De hecho, nadie esperaba en absoluto lo que estaba por venir…

Si Minutes to midnight fue una vuelta de tuerca a su sonido, A thousand suns lo llevaba hasta el extremo. El trabajo de 2007, cambios aparte, era sencillo de escuchar. No era extraño encontrar a gente joven que, al igual que mi generación con Hybrid theory, se enganchase a los angelinos. Pero las reglas del juego habían cambiado por completo. Nadie se enganchaba con A thousand suns porque no entraba a la primera, incluso causaba rechazo. Si Minutes to midnight dejaba los elementos más electrónicos relegados en favor de una mayor naturalidad, A thousand suns la abrazaba con efusividad, y de diversas maneras (y no, no había dubstep ni drum n’ bass). Minutes to midnight era un puñado de buenas canciones, pero no un disco. A thousand suns tampoco era un disco, era una enorme canción de 45 minutos (la versión de iTunes del disco te ofrecia el The full experience que era precisamente eso, todo el álbum sin división por pistas).

La característica principal es que no sabías por dónde iban a ir los tiros. “The catalyst”, una canción que estaba hecha para las raves más agresivas, derivaba en una épica power ballad. “When they come for me” sonaba a PUBLIC ENEMY pero con elementos tribales. “Blackout era más violenta que cualquier tema de Hybrid theory y tiraba de gritos desgarradores de Chester y sintetizadores. No hacían falta ni guitarras. Encima el álbum comenzaba con dos introducciones… para dar lugar a una balada. Y, como remate, el disco acababa con una balada acústica, “The messenger”. Aunque hubiese algo más convencional como “Waiting for the end”, no era normal para un grupo del mainstream arriesgar tanto, llevar a una confusión total a un oyente que no sabe ni qué está escuchando. Un álbum que a día de hoy sigue incomprendido y que es el pico artístico de la banda, sin más. El autor de este artículo lo despreció durante bastante tiempo para, años después, caer totalmente rendido ante él.

Como era costumbre, una hercúlea gira les mantuvo ocupados durante 2010 y 2011. El 25 de septiembre de 2011 la gira mundial de A thousand suns llegó a su fin en Singapur y la banda estaba destrozaba de manera literal. Dave, el bajista, no pudo tocar debido a una intoxicación alimentaria, Chester tenía lesionado el brazo… No hablamos de sexagenarios, pero el tiempo no pasa en balde para nadie, y el desgaste físico no era el mismo que aquellas giras de principios de siglo. La gira, aunque extensa, no fue tan larga como sus predecesoras. A eso hay que sumarle que todos tenían ya una familia asentada y, por ende, las distancias se hacían más largas.

Esto influiría en unas posteriores giras mucho más breves y una focalización mayor en proyectos paralelos, aunque quizás, y como veremos más adelante, otros factores jugaron mucho en esto….

Entre disco y disco siempre ha habido una cantidad considerable de tiempo, ya que el grupo siempre ha señalado que así logran los mejores resultados. Sin embargo extrañó que a principios de 2012 el grupo declarase que no quedaba demasiado para que saliese el disco. Es más, declararon que volverían a unos terrenos que no pisaban desde Hybrid theory, algo que el sector más reaccionario celebró con alegría. Por fin un disco que sería como los dos primeros, una vuelta al metal. Algo que… no era cierto en absoluto.

Para un grupo que se enorgullecía de no hacer dos veces el mismo disco, era a todas luces extraño. Quizás al igual que SLAYER tomó una dirección distinta con el South of heaven porque sabían que no podían llegar más lejos en términos de velocidad, quizás LINKIN PARK pensaron que no podían volverse más experimentales.

El primer single de Living things, “Burn it down”, volvía a unas estructuras más familiares, verso-estribillo-verso, tenía incluso a Mike rapeando, era todo como en los viejos tiempos… o no. El tema sonaba tan tópico y forzado (por no hablar de un sintetizador horrendo) que parecía un grupo intentando imitar a LINKIN PARK. Era casi una autoparodia, pero en las listas de EEUU fue un éxito y volvió a ser un tema con el que enganchar a una nueva generación. Pero definitivamente era una canción muy mediocre.

¿Pero era Living things un disco mediocre? No, pero distaba mucho de ser notable. Algunas comoLost in the echo también seguían la fórmula tradicional, pero con un plus de agresividad que la hacía destacar más que la anodina “Burn it down y se introducían elementos nuevos, como la folklórica “Castle of glass”, la punkarra “Victimized”, además de dejar un pequeño espacio a la electrónica más abrasiva con “Until it breaks”, un hijo bastardo de FORT MINOR y A thousand suns. Pero por lo general se percibía un disco “cobarde”, como si el grupo, tras el desafío de su opus anterior, temiese que nadie les siguiese en el camino, y quizás el grupo con el tiempo se diese cuenta que no era su mejor obra.

Living things suponía una mezcla de sus cuatro discos, las estructuras de los dos primeros, los momentos orgánicos del tercero y un barniz electrónico suave del cuarto. Un álbum que sin ser malo, era un tanto conformista.

Cuando LINKIN PARK había salido a los escenarios, su setlist estaba dominado por temas nuevos. Poco antes de salir Living Things el grupo hizo una gira europea donde cayeron muchísimos temas antiguos que durante las giras previas habían desaparecido y tan sólo un par del disco nuevo. Hasta ahí todo normal, pero cuando empezó la gira propiamente dicha los cortes nuevos no suponían una mayoría. Algo que cogió por sorpresa a muchos, ya que la banda siempre se las ingeniaba para llevar al directo todos los temas. Y más extrañó aún cuando la banda decía que estaba preparada para tocar el disco entero. Aun así es normal que llegado un punto los grupos dediquen menos espacio al material nuevo en directo y la lista de canciones fijas aumente. Pero con la filosofía del grupo era extraño.

Siguiendo la lista de extrañezas, si el primer año de tour presentó una cifra normal, en 2013 apenas dieron diecisiete conciertos en Oceanía en febrero/marzo y Asia en agosto. Darían menos shows para concentrarse en hacer la banda sonora de The Mall, la película de su DJ Joe Hahn. Aquel concierto en Singapur en 2011 estaba aún en el imaginario colectivo.

De un grupo que se tomaba su tiempo para sacar sus obras a otro que prefería sacar hacer giras más cortas para poder sacar más material. Quizás Living things no les resultó cualitativamente muy motivador y querían demostrarse lo antes posible que podían salir del bache. Bennington fue quien anunció dicha estrategia que, a tenor de los acontecimientos, vieron que no era la adecuada.

No obstante, a finales de 2013 se produjo un lanzamiento que quizás demuestre que me equivoco con la consideración no muy positiva que el grupo podia tener hacia su quinta obra. Hablamos del álbum de remixes Recharged. En esencia era el mismo concepto de Reanimation, una reinterpretación de su última obra de estudio, pero si Reanimation demostró que un disco de remixes se podía hacer con pasión y convicción, Recharged era todo lo contrario. Una auténtica bazofia infumable, hecha para satisfacer las demandas de un mercado que anhelaba EDM. El único single, “A light that never comes”, era una colaboración con Steve Aoki, cuya música no es que brille por su calidad precisamente.

Ni siquiera todos los temas originales están incluidos e incluso algunos aparecieron repetidos. Todas son EDM y dubstep para las masas. Si Reanimation al menos ayudaba a artistas underground, aquí todos eran un puñado de DJs de dudosa calidad, forrados de pasta. En definitiva, el primer batacazo en la carrera del grupo.

En 2014 salió The hunting party que en palabras de sus creadores era “una precuela de Hybrid theory”. ¿Qué querían decir con esto? Que volvían a las raíces, a lo que les inspiró a crear un grupo. Por primera vez tuvieron colaboradores, y la lista de invitados hacía pensar que, desde luego, eran fieles a sus orígenes: el rapero Rakim, Page Hamilton de HELMET, Tom Morello de RAGE AGAINST THE MACHINE y Daron Malakian de SYSTEM OF A DOWN. Para regocijo de la parroquia más intransigente, este disco sí tenía puesto un pie en el metal, lo cual no implicaba necesariamente que se volviese a la añorada fórmula de principios de siglo. Algunas como “Wastelands o “Keys to the kingdom sí la empleaban y “Until it’s gone”, a pesar de estar sólo protagonizada por Chester, podría haber entrado en Meteora. Pero podemos decir sin miedo a equivocarnos que The hunting party era lo más agresivo que habían compuesto nunca, con cierto aire añejo al metal alternativo de los noventa (los ya mencionados HELMET y RATM). Es un disco continuista con respecto a Living things que marcaba cierta tendencia de retorno al rock, que aquí aumentaba y desterraba casi por completo la electrónica. Tan natural como Minutes to midnight pero tres veces más agresivo que este. No era algo rupturista, como había sucedido en otras ocasiones.

Brad Delson (que nunca ha sido un virtuoso, precisamente) declaraba que había vuelto a enamorarse de tocar la guitarra. Rob Bourdon (lo mismo podemos decir) había hecho las pistas de batería más difíciles de su carrera. Un disco que había nacido de la necesidad de volver a llevar el rock pesado a las estaciones de radio, dominadas por el indie y el suave rock electrónico, del cual no tenían nada en contra, pero querían girar hacia terrenos más virulentos, así de simple. La banda declaraba que había estado ensayando todo el álbum y estaban preparados para llevarlo a los escenarios. Algo esperanzador tras dejarse en el tintero la mitad de su predecesor.

Aun con lo agresivo que resultaba el disco, era bueno, pero no brillante. Quizás la falta de electrónica en exceso le dotaba de una homogeneidad que hacía que unos cuantos temas brillasen, como el fantástico cierre “A line in the sand”, pero otros como “War” quedasen en un quizás merecido segundo lugar. La especialidad del grupo, tras todos estos años, era la de la variedad de registros, tanto dentro del propio disco como dentro de su propia discografía, y quizás esto primero fue lo que falló en un The hunting party que, insisto, no era un fiasco de disco, ni mucho menos. Tras seis obras el grupo podía sentirse orgulloso de mantener un nivel de calidad estable.

Parecía un disco que habían hecho por y para ellos, como si estuviesen en 1999 y acabasen de lanzar su primer EP. Por desgracia para ellos, no todo el mundo les siguió el juego.

La relación con Warner, por mucho que les hubiese reportado grandes beneficios a ambos, siempre ha sido difícil, un tira y afloja constante. Con puntos realmente tormentosos como el intento de salida de la banda en 2005 que se saldó con un acuerdo entre ambos, aunque no sabemos bajo qué términos. Incluso las malas lenguas dicen que a día de hoy el sello tiene un control muy exhaustivo sobre el grupo, algo que ha provocado ciertos rumores de los que nos ocuparemos más tarde.

Como hemos dicho, la relación entre sello y grupo ha sido siempre una negociación constante, y en una negociación a veces se equivoca un bando u otro, y en este caso fue el grupo.

El primer single de un disco es siempre la bala más importante, la que desencadena el resto de la promoción. De un mal primer sencillo es jodido remontar el vuelo; por el contrario, un acierto en este aspecto pone las cosas rodando.

El grupo siempre había elegido la canción que ocuparía esta posición de honor: “One step closer”, “Somewhere I belong”, “What I’ve done”, “The catalyst y “Burn it down siempre habían sido éxitos, pero “Guilty all the same”, no. Debutó “sólo” en el puesto n°3 del Billboard. Un éxito para cualquier otro grupo, pero para LINKIN PARK no, por el mismo motivo por el que el Real Madrid y el Barcelona devoran a entrenadores a pesar de haber ganado títulos.

Quizás esto derivó en la escasa promoción del disco, o puede que no fuese un gran éxito porque Warner no confiase en la elección del grupo y pasase de promocionarlo lo suficiente. El eterno debate del huevo y la gallina que derivó en que, por primera vez, mucha gente ni se enterase de que habían lanzado disco nuevo. Algo impensable para un grupo durante tanto tiempo en el mainstream.

Quizás el tema era demasiado agresivo para el mainstream, acostumbrado a cosas mucho más suaves, pero todo ello derivó en unas ventas que no fueron todo lo positivas que cabría esperar. La promoción, en definitiva, fue un desastre y si el grupo vendió fue por sus fans y el bagaje acumulado durante tantos años.

Esto, quizás, provocó que en directo no tocasen demasiados temas del disco y tirasen bastante de clásicos, a pesar de que la gira sí que estaba pensada para que fuese más larga que la anterior y que el grupo se lo había pasado en grande componiendo, sin los dramas de Minutes to midnight y A thousand suns, y que encima estuviesen pensando tocarlo en directo. Quizás el grupo, por miedo al rechazo del gran público (porque los fans fieles, los que piden “High voltage”, no dan para llenar un estadio y ellos tienen que comer).

Un dato significativo del recibimiento del álbum en EEUU, que sigue siendo su mercado más importante (en Europa somos más indulgentes con ellos), es que la cancelada gira por suelo norteamericano a principios de 2015 (no se realizaron más de cuatro fechas debido a una grave lesión de tobillo de Chester) se realizaría en ciudades más pequeñas por donde el grupo hacía años que no pasaba, como Greensboro o Des Moines. No pisarían ninguna gran ciudad como Los Angeles o Las Vegas por una razón muy simple: porque es más sencillo llenar las ciudades medias, donde no hay tanta competencia, no pasan tantas cosas y un evento como este, lógicamente, atrae a más seguidores que en Nueva York donde pasan mil cosas cada hora.

¿Corría el grupo riesgo de acabar “pasando de moda” en EEUU con todo lo que eso conllevaría en un futuro? Quizás. Y por eso el patrocinio de Mercedes Benz, que les supuso una gira de estadios por China, era un buen comodín… por lo que pudiera suceder.

Así que el grupo volvió a su vieja estrategia, la que tantas alegrías les había dado, de encerrarse en un estudio, apenas dar señales de vida y salir con un sonido totalmente nuevo.

El silencio del grupo desde el otoño de 2015 hasta principios de 2017 fue casi sepulcral, más allá de las breves actualizaciones para sus fans, las cuales no decían demasiado, salvo un dato importante y que sería clave para entender One more light: por primera vez la banda había empezado a componer a partir de las letras y melodías vocales, en lugar de la música en sí. No mentían, pues las demos que el grupo ha ido lanzando siempre para su club de fans en muchos casos eran instrumentales e incluso algunas veces podían partir de algo tan nimio como un beat.

Como dijimos al comienzo, para Chester había sido el momento más duro de su vida, marcado por la muerte de Scott Weiland, y para el resto de componentes tampoco había sido un período muy positivo en lo personal. Nada más ver la letra del tema homónimo, que versa sobre la muerte de un ser querido, uno se imagina por dónde van los tiros.

Otro detalle que llamó la atención en esas actualizaciones es que el número de colaboradores había aumentado, pero no sólo “de cara a la galería con cantantes que se oirían nada más pulsar el play, como Kiiara y Pusha T, sino en términos compositivos, es decir, invitados en la composición y que ayudarían a construir los temas. Pero a muchos fans les llamó la atención que estos escritores, como Julia Michaels, Ilsey Juber o Ross Golan, estaban familiarizados con artistas mainstream como Justin Bieber o Beyonce. Es más, si miramos los créditos de las canciones, salvo “Sorry for now”, compuesta totalmente por Shinoda, el resto tienen colaboradores externos y más llama la atención que Bennington tan sólo esté listado en “Heavy y “Halfway right mientras que Delson, su guitarrista, esté en la mitad de los temas. Al resto ni se les espera. Irónico para un grupo que siempre había sido muy celoso en el estudio y cada correo iba firmado por los seis miembros. Así, no era extraño que algunas voces dijesen que se habían quedado sin ideas o, más bien, que todas las que tenían no eran buenas (el grupo llegó a tener 150 demos de música, algo habitual en ellos, pero se quedó reducido a una escasa media hora de contenido), y de ahí el silencio durante tanto tiempo. Algo que suena plausible, no tanto el ir demasiado lejos y afirmar que esta falta de inspiración contribuyó a ejercer presión sobre el cantante y que sería otra de las piedras que lo llevase a la tumba, aunque quién sabe…

Con tales colaboradores no era extraño que One more light acabase teniendo ese sonido pop tan genérico. Sentimentalismos aparte, es un mal disco, por mucho que ahora las letras cobren un significado especial y demás argumentos lacrimógenos. Pero no es un mal disco por ser pop; sin ir más lejos, “In the end es pop con guitarras, y de “Somewhere I belong podemos decir exactamente lo mismo. El problema es que suena demasiado genérico, no suena a ellos. Incluso con sus anteriores vueltas de tuerca, probasen el género que probasen, seguía sonando a LINKIN PARK. La versatilidad era su virtud porque no perdían su identidad. La camtidad de escritores en este disco nos atestigua que ese rasgo ya no está. La base de “Heavy podía haberla hecho el productor de Katy Perry o Rihanna. “Sharp edges parece compuesta por el grupo de indie de turno aupado por Radio 3. Y Ed Sheeran no se sentiría fuera de lugar con “Nobody can’t save me”. En definitiva, un disco de pop electrónico blandito, insulso, y que serviría para hacer una gira con THE CHAINSMOKERS.

Las ventas repuntaron de una manera impresionante. “Heavy”, el primer sencillo, extremadamente pegadizo, estuvo dos meses antes de la salida del disco por todos lados. Warner suponemos que encantada, y tal vez algún que otro “consejillo” le dieron a la banda, aunque esto último tiene más que ver con mi mente mal pensante.

Aún con todo, el grupo parecía sentirse orgulloso de su nueva obra, llegando a tocar casi toda la totalidad del disco durante las giras sudamericanas y europeas, donde se llevaba el mayor porcentaje del setlist, cosa que no sucedió, recordemos, con sus anteriores obras.

La gira, al menos este año, estaba repleta de fechas, y quién sabe lo que nos deparaba 2018. Pero todos sabemos lo que pasó. la muerte de Chris Cornell le dio más significado aún al tema homónimo, y tal vez fuera el catalizador del fatal desenlace de Chester justo el día que su gran amigo cumplía años. Una lástima que, además, a nivel compositivo Chester se despidiese de nosotros con una obra bastante mediocre. A pesar de lo que me pueda divertir atizando al disco, y por muy contradictorio que suene, respeto su derecho a hacer esa obra, porque el artista tiene derecho a hacer lo que le dé la gana. Y nosotros, de criticarlo, siempre y cuando no se llegue al insulto personal. Y ¿por qué no decirlo? Sacar malas obras y equivocarse, que somos humanos, o todo lo contrario, defender a capa y espada su producto, como hizo hasta sus últimos días.

No he querido centrarme demasiado en los aspectos personales de su música, ni elaborar complicadas teorías sobre por qué acabó con su vida, más allá de alguna puntualización, porque no sirve de nada. Sólo él sabe cuáles fueron las razones.

Mi mejor homenaje tras tantos años escuchando su música, coleccionando bootlegs, cotilleando en las intrahistorias de los discos, es escribir sobre esas teorías musicales tan arriesgadas que habéis leído, analizar sus influencias , valorar las obras, cuál es mejor que cuál, como quien discute si Batman es más fuerte que Superman. Porque al fin y al cabo, respeto a la persona, pero admiro su obra. Es lo que realmente me interesa.

Sé que me dejo muchos datos, tanto de Chester como del grupo, pero en internet hay biografías mucho más exhaustivas y mejores. Sé que mi visión es muy personalista y mucha gente no estará de acuerdo con mis opiniones, pero si creo debate, mejor aún. Ha sido muy divertido repasar la discografía de una de las bandas que me sigue marcando a día de hoy. Gracias por leer.

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